OCHO

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—¿Qué?
Minho  lucía perdido, casi agitado por la información. Algo estaba mal, él no recordaba nada en absoluto sobre aquella noche y sabía que si se escusaba con ello entonces tomarían aquello mal. Pensarían que estaba rehuyendo de su deber.
No, no era correcto decir aquello.
—La noche que abandonamos la manada nosotros...
Solar tenía un leve rubor en sus mejillas, su piel se había vuelto morena por el sol y su cabello negro brillaba radiante. Ella era hermosa, Minho  no lo negaba pero luego volteó a ver a Taemin. El guepardo era alguien relativamente nada afeminado, eso era algo obvio. Taemin era ese tipo de persona egocéntrica con todo su derecho pues era realmente atractivo, cabello negro con las raíces castañas rubias. Ojos grandes y labios gruesos. Sí, Taemin no era su tipo pero ahí se veía tan prendado a él que se cuestionaba su futuro lejos de él.
Los gatos sí que sabían atrapar a su presa.
Taemin bufó ante el silencio y sorpresivamente tomó a su hermano para salir de ahí.
En un minuto Minho  estaba solo junto a Solar que le veía con un rubor suave y aquellos ojos tan profundos y atractivos.
Jinki fue el último en dejar el lugar. Sus manos cerradas en puños, dándose cuenta que Kibum tenía razón, que él había sido solo una escalera para Solar y su plan para acercarse a Minho . Ahora sentía el peso de la culpa, el dolor de haber traicionado y mentido. Un suave vistazo a su pasado le recordó el cambio que había sufrido. Antes él era tan  tímido, él difícilmente hubiese mentido. Pero ahí estaba, su yo actual difería tanto de su pasado.
—Te ves como del asco —la voz de Taemin le hizo despertar. Jinki elevó la mirada hasta el guepardo.
Taemin estaba sentado en una roca enorme, sus ojos en el cielo mientras en sus manos se veían piedras pequeñas que seguramente lanzaba al lago. Jinki sintió más culpa.
—Lo estoy —confesó Jinki— me siento tan...
—¿Mierda? —Taemin adivinó a la perfección aquel sentimiento, porque él había vivido de aquel modo su vida entera— te entiendo.
—Sí
Taemin se hizo a un lado, como invitando a Jinki a sentarse a su lado, y Jinki así lo hizo. Sus ojos pegados a los del guepardo, notando aquel brillo que se colaba en ellos por el reflejo del sol. Entonces quizá entendió el reciente amor que su amigo tenía por el guepardo avaro.
—Te entiendo ¿Sabes? —Taemin empezó a hablar— la razón por la que quizá inventaste tanta mentira. Porque he trabajado con supresores ilegales desde los quince y debes golpearme la cabeza para que me crea esa mentira.
Jinki ladeó la cabeza, confundido. Sabía que mentir tan bajo era algo de lo que no debía sentirse tan orgulloso pero el guepardo lucía de aquel modo.
—Pensaba que eras una lindura que no se atrevería a mentir a su mejor amigo. La vez que te ví con Jonghyun  para buscar a Kibum, yo pensé que eras de ese tipo de persona en la que se podía confiar sin temor —Taemin sonrió— pero lograste engañarme, es agradable. Encontrar alguien tan familiar.
—No lo hice por que quise. Pensaba que era lo mejor.
—Pero lo hiciste —Taemin lo tomó de los hombros y lo acercó a él de manera fraternal— mentiste y engañaste para tu propio beneficio y eso, amigo mío, te hace ganar mi respeto.
—Pensé que estarías odiándome —Jinki de pronto sintió un alivio cálido en su pecho, necesitaba alguien que le diga que lo que haya hecho era más que una equivocación— al igual que Kibum.
—No, no, no. Kibum no odia a nadie. Solo a nuestra madre, él no mantiene ese sentimientos dentro, piensa que es algo que solo agota su tiempo por eso ni lo piensa, él está aturdido porque ha sido engañado por una mujer. —Taemin entonces se puso serio, tanto que Jinki solo se quedó quieto, intentando no meterse en la cSolar del felino— en cuanto a mí, te entiendo. Mi primera mentira mayor me costó una semana sin comer. Recuerdo haber escondido el dinero de mamá, lo usaría para comprar un poco de comida para Kibum— sonrió, como si los recuerdos agrios de aquel tiempo estuviesen presentes— no se lo digas a Kibum, pero hacía tantas locuras para mantenerlo a salvo, como un hermano. Cuando mi madre se enteró me encerró en su habitación junto a Kibum, sin luz, sin comida durante una semana. En ese momento me sentí tan mierda por mentir y engañar cuando lo único que conseguía era ser reprendido. Necesitaba a alguien que me diga que lo que hice estaba bien de alguna manera. Pero nadie lo hizo, mi hermano ni siquiera podía hablar. Por eso te entiendo, quizá tus causas no hayan sido nobles como las mías pero tú creías que hacías lo correcto y está bien. A veces las mentiras son buenas. Sé que tu forma de ser no es esa, por el respeto que los demás te tienen, sé que eres alguien honesto. Por eso me parece injusto que te juzguen por tu primera equivocación.
—Hey —Jinki se quedó paralizado, recibir aquel tipo de confort por alguien como Taemin era algo que nunca esperaría. Y mucho menos escuchar aquel pedazo de infancia que el felino le confió solo a él. Quizá lo había juzgado mal— lo lamento.
—¿Eh? —Taemin volteó a verle y pareció despertar de sus recuerdos— ¿Sobre lo que te conté? ¡Venga! —rió— era mentira, pura mentira. Nunca haría eso por alguien que no sea yo— Taemin se levantó y de un salto bajó de la roca— en la noche todos hablaremos de esto. Ve a descansar.
Jinki notó la lejanía del guepardo y su figura de pronto le pareció solitaria. Taemin lucía casi martillado por los recuerdos y quiso preguntarle la razón de haber cambiado de aquella manera. Pero no era el momento. De alguna forma Taemin le hizo sentir aceptado una vez más y se enorgullecía de ser una de las pocas personas a las que el felino mostraba aquel lado amable. De la misma forma que Minho  cuidaba a Kibum, él se propuso cuidar a Taemin.

ATTENTION {{adaptación 2min}}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora