Anastasia—¿Por qué él y no otra persona? No lo entiendo.
El área nueva es inmensa y cuidadosamente adaptada para que mi padre no se haga daño con los muebles. Una alfombra se extiende por la sala y a simple vista descubro que es algo que jamás podría pagar.
¿Quién pagaría por todo esto?
—Su padre es un veterano, señorita Steele. La organización que nos brindo la financiación está dirigida para estos pacientes—explica el doctor Flynn.
—¿Y quién dirige está organización? Quisiera agradecerle.
Una sonrisa se extiende por su rostro y continúa caminado hacia el jardín donde mi padre pasa la mayor parte del día.
—Un veterano—dice sin brindar un nombre y presiento que no lo hará—. Ha ayudado a los veteranos desde que recibió su baja con honores. Él al igual que su padre sufrió las consecuencias de la guerra.
—Ha logrado superarlo—comento—. Para poder logra todo esto.
El sentimiento me abruma porque no estoy acostumbrado a que las personas hagan algo bueno por nosotros.
Pedí ayuda mucho tiempo para mi padre y nadie me la brindo. Todos nos ignoraban.
—Al día de hoy vive con las cicatrices, pero es un buen hombre.
—Gracias, doctor Flynn.
—Ve con tu padre, Ana.
Camino hasta donde está mi padre sentado y me siento junto a él. El miedo por su abruptas reacciones persiste, aún así logro mantenerme al margen sin el impulso de querer salir corriendo como cuando era niña.
—¿Crees que José lo hizo?—pregunta.
¿Puede ser posible?
—Lo dudo.
—Él es el único que me conoce, que conoce la historia.
Papá pasa su mano por la frente.
Supongo que para él también es un poco confuso.
—Te ayudó a conseguir este lugar en el pasado—continua.
—Lo hizo—digo con un nudo en la garganta.
El José del que me enamoré pudo hacer esto y más, aunque ahora no lo sé con certeza.
Es alguien diferente.
«Solo nos tenemos el uno al otro, Anastasia. Además no puedes sola con el constante problema en el que se ha convertido tu padre».
«¿Quién más estará dispuesto a quererte como yo lo hago?»
Sus palabras no salen de mi mente y es doloroso.
—¿Siguen juntos?
Su mirada es dulce y mis ojos se humedecen por el tormento que viví tiempo atrás.
—Ya no—digo con la voz quebrada.
—Oh, pececito—paso su brazo por mis hombros y me acerca a él—. Siempre creí que te casarías con él.
—Yo también creía lo mismo, papá.
—¿Qué pasó?
Cerré mis ojos y todas esas noches sola al lado de José se hicieron presentes. Su mano impactando en mi rostro. Su cuerpo encima del mío. Sus labios recorriendo mi rostro con culpabilidad.
Sentía como si fueran dos personas completamente distintas.
El José violento y controlador.
El José bondadoso y amable.
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Quédate a mi Lado
FanfictionDos mundos totalmente opuestos a punto de colisionar. ¿Podrán afrontar sus sombras?