Christian—¿Quién era la chica?
Carrick está sentado al borde del enorme ventanal de la sala. Sus ojos marrones observan fijamente el camino empedrado de la entrada.
—Una vieja amiga—evito decirle que la chica que vio salir es su hija.
—Tú no tienes amigos—afirma—. Los Grey no tenemos amigos.
Lo observo.
El cambio en su tono de voz. Su postura. Esa forma sutil e intimidante de cuadrar los hombros.
—Tienes razón, papá.
—¿Qué demonios hacemos en Cornwall?—se levanta y camina por la sala.
Ya te lo he dicho, joder.
Está puta versión de mi padre es la más difícil de lidiar.
—Venimos a verificar el rendimiento de los sementales. Planeo ganar la triple corona—digo esperando su reacción.
Su mirada es confusa por un segundo.
—¿Y cómo vamos?
Ahí está de nuevo.
—Tenemos oportunidad de ganar. Llevaremos a Grey Eye al Derby de Kentucky.
—Eso es genial, hijo—se acerca a mi con una sonrisa y palmea mi hombro con orgullo.
Estás conversaciones con él ya no las tengo tan a menudo desde hace mucho tiempo. Espero que pueda mantenerse lúcido un poco más.
—Llamaré a tu madre para contarle.
Mis esperanzas se esfuman de inmediato.
—Vamos, papá—digo desconcertado—. Tenemos que empacar. Volvemos a casa.
—Ya hemos perdido mucho tiempo aquí, ¿no?—susurra—. La firma no puede estar sin uno de nosotros.
—Por supuesto que no.
Le hago una señal a Nora y ella se encarga de inmediato de llevar a mi padre a su habitación. La chica es silenciosa y eficiente cuando mi padre no la pone en situaciones difíciles, como la del otro maldito día por el jodido helado.
—¿Tienes todo, campeón?—Elliot está inquieto al lado de la cama.
Él niega.
Gail ya ha organizado su maleta. Veo que sus legos y su frazada favorita ya están guardadas y lleva en su mano el oso de peluche. Es lo que siempre lleva con él.
—¿Falta algo?
Él asiente y deja su oso a un lado. Toma mi mano y rápidamente escribe:
—Obsequio.
—¿Quieres llevar un obsequio?—él sonríe—. ¿Puedo saber para quién?
Sostengo una interesante conversación con Elliot durante media hora y debo admitir que me deja muy sorprendido.
Creí que no me ponía demasiada atención.
—Le llevaremos algo especial—prometo.
Encontrar el regalo perfecto no fue un obstáculo para Elliot ni para mí. Es algo sencillo, pero estoy seguro que ella lo amará.
—¿Qué ocurre?—inquiero.
Gail nos observa con una sonrisa.
—No sé quién de los dos está más enamorado de ella.
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Quédate a mi Lado
FanfictionDos mundos totalmente opuestos a punto de colisionar. ¿Podrán afrontar sus sombras?