Me desperté temprano para ir a buscar mis cosas al departamento.
Salí sin hacer ruido. Me subí a mi auto y conduje hacia la casa.
Cuando llegué, por desgracia el estaba ahí. Tirado en el sofá con unas cuantas latas de cerveza a su alrededor.
Crucé el living sin hacer ruido y me adentré en mi habitación. Junte las prendas que necesitaría durante el día y quizás por la noche. Mi ropa de la fiesta, la planchita, rizador, maquillaje y zapatos. Las metí en un bolso Nike que me compré el año pasado. De hecho, amo la ropa de ese lugar. También de Adidas.
Satisfactoriamente logré no despertar a Benjamin. Crucé nuevamente el living y me dirigí hacia la puerta de entrada.
Cuando giré la perilla escucho una voz a mis espaldas.
Benja: en donde mierda estabas?
Yo: lejos de tí, animal.
Benja: a quien le decis eso enferma?
Yo: hace unos días, o incluso horas no lo hubiese dicho, pero ahora me atrevo. A tí.
Benja: sos una desagradecida. Ven aquí.
Me dijo eso y miedo recorrió todo mi cuerpo. No supe que hacer y corrí. Abrí del todo la puerta y me dirigí al estacionamiento. Me adentré en el coche y di marcha atrás para sacarlo de su lugar. Conduje hacia la casa de mis padres nuevamente. En unos treinta y cinco minutos ya estaba de regreso.
Majo: mi amor, Solucionaste las cosas?
Yo: no ma, me quiso pegar de nuevo. Pero corrí. Tengo miedo.
Mejo: hay chiquita. Mi bebé. Todo va a estar bien.
Yo: eso espero.
Majo: escucha, tu hermana viene a cenar hoy, te quedarás verdad? Dormirás aquí de todos modos. No puedo permitir que compartas el departamento con ese hombre.
Yo: bien, si, estaré. Ahora me voy a cambiar.
Majo: okay, ponte más bella de lo que eres, si es que eso se puede!
Yo: te amo
Majo: yo a ti.
Subí las escaleras y me fui a mi habitación. Saque las cosas del bolso y las coloque sobre la cama. Puedo ver un vestido rojo de encaje como sobretela por la cual no se ve mi piel, corto, hasta arriba de la rodilla. Zapatos plateados, con taco aguja. Una cartera plateada y mis pendientes también plateados.
Decidí comenzar con el peinado. Me hice una trenza cocida empezada desde la raíz de la parte superior de la cabeza, continuandola con una trenza cascada dirigida hacia uno de los lados, y finalizada en un rodete no muy armado ni parejo, sino más bien, desordenado.
De maquillaje me puse un poco de base, ya que esta noche no pude dormir bien, cubrí mis ojeras con un tapa ojeras resistente y luego coloqué sombra blanca sobre mis párpados para iluminarlos. Luego puse sobre mis pestañas rimell, lo que hizo que mis pestañas se alargaran notablemente y también queden negro azabache. Me puse apenas delineador para resaltar mis ojos y luego un brillo en mis labios.
Me vestí. Sin dudas, el rojo es mi color.
