Capítulo Vier­und­vierzig

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FL39:No respetar los plazos establecidos para informar sobre las finanzas y contabilidad,

FL40: Retrasar injustificadamente el pago de cuentas administrativas.

FL41: Incumplir los procedimientos disciplinarios y administrativos por pérdida o daños de bienes,

FL42: Esconder irregularidades administrativas al superior.

FL43: Descuidar la supervisión de bienes y valores.

20 de agosto.
Vivir un recuerdo.
Sobrevolando Rusia.
Deniska Diaghilevova.

—¿Qué tiene Lósif? —le pregunto a mi madre.

Ha llorado toda la noche. Mi hermanito, de apenas dos años, dejó de saltar en el trampolín y empezó a vomitar sangre.

—TDG‑1. Trastorno Degenerativo Genético F1 —dice.

No deja de llorar. Mi madre es la mujer más fuerte que conozco; jamás la había visto derrumbarse. Fue la primera mujer en las FMSE: ruda, hermosa, indomable. Todo lo bello del mundo cabía en ella.

—Yo… lo siento tanto, Denis. No puedo protegerlos.

Las lágrimas le recorren el rostro. Está sentada en el suelo, arrinconada, con la voz hecha polvo. Mi madre se ve frágil. Su fuerza se ha ido. Me acerco despacio. El nombre de lo que dijo pesa demasiado. No suena bien. No está bien. Lósif está mal.

—Yo no lo sabía… —susurro—. No lo quiero perder.

La abrazo. Ella me devuelve el abrazo como si se aferrara a la vida.

—Mami… ¿qué es una familia? —pregunto.

Tiembla mientras sigue llorando.

—Denis… debo ir a Hong Kong. Si encuentro el Templo de las Dahakas y obligo a la Gran Dragona a curar a Lósif, no lo perderé. No puedo perderlos.

—Mamá, pase lo que pase, no importa el lugar ni el tiempo… nuestra familia existe porque estamos los cuatro.

¿Qué es la familia? ¿Qué significa para ti, Deniska?

Mi familia: mi padre, muerto; mi madre, muerta; mi hermano, muerto; mis tíos, tías y primos, muertos. No queda ningún Diáguilev ni ningún Joukov con vida. Todos murieron ese día.

¿Quiero una familia?

Es lo que más he extrañado desde que estoy sola: a mi hermano, a mi madre, a mi padre. Mataron la mía y el hombre frente a mí me está prometiendo otra.

No sabía cuánto la deseaba hasta que él me la pidió.

Tengo las pupilas dilatadas. El corazón me golpea el pecho con una fuerza que no sentía desde aquel día. Trago saliva. Solo miro esos ojos negros: un vacío que promete llenarse.

—Yo maté a mi madre —confieso.

Es la segunda persona que lo escucha de mis labios.

—Le disparé siete veces.

Mis palabras lo dejan en blanco.

—Creí que Jian la había matado —dice, después de separarse de mí.

Está desconcertado. Mi piel echa de menos su boca. Mis piernas recuerdan su peso.

—La mayoría piensa eso. Pero yo di el golpe final. Yo acabé con mi familia.

Cerberus (Hipogeo I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora