Capítulo 5

666 96 16
                                    

Christian


—¿Cuál será nuestra lectura del día?

Me apoyo en el mostrador para apreciar a la tierna señorita Steele mientras coloca los precios de algunos libros.

—¿Seguirá insistiendo, señor Grey?

—Le dije que soy muy persistente.

—Lleva un mes en esto.

¿Un mes?

Pensé que llevábamos una semana.

—No es nada.

—Se cansará.

—Lo dudo mucho.

Tomo asiento en el taburete de madera que desde hace una semana ha dejado ella para mi. Le doy un vistazo a la lista de precios y le ayudo a etiquetar cada libro.

Le sigo provocando miedo aunque lo disimula cada vez mejor.

¿Cuál será la razón para temer tanto?

Siempre se asegura de poner distancia entre nosotros y que hayan más personas a nuestro alrededor. Incluso Taylor se asegura de nunca dejarnos solos. Deambula por el lugar, dándole un vistazo a los libros infantiles. Supongo que llevará otro para Sophie.

Tal vez debería llevar otro para Elliot y pasar más tiempo con él.

—¿Planea quedarse toda la tarde?

Es lo que vengo haciendo todo este mes.

—¿Me ve yendo a otro lado?

—No—dice y no sé si es con decepción o con alegría.

Esta chica es más compleja de lo que creí. Tal vez eso sea lo que me llama la atención. Tal vez no somos tan distintos.

—¿Con que escritor nos torturarán esta tarde?—digo para aligerar el ambiente.

—Jane Austen.

Demonios.

—¿Tendré que escuchar a un grupo de personas hablar del señor Darcy?

Ella niega y su gesto me parece divertido. Al parecer su nuevo pasatiempo es ponerme en aprietos con las historias que leen en este club.

—Hablaran del capitán Wenworth.

—Mierda.

—Creí que le gustaba ese tipo de lectura.

—Para nada—aseguró.

—Entonces...—ella espera mi respuesta.

Algo en su mirada me hace revelarle algo que a nadie le he dicho.

—Mi hermana no tenía amigos con quien hablar cuando era más pequeña así que leía lo mismo para conversar con ella sobre esas historias.

Su vista se desvía hacia otro lado menos a mí.

—Ese es un gesto muy hermoso, señor Grey.

¿Por qué evita mi mirada?

—Nada que no haría un hermano mayor amoroso—digo.

No hay nada en este mundo que no haría por mis hermanos. En especial por Elliot. Él sigue siendo un niño que necesita de mi y de mi padre.

Los miembros del club entran interrumpiendo nuestra conversación. Una hora más tarde todos se despiden y yo espero afuera a la señorita Steele.

En otro momento me habría ido y olvidado que ella existe. Pero por alguna extraña razón me es imposible sacarla de mis pensamientos.

—Si sigue asistiendo me temo que tendremos que rentar un lugar más grande—se queja.

Quédate a mi LadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora