12. | Ramé

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Capítulo 12

Ramé

Mikasa y Eren se encontraban sentados en el borde del balcón de marfil que daba vista al precioso patio de pasto verde.

—Cuando era pequeña solía dibujar mis casas llenas de árboles de frutas —Mikasa recordó—, llenas de manzanas y naranjas.

—Mis casas eran feas, chuecas y de colores que definitivamente ahora no usaría —confesó Eren con una sonrisa.

—Desearía ser buena para las cosas, tener algún talento —miró sus zapatillas—, mis padres son talentosos al igual que mi hermano, yo también quisiera serlo.

—Siempre he notado que te comparas con tu hermano, ¿por qué?

—¿Esta es otra sesión con el psicólogo Eren Jaeger? —se burló Mikasa y Eren sonrió.

—Solo tengo duda. Eres una persona increíble a pesar de que te conozco desde hace no mucho —la miró y ella pudo notar el precioso brillo de sus ojos, la sonrisa preciosa que portaba el hombre frente a ella—. Cada cosa que haces me sorprende por más pequeña que sea, estoy segura que aunque te sientas menos, eres mucho más que suficiente para las personas que te queremos, Mika.

Con cada palabra que él decía Mikasa tenía más y más ganas de llorar. Pocas veces se sentía reconocida por el esfuerzo que hacía, ya sea sus notas o su empeño en la escuela.
Odiaba estudiar tanto, pero se acostumbró tanto a hacerlo que lo hace de manera automática.

—Gracias —fue lo único que dijo. A pesar de ser solo una palabra y muy corta tiene un gran significado para Eren. Lo notó por la forma en que lo dijo y la manera en la que sus ojos brillaron al escucharlo a él. Si nadie reconocía a Mikasa él lo haría, la felicitarla aún por la cosa más pequeña solo para que sepa que esta haciendo un buen trabajo.

—Me gustan los atardeceres.

—A mi igual —respondió—, pero me gustaban más los arcoiris. Desde pequeña me gustaba creer que podía atrapar un arcoiris.

Eren sintió una presión en su pecho. ¿Atrapar un arcoiris?

—¿Un arcoiris?

—Ujum. Solía correr en el pasto de la casa de mi abuela. Corría y corría, pero jamás pude atrapar uno —miró hacia el frente notando como el sol se iba escondiendo, pero ella se estaba liberando.

—Mi madre dice que yo solía amar la lluvia.

—Yo le tenía miedo, sonaba demasiado fuerte y me daba muchísimo miedo. Levi creó una canción para ello, suele ser reconfortante cuando la escucho, pero también me pone triste.

—¿Por qué?

—No lo sé, tal vez en mi vida pasada la lluvia me mató —bromeó—, aunque es imposible que la lluvia me matara, solo creo que no me gustaba el ruido.

Eren se quedó en silencio mientras miraba junto a Mikasa como el sol terminaba de ocultarse para que las estrellas y la luna iluminarán el cielo estrellado.

Un cielo que está feliz de ver con ella.

Un cielo que está feliz de ver con ella

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𝑷𝒂𝒓𝒂𝒅𝒊𝒔𝒆 | 𝑬𝒓𝒆𝒎𝒊𝒌𝒂 𝑨𝑼Donde viven las historias. Descúbrelo ahora