Broma inocente

162 23 0
                                        


Naruto

                                             Sasu❤️:
                                            —Llegue

Yo:
—Ya voy 😘

Guardé mi teléfono en mi bolsillo y miré a Ino.

—Voy a ver a Dei... ¿Estarás bien? —pregunté.

—Sabes que sí, Naru —respondió ella.

—Lamento dejarte sola mucho tiempo.

—Deidara te necesita, yo estaré bien.

—De acuerdo... Ya sabes qué hacer, florecita —dije.

Suspiró.

—Quedarme aquí… ¿Qué más?

Suspiré, besé su frente y salí de la alcoba. Me encaminé a la puerta, pero el abuelo salió de su cuarto y me miró.

—Últimamente nos dejas mucho tiempo solos... ¿No crees, Naru? —preguntó Jiraya.

—Estoy cumpliendo con el trato... Igual que Deidara debe estarlo haciendo justo ahora... —sonreí.

—Seguro que sí... Debe estar trabajando muy duro.

Bajé la mirada e intenté pasar a su lado, pero me tomó por la camisa y me golpeó contra la pared.

—Tú sabes dónde está, ¿no es así? —dijo con voz firme.

—No entiendo… —respondí.

Me abofeteó.

—Bee me llamó, ese tipo... Se quejó en el bar, resulta que alguien se enteró que Deidara estaba con él —sonrió— y le pagaron por quedárselo.

—Y si pagaron... ¿Cuál es el problema? —pregunté.

—Mientras paguen... No me importa lo que hagan con esa puta, pero... No puedo evitar sentir curiosidad por esa persona. ¿Quién es, eh Naru?

—No sé… —dije.

Nuevamente me abofeteó.

—¡Dímelo! No seas un chico desobediente, Naru... Y menos cuando estás a punto de irte.

Bajé la mirada.

—El jefe de Hidan... Él lo tiene... No sé más.

Sonrió.

—Bueno... Si es el jefe de Hidan, supongo que está bien... Y tú, no seas estúpido y sácale algo a ese novio tuyo, tiene buen auto... Seguro si le pides plata para las medicinas de tu pobre abuelo no se negará.

Sonreí.

—¿No te basta quedarte con las ganancias de uno de tus nietos y vender al otro? —pregunté.

Me dio un puñetazo en el rostro y me tomó por el cabello.

—No olvides con quién estás hablando… —dijo.

Me empujó.

—Lárgate, no queremos hacer esperar a un chico con un auto tan lindo.

Me levanté y fui directo a la puerta, mientras maldecía internamente al abuelo.

Salí y ahí estaba Sasuke, recargado en su auto, mirándome.

—Hola, bonito… —dije.

Me acerqué a besarlo, pero me detuvo.

—¿Sigues… molesto? —pregunté.

Negó con la cabeza y señaló mi rostro.

—¿Qué te pasó? —preguntó.

Intocable Donde viven las historias. Descúbrelo ahora