—Nunca dije que no lo fueras, solo eras un poco rebelde, ahora que lo pienso eso siempre ha sido un rasgo muy característico de ti... —hizo una pausa para pensarlo bien y volvió a hablar sobre el tema— pero para hacer corta la historia lo resumiré, si recuerdo bien tú eras la que me coqueteaba, no eras nada tímida, no, no, todo lo contrario, eras atrevida y apasionada, creo que eso fue lo que hizo que me enamorará de ti, el segundo que te vi entrar al pequeño establo, con tu gran y sofisticado peinado y tu vestido caro, con tu boca de color cereza... Siempre has sido bella, eso nunca ha cambiado.
Allison sonrió inconscientemente.
—Desde luego yo también he sido muy apuesto y atractivo, sobre todo en esa época, ya que debía cuidar y limpiar parte de tu casa, era muy grande, y de los animales en las tardes, que tu ansiosa madre le encantaba tener a unos kilómetros de tu casa, y claro, un día yo estaba en el jardín, no tenía camisa y entonces tu saliste, caminaste por ahí con un paraguas de color beige y me saludaste, yo en ese momento quede impactado por tu belleza, no solo física sino en todo lo que hacías, tu movimientos eran tan ágiles y delicados, me sonreíste y yo te devolví la sonrisa y recuerdo que dijiste algo así como: "soy Allison" y estiraste tu mano o no recuerdo bien- Allison soltó una risa.
—Sí, muy buena memoria —se burló.
—Oye —le reclamó en medio de una sonrisa— disculpa pero en ese tiempo se hablaba diferente, te lo estoy traduciendo a las palabras de ahora, ya sabes más vulgar —Allison negó mientras seguía riendo y con un movimiento de cabeza lo incito a seguir con el relato— bueno, el caso es que llegaste así y me dijiste tu nombre, con una sonrisa coqueta y yo conteste, "es un placer, mi nombre es Diego" y tome apresuradamente tu mano para depositarle un beso. Y después nos miramos y dijiste que, no, más bien me ordenaste acompañarte en un paseo por los alrededores de la casa y yo no me podía negar y tampoco quería, así que caminamos por algún rato y después de sentarnos en unas bancas y platicar por un par de horas, no pudimos separarnos, no pudimos dejar de vernos a los ojos, de estar juntos, creo fueron muchos días en los que tú pasabas hablando conmigo, incluso me dabas de comer. Obviamente tus padres no estaban de acuerdo, te regañaban pero tú les reñías. Tuvo que pasar un mes, si no me equivoco, cuando nos dimos nuestro primer beso, era tu primer beso, ya que por cierto tú tenías 17 años y yo 20 —se quedó pensando.
—Eres un pederasta y no creo que yo haya sido tan coqueta —le reclamó, Diego la miró con un mezcla de ternura y burla— espera, ¿en dónde fue mi primer beso?
—Sabía que lo preguntarías. Un día nos encontrábamos en el jardín caminando y simplemente nos miramos, y con eso nos dijimos todo, éramos jóvenes pero ya nos amábamos, te bese en medio de dos árboles, fue un beso tranquilo pero lleno de emociones, fue largo, suave, te sonrojaste tanto y después tu saliste corriendo —habló con un tono burlón— sí... eras tan inocente y no hablamos como una semana y cuando yo estaba presente, no podías mirarme a los ojos —la apretó más en sus brazos— todo era muy tierno y delicado en ti, tenía tanto temor de hacer que te alejaras... —suspiró.
—No podías dejar que pasará —Allison estaba bastante metida en la historia.
—Y no dejé que pasará, hable contigo y te ofrecí mis disculpas y tú en lugar de darme una respuesta como cualquier ser humano, me besaste y me alegraste todo, volvimos a estar podría decirse que "saliendo" —hizo unas comillas con los dedos— por varios meses, nos veíamos a escondidas y no parabas de decirme que debíamos huir juntos, sin importarnos nada pero yo no podía por mis hermanas y tú de repente salías con la loca idea de llevarlas con nosotros y yo me enamoraba más de ti. Así que cuando mi madre falleció, solo deje pasar unos meses, sí... que maldito fui, acepte la propuesta de irnos juntos con mis dos hermanas. Días después de tomar esa decisión, decidí pedir tu mano en matrimonio y después de miles de discusiones, tus padres aceptaron, así que no fue mucho una huída, —se río y Allison solo lo miraba emocionada— hicimos una pequeña boda y después de un largo viaje, llegamos a una casa que tus padres nos habían obsequiado, fuimos felices juntos, pero no para siempre, después de muchos años, dos hijos, una niña y un niño, enfermaste y meses después moriste... —su mirada era triste
—¿A qué edad? —murmuró Allison.
—Me parece que no eras tan grande, creo que a la edad de 35 años —confirmo— y lo que hice después fue el error más grave, por ese error estamos aquí, tomando esta decisión.
Allison lo miró sin entender. Diego vio su expresión y pensó en cómo explicar lo que había pasado.
—Lo que pasó, fue que yo no podía vivir sin ti como lo es ahora, así que tenía dos opciones en mi mente, en esos tiempos. Una era, suicidarme y la otra era hacer una clase de ritual... más bien jugar con la muerte, fui ahí cuando conocí a Felicia, era una hechicera joven y sin mucha experiencia pero con ganas de vivir nuevas y exóticas experiencias creadas por ella, así que acepto al instante que se me ocurrió tratar de regresarte a la vida con magia oscura.
Guardo silencio por unos segundos.
—¿Y cómo es que se te ocurrió?
—Ya había oído de casos así en el pueblo donde vivíamos, las personas habían hecho cosas oscuras y prohibidas, pero así era, las personas cuando se ven sin la mujer u hombre con el que decidieron compartir su vida son capaces de hacer cualquier cosa, sin importar cuál sea el precio. Yo lo sabía pero no importo —su mirada estaba perdida en el vacío.
—Y entonces lo hiciste y, ¿qué pasó? —cuestionó intrigada.
—Después de que hiciéramos todo lo necesario, tú volviste a vivir, un día te levantaste de la cama donde te había dejado la noche anterior, y como si no hubiese pasado nada saliste a pasear. Todo iba muy bien, eras tan normal, pero tu cuerpo comenzó a cambiar, comenzó a morir y tu alma igual, a los meses ya no parecías tú, eras mala, intentaste matar a varias personas. Hiciste cosas crueles, Felicia me dijo que estabas como poseída, ya no eras tú, sino el mal era quien gobernaba en tu alma, debíamos matarte o serias capaz de cosas peores.
—¿Fuiste capaz de hacerlo?
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Las cartas que le envié
FantasyUn chico introvertido, su nombre, Diego y una chica completamente opuesta a él, su nombre es Allison. Al verlos nunca pensarías que ellos estarían juntos, sin embargo, estaban predestinados. Se amaron, pero el destino les puso un obstáculo en el c...