Me agrada bastante mi nuevo apartamento, si bien es reducido es muy accesible para el precio que ofrece, agradezco tanto a mi hermana por apoyarme con todas mis necesidades aunque muchas veces la extraño a pesar de estar acostumbrada a no vivir con ella y sólo dedicarme a estudiar para algún día poder recompensarla y estar juntas otra vez; algo positivo es que estoy en la misma zona que habituaba, a diferencia de dos cuadras.
El departamento consta de una sala donde al fondo en la orilla derecha está mi cama, un borde de la pared tapa la cama de el ventanal que asoma al balcón que aunque claro que tiene cortina, el ligero relieve de pared me hace sentir más privacidad; después del ventanal en el fondo del lado izquierdo improvisada se encuentra una estufa simple y un refrigerador individual además de una mesa retráctil cuyos usos son de comedor y de estudio, del mismo lado izquierdo pero más cercano a la puerta principal está el cuarto de baño, por último pero no menos importante cabe mencionar el sillón que está al lado derecho de la entrada principal, ahí me gusta acostarme en mi tiempo libre.
Después de un largo día estudiando es buena motivación llamar a mi hermana, aunque sea por unos minutos...
-¿Ari? -preguntó Jennifer feliz de que le llamara.
-¡Jen! ¿Cómo has estado? Llamé para decirte lo lindo que es el nuevo departamento y lo mucho que agradezco tu ayuda.
-Sabes que siempre estaré para ti Ari hermosa, no olvides que cualquier otra cosa que necesites y estaré disponible para ti - al fondo se escucha una voz masculina dirigiéndose a Jennifer -. Lamento mucho que nuestras llamadas sean así de cortas pero debo irme.
-Jen cuídate mucho, después te llamo, besos hermana.
...
Me despierto en la madrugada sobresaltada porque a los desquiciados de mis vecinos se les ocurre hacer una fiesta con música a todo volumen y además de oír voces de un montón de extraños en mi balcón debido a que es compartido, escucho el sonido de las risas, las botellas de vidrio resuenan aquí y allá pero la música es lo que más retumba dentro de mí habitación.
-Les voy a decir algo con un caraj.. -se escuchan gritos de molestia seguido de sonidos de golpes y la música cesa finalmente -. Vaya creo que ya no es necesario.
-¡Rindou! Sal del baño, tus amigos ya pagaron las consecuencias ¡salte ya! -gritó un joven del otro departamento y se volvieron a escuchar una serie de sonidos como golpes de puerta y susurros, a lo que no aguanté la duda y me fije por una orilla del ventanal que daba al balcón y a su vez a la calle, vi algunos tipos corriendo en ropa interior por la estrada y en mi balcón yacían camisas y pantalones sin dueño aparente.
-Vaya que locura de vecinos tengo, mañana le contaré a Jen -entre risas me quedé dormida.
Al día siguiente las cosas iban tal y como lo pensaba, monótonas. Despierto, me hago una ducha, cepillo mi largo cabello café, me cocino un nutritivo almuerzo, voy a la escuela, estudio hasta el cansancio y de regreso a casa. Me agrada mucho el retorno pues escucho música y me relajo, pero antes de entrar al edificio sentí la necesidad de mirar hacia arriba y justo en el cuarto y último piso, estaban ahí parados observándome tres tipos, supongo que serán mis vecinos ya que están en mi balcón. Después de hacer tarea me acomodo en el sillón a platicar con Jen para después cenar y dormirme.
Al día siguiente creí que sería igual mi rutina pero no fue así pues cuando venía de regreso uno de los tipos que estaban observándome el día anterior se me acerco.
-Hola, creo que somos vecinos ¿te ayudo con tu mochila, linda? - sonriente se ofreció tendiendo su mano para recibir mis pertenencias.
-Hola, sí te vi ayer en el balcón; no gracias yo puedo con mi mochila - sonreí respetuosamente para no sonar ruda pero negar su oferta -. Es curioso compartir balcón con vecinos, no me había pasado ni sabía que se podía.
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Haitanis lover
FanfictionRan y Rindou hacen una apuesta por saber quién se acuesta primero con Ari, pero esto sólo enreda los sentimientos de los tres... ¿Qué pasará? La vida es un juego en el que sólo se puede apostar o perder.
