*Narra Lali*
Dr: Señorita. ¿Me oye? Vamos, despiertese. Tengo noticias sobre Lanzani. Señorita.
Yo: mm. Si, disculpe. Me quede dormida. ¿Qué pasó? Está todo bien, ¿no?
Dr: de eso quería hablarle. No, no está bien. Lanzani tuvo una recaída y le quedan los últimos minutos de vida. Pensamos que quizás usted quería despedirse.
Yo: ¿Qué? ¿pero como pasó? ¡El estaba estable! ¿Porque carajo le sucedió eso?
Dr: después hablaremos del tema. Yo le aconsejo que se despida ahora, que aún está vivo. Apurese.
Yo: bien. Adiós.
No puedo creer lo que pasa. ¿por qué a él y no a otra persona? ¿por que no a mi? Es toda mi culpa. Por mi le pasa esto. Yo me enrolle con Benjamin, yo comencé a tener problemas con él, yo le pedí ayuda a Peter y definitivamente yo fui la que sentí cosas por él.
Benjamin, ese estúpido es el causante de todo. Claro, además de mi. Si no fuera por el, por su enfermo primo y por mi, Peter estaría vivo todavía, disfrutando de la vida. Soy una muy mala persona.
Yo: Peter, mi amor. Lo siento mucho. Quiero agradecerte por todos aquellos actos de valentía que hiciste por mi, nuestros hijos. Te amo. Te amo desde que tengo catorce años. Te amo desde la primera vez que te ví, en nuestro primer programa. Desde aquella primera frase. Desde que nos empezamos a hacer amigos, y yo, que ya conocía el ámbito actoral, te ayude a relacionarte. Y mírate ahora, eres un gran actor, una maravillosa persona, un fantástico padre y un hermoso novio.
Te amo por lo que eres y no por lo que aparentas ser.
Amo tu manera de ser.
Quiero y necesito decirte que luego que pase lo que tenga que pasar, lo que los médicos dijeron que pasaría, no volveré a amar jamás, siempre seras tu y nadie más. Tu y solo tu.
Te amo. Te amo para siempre, mi amor. Te amo.
Lágrimas corrían por mis mejillas. Cien por pestañeo. Me sentía sola, sin vida. Sin él.
Yo: juro que te amo y nunca me olvidaré de ti. Te lo juro. Siempre serás el amor de mi vida.
En ese preciso momento, en el que me estaba sincerando, diciéndole todo mi amor, sentí como su mano apretaba la mía, como enviaba ondas de electricidad a través de ella hacia mi cuerpo. Sentí como mi ser se llenaba de felicidad. Sentí que no lo había perdido.
Peter: yo también te amo, y no me quiero ir de tu lado, así que no te tienes que despedir. Ya no más, mi amor.
Comencé a llorar pero ahora de felicidad. Lo abracé, sin hacerle daño pero lo hice. No soportaba la idea de perderlo y ahora el me dijo que no se iría. Confío en él. No se irá. No, definitivamente no lo hará.
