Desde aquel reencuentro, Yui y todos los demás se habían quedado abajo esperando a que ella se calmara, talvez eso era lo mejor pero en eso escucharon unos vidrios rompiéndose y el grito desgarrador de Mei al nombrar a su gato. Todos se alertaron y corriendo hasta donde se escuchó el ruido. Subaru fue el primero en reaccionar, empujó la puerta y entró a la habitación.
- ¡Mei!-. Gritó, corrió hacía ella y la atrajo en sus brazos pero Mei ya estaba desmayada.
Yui fue la segunda en reaccionar y se pusó al lado de Subaru, colocó su mano en la frente de la azabache pero la quitó al sentir su fuerte calentura.
- Esta caliente-. Asegura. Subaru la coloca en la cama suavemente, acaricio sus cabellos y se alejó.
- Será mejor que la dejemos descansar-. Aseguró y salió de la habitación.
Pasaron varias horas y Mei no despertaba, lo que ponía a todos inquietos. Nyu solía maullar al lado de Mei, talvez deseaba despertarla. Reiji había echo comida, talvez la despertaba con el olor de su chuleta. Ayato y Raito se pusieron a tocar el piano, talvez eso la despertaba aunque sea de mal humor. Pero nada de las cosas que hacían lograba su propósito, ella parecía muerta sino fuera por el suave vaivén de su pecho, ya todos se hubiesen rendido.
A las doce con veinte minutos, todos en la mansión se fueron a dormir con el deseo de que mañana ella despertará pero al día siguiente ella no despertó y parecía tener pesadillas, ya que solía susurrar cosas intendibles para sus oídos y aparte caían gotas de sudor por su frente.
Subaru y Yui se turnaban para cuidarla. Subaru de noche y la rubia de día. Un horario bastante cómodo para ambos.
Ayato y Yui se había guardado la noticia de su compromiso puesto que les parecía inapropiado hablar del tema con su invitada en cama, cuando ella despertará le avisarian a todos de su boda. Aunque no se quedaban atrás, Yui por la noches cuando no cuidaba a Mei se ponía a preparar algunos detalles pero se le hacía difícil ya que los vampiros hacen bodas diferentes a los cristianos. Raito ya le dejo bien en claro que ellos no creen en su Superior.
Había pasado una semana desde que Mei se había desmayado, aún no despertaba pero Yui tenía fe en que lo haría. Subaru mantenía su postura de superioridad pero por dentro el miedo se apoderaba de él.
Los Mukamis aún no se habían ido, por la aparición de su amiga de la infancia y su repentino desmayado habían alargado su estadía en la mansión Sakamaki. Los seis hermanos dueños de la mansión se habían molestado por la decisión pero en el fondo había uno que se alegraba. Ayato
Él deseaba que la estúpida mortal despertara para restregarles en la cara a todos sus hermanos y los Mukamis que Yui lo había elegido a él y no a ninguno de ellos pero para su suerte ella aún no despertaba. Le encantaba ver a su joven prometida investigar acerca de las bodas de vampiros pero siempre la veía enojarse porque en la wed había escasa información de ello.
Se encontraban todos cenando. Raito solía hacer bromas para eliminar la tensión, Yui solo le seguía el juego aunque lo demás no sonrieron. Ella sabía que Subaru en el fondo se sentía preocupado por la azabache y que culpaba a los Mukamis por el desmayo de la misma.
- ¿ Por qué no me dijeron que la comida estaba lista? -. Todos voltearon a ver
Mei se encontraba en el umbral de la puerta de la cocina, tenía el cabello despeinado, con una mano se sostenía del umbral y con la otra talla uno de sus ojos, llevaba una bata blanca que Yui suele usar pero al ser Mei más desarollada le quedaba más apretada, en sus pies estaba Nyu ronroneandole a su dueña.
Yui se levantó de la silla y corrió abrazar a su amiga, pequeñas lágrimas salían por sus bellos ojos rojos, lloraba de alegría.
- Mujer vas a matarme-. Se burló la azabache.
- Lo siento-. Sonrió levemente
- Al fin despiertas bestia-. Dijo Reiji por su comentario parecía broma pero al ver su cara seria dudo que fuera una broma
- ¿Llorando por mi, princeso? -.Se burló, su vista viajo a la Ruki en ese momento su cuerpo se tenso y recordó lo ocurrido anteriormente.
Yui sintió a Mei tensarse, miró sus puños que estanban apretados hasta el punto de poner sus nudillos blancos y su miraba era muy difícil de descifra.
- Saben...-. Todos prestaron atención a Yui - Ayato y yo tenemos que darles una noticia-. Capturó la atención de la azabache al decir eso.
- Chichinashi me a elegido a mí-. Sonrió con supeoridad. A todos se les cayó la quijada menos a Mei, que aún no entendía.
- Ahh~ ya me preguntaba yo ¿Por qué oleis uno al otro?-. Fingió inocencia
- Raito eso tú lo sabes perfectamente-. Dijo Kanato serio
- ¿¡Alguien puede explicarme!?-. Preguntó irritada Mei
Yui sonrió con ternura y se acercó a la azabache para después tomar ambas manos en las suyas.
- M-me casaré con Ayato-. Dijo sonrojada mientras mostraba su dedo corazón donde había una mordida alrededor de este.
Por su mente viajaron fugaces imágenes de Mini-Ayatos y Mini- Yuis corriendo por la mansión gritando "Mami" "Papi". Se quedó en shock ¿Mini-chupa sangre?
Sonrió forzada con solo imaginar a esos niños engendros de Ayato molestando a su gato la hizo molestarse.
- ¿No estas feliz? -. Preguntó temerosa
- No, no si lo estoy-. Mintió
- ¿Me ayudarás con la boda?-. ¿Boda? No tenía ni la más mínima idea de como hacer una ¿Qué parte de que viene de un reformatorio no entiende?
- Si-. Contestó cortante
- Me alegro-. Se lanzó y la abrazó fuertemente.
Tenía que acostumbrase, talvez criar pequeños chupa sangre no sea tan malo, podría usarlos para su propio beneficio. Sonrió ante la fugaz idea, ahora si esos vampiros conocerían lo rencorosa que puede llegar a ser.
Continuará....
¡Nuevo capítulo! C: Espero haya sido de su agrado.
La boda vendrá muuy pronto solo tengan paciencia :D
Lamento la tardanza pero tengo vida ¿Saben? Tengo mucho trabajo en el colegio y se me hace difícil subir los capítulos más seguidos pero Mejor tarde que nunca ¿No?
Me despido ( - u - ) / ~
MisunaMei ♥
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♥Atrapado por tu amor♥ [PAUSADA]
FanfictionMei es una chica que ha pasado toda su vida en un orfanato esperando a que sus amigos de la infancia llegarán y la sacaran de ahí como lo había prometido. Cansada de esperarlos, cuando cumplió los 18 años decidió salir del orfanato. Un día estaba ca...