Capítulo 83

717 39 1
                                        


*Narra Peter*


Acabo de comunicarme con el imbécil de Benjamin. Me dijo que tiene a Lali. La está haciendo sufrir. También me dijo que no lleve a nadie porque está armado y cometería una locura. Claro, locura para nosotros, no para él.

Ahora voy en camino hacia la direccion que me dictó.
Estoy intentando estar tranquilo, pero no me es fácil sabiendo que el amor de mi vida está en manos de un maniático. No, es imposible.

Llegué y me dirigí por un pasillo que había al costado de la casa. Aquella parecía ser antigua, de ese tipo de casas que no están pintadas y apenas revestidas con cemento. Una casa de una sola planta, con una ventana a su lado derecho, un patio delantero que conectaba la calle y la puerta delantera. Fui por aquel pasillo izquierdo y me topé con un tipo hablando por el móvil.
'Si, déjelo en mis manos señor, usted debe estar tranquilo y confiado que todo saldrá perfecto. Ahora ocupese de la muchacha. ¿La ató? ¿yo? ¿Si, pero en qué le puedo ayudar? Bien, voy para allá.'

No esperé a que aquel tipo se meta por la habitación y me tire prácticamente encima de él, golpeándolo.
Lo dejé inconsciente y tomé el arma que llevaba en su bolsillo.
Comprobé que tenga balas y me adentré en el lugar. Era un lugar sucio, poco cuidado. Yo diría no cuidado. Para nada cuidado. Pero... ¿en donde tienen a Lali?

Caminé por un pasillo que llevaba a lo que sería una cocina. Claro que no parecía una, No tenía electrodomésticos ni nada de cocina. Era bastante extraña. Decidí no prestarle atención y seguir con mi trabajo.
Vi una de las puertas entreabierta y escuché unos gritos. Era Lali. Me metí en la habitación sin que nadie me vea y me escondí tras un mueble esperando que el hombre que allí se encontraba se fuera.
Una vez fuera, seguí mi camino por otra puerta que seguía después de esa. Allí estaba ella: recostada, atada de pies y manos a los barrotes de la cama, luchando para escaparse, gritando y llorando desnuda con el estúpido de Benjamin sobre ella. Estaba lastimada, dolida. Yo no lo permitiría. Voy a usar mi arma.
No tengo ni puta idea como se usa esta cosa. Nunca le disparé a una persona. Ni tampoco tengo toda la vida para aprender. Es sólo cuestión de segundos.
Apunta y aprieta el gatillo. Vamos, es sencillo.

No puedo hacerlo aún. Esta sobre Lali, quizás pueda herirla. Eso suena mal. Espero el momento que se haga de lado. Ese momento llegó: se bajó de la cama para buscar una toalla. No se lo que hará pero mejor ni verlo. Disparo. Le doy en su hombro. Inmediatamente mira a su alrededor y me ve, ya sin fuerzas y me grita 'hijo de la gran puta'.

Corro hacia Lali e intento desatarla cuando escucho una voz atrás de mi. Me volteo y veo a Sebastian. Si, el otro hijo de puta. ¿Acaso estamos en un concurso de forros y por eso es que están todos estos aquí?

Sebastian: dime, ¿que querías hacer? Acaso... ¿desatarla?... Nos costó mucho hacerlo.


Yo: ya basta. No te cansas de joder a la gente? Mira, estoy armado, acabo de dispararle a tu primo y no voy a dudar en hacerlo contigo. Ahora, correte de mi camino y no vuelvas a jodernos. Puto cabrón.

Sebastian: oh, mira. Has tirado la careta por la borda. Te has revelado, pues. Ha salido el verdadero tu, El que tiene sed de venganza, El maldito puto.


Yo: quizás tengas razón, quizás hoy, en este preciso momento quiera volarte la cabeza de un tiro. Así que ten cuidado. Muévete de mi camino.


Sebastian: no te va a ser tan fácil.

Yo: ¿que quieres decir?



Dicho esto sentí debilidad. Alguien me golpeó de atras haciéndome caer...

Laliter- ReencuentrosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora