El desconocido mantenía la cabeza alta mientras lo miraba, con superioridad, como si le demostrara que a pesar de haberle traicionado, Taemin volvió a él, con todas las de la ley y sin siquiera haberle llamado una sola vez. Sí, el guepardo rey estaba tan orgulloso de tener a su viejo amigo de nuevo y a pesar del odio demostrado por Taemin el ambiente ameno estaba presente.
No había pasado ni siquiera media hora dentro de aquella enorme casa y ya odiaba al sujeto y a todo lo que representaba. Sabía quién era, lo conoció cuando se llevó a Kibum hace tanto. Se llamaba Kai, escuchó hablar de él otras veces. Taemin alguna vez le mencionó que el traidor que arruinó su vida era él, junto a su madre. No entendía la razón de encontrarse en aquel lugar incluso después de aquel pasado. Sin embargo, ahí estaba a lado de una niña de tres años que le mostraba sus juguetes a cada momento.
—Hombre —Kai le saludó como si fuesen viejos amigos, Minho ahora lo odiaba un poquito más— si sabía que vendrían entonces hubiese dado un lugar de encuentro. A Jessica le desagrada el aroma a chucho en su alfombra.
Taemin no se molestó en escuchar lo que su antiguo amigo dijo. Él estaba entretenido viendo los diferentes artilugios que su amigo tenía sobre la chimenea. Él estaba enojado y no estaba interesado en ocultarlo. Kai era su enemigo ahora pero lo necesitaba y por eso se tragó el orgullo y fue a él. Su primer y último recurso.
—Papá, tío Taemin está molestándome —acusó la pequeña niña de seis años cuando Taemin le quitó su juguete de porcelana, preguntándose el valor que tenía— no me agrada.
—Venga, Taemin, deja a mi hija con su juguete —Kai llegó a la sala con tres vasos con gaseosa, a su lado un tazón de galletas y golosinas para su hija.
—No —respondió Taemin.
—Tío Kibum es mejor que tú, más amable —soltó la pequeña con la nariz arrugadita y los ojos rojos por el llanto próximo a venir.
—¿Conoces a Kibum? —Taemin estaba sorprendido, Kai no hablaba más de lo que necesitaba con su hermano, bueno, eso pensó antes, ahora ya no confiaba en lo más mínimo en el guepardo rey.
—¡Hey! —Kai de inmediato tomó a su hija y le metió un dulce a la boca— ¿qué dijimos de ese día?
—Que no vi nada —La pequeña se veía orgullosa por haber recordado la promesa que hizo con su padre— Kibum nunca vino ni estuvo en tu cuarto.
Minho se levantó de golpe ¿Kibum había estado en aquel lugar? Ahora tenía muchas más ganas de golpear al sujeto en la nariz, de romperle uno o dos dientes y no le importaba tener a la niña en medio. Se acercó hasta que la mano de Taemin lo detuvo.
—Sabes mejor que yo el pasado de Kibum. Que esto no te sorprenda —le tranquilizó Taemin, pero Minho pudo ver un rastro de desilución y rabia en su mirada.
Kai sonrió, orgulloso de seguir sin un golpe proporcionado por el lobo negro, porque sabía que el chucho quería darle un par de golpes desde que lo vio entrar a su casa.
—Basta de esto —Taemin se alejó de Minho y volvió a sentarse en el sofá café de cuero, sus brazos cruzados y su mirada penetrante— vine por tu ayuda —le costó admitirlo pero lo hizo.
Claro que la risa de Kai se hizo escuchar con fuerza, resonante y con tal orgullo que Minho no aguantó más y le dio un golpe en la boca, logrando que este sangre y se cubriera los labios heridos. Solo entonces Minho se sentó en su lugar y empezó a tomar de su coca cola y a comer las pequeñas galletas de animalitos. Ya más tranquilo consigo mismo.
—¿Qué demonios quieres? —Preguntó Kai, estaba enojado.
—¿Recuerdas a la hija de Willie? —Taemin se detuvo un segundo para ver la expresión sorprendida de su antiguo amigo, Kai se levantó de inmediato logrando que su hija saliera corriendo a su habitación, de pronto el ambiente se volvió tenso— la recuerdas.
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ATTENTION {{adaptación 2min}}
Fan-FictionTaemin es la persona más hipócrita y egocéntrica del mundo, su pensamiento e interés solo gira en él, no hay nadie, absolutamente nadie que sea más importante para él. Su único deseo, que sobrepasa su egoísmo, es el dinero. Taemin ama el dinero. Es...
