La familia Franco tuvo que atravesar un momento durísimo cuando el mayor de dos hermanos, Bruno Franco, falleció en un accidente. Sin embargo, quince años después, resurge un rumor que comienza a levantar sospechas en el hermano menor de Bruno.
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Las palabras de esa mujer no dejaban de resonar en su cabeza. Llevaba una semana dándole vueltas al asunto, teniendo pesadillas. Era como si hubiera regresado de golpe a aquellos días terroríficos.
Alex le había dicho que esa mujer no tenía hijos ni familia. Vivía sola y sufría demencia. Por lo general no solía ser agresiva; a veces interceptaba a los vecinos para decirles algunas incoherencias y luego regresaba a su casa. Pero había algo de todo eso que a Federico lo tenía totalmente desconcertado. La mujer se acordaba de él, de su familia, de su hermano. Sabía que era una locura tomar la palabra de una persona enferma como una verdad fehaciente, pero ese extraño presentimiento no lo dejaba en paz. Así que, cuando Alex pasó por su casa ese día, mientras reparaban la cañería del baño, Federico quiso indagar.
—Tú eres policía, ¿nunca escuchaste ningún rumor acerca de eso?
—Fede... No tiene caso que sigas dándole vueltas.
—Solo quiero saber.
Alex soltó un suspiro pesado.
—Cuando estaba comenzando en la unidad había un rumor. Decían que tu hermano no murió en el accidente, sino que lo mataron para encubrir a la persona que lo atropelló.
—Pero el tipo que lo atropelló estuvo en la cárcel. A nosotros nos dijeron que la autopsia había revelado que mi hermano murió en el momento debido al traumatismo.
Federico hizo una mueca. No quería darle más detalles, pero lo cierto es que se había hablado mucho sobre el caso de la familia Franco. Había diferentes versiones, algunas bastante exageradas, como es común cuando un rumor pasa de boca en boca. La gente comienza a agregar detalles para generar más interés.
—Se dijo durante mucho tiempo que, el hombre que encarcelaron no fue quien atropelló a tu hermano. Nunca escuché a quién supuestamente estaban tratando de encubrir, honestamente yo no le presto mucha atención a los rumores.
Federico quedó pensativo.
Los recuerdos que tenía sobre la muerte de su hermano eran los de un niño de diez años. Recordaba a sus padres hablando por teléfono con policías, llorando y pidiendo respuestas. Pero ese proceso fue relativamente corto. Lo que alcanzó a captar cuando la policía fue a su casa, fue que un conductor había perdido el control de su coche y había atropellado a su hermano. No tenía más detalles, sus padres tampoco hablaban sobre eso nunca. Para Federico, todo sucedió demasiado rápido; tanto, que apenas tuvo tiempo de asimilar la noticia cuando ya estaban en el cementerio. Él siempre pensó que aquello había sido su plena percepción, pero, ¿qué tal si de verdad todo pasó así de rápido?
—Nosotros nunca escuchamos ese rumor —concluyó.
—Por supuesto que no, Fede. Los rumores recorren el mundo pero nunca llegan a las personas involucradas. Así funciona.
—Si lo hubiésemos escuchado, mis padres habrían movido cielo y tierra para descubrir la verdad.
—La verdad es lo que les notificó la policía, Fede. No puedes volverte loco por un rumor absurdo. Si alguien hubiera tenido información relevante, ¿no crees que hubiesen acudido a la policía?
—Si estaban intentando encubrir a alguien, no.
Ahora era Alex quien se había quedado sin palabras.
—Mira, si te hace sentir más tranquilo, hagamos esto. Voy a investigar por mi cuenta para ver qué consigo. Ya sabes, algo como: "Oigan, ¿vieron que regresó el hijo de los Franco? Parece que va a remodelar la casa... ¿Se acuerdan de aquel rumor que andaba circulando?"
Federico hizo una mueca de aprobación.
—Guau, lo haces bien.
—Conviví con señoras chismosas durante toda mi vida —contestó Alex—. ¿De verdad te ayudaría saber algún otro detalle sobre eso? ¿No sería como reabrir una herida que ya estaba cerrada?
—Solo quiero saber si es un estúpido rumor sin fundamentos o si realmente pasó algo más con mi hermano. Crecí pensando que un tipo borracho lo había atropellado, pero, ¿qué tal si hubo algo más? No podría irme de aquí pensando en eso.
—Está bien. Lo entiendo. Voy a ver qué consigo y si hay algo interesante, te aviso. —Terminó de conectar la tubería y continuó—. Abre el pase de agua.
Cuando Federico abrió el pase, las dos tuberías que habían unido se zafaron y un chorro de agua fría le golpeó de lleno la cara a Alex. Federico soltó una sonora carcajada mientras corría a cerrar nuevamente el pase.
—Espero que seas mejor policía que plomero —comentó entre risas.
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