Itachi
Aparqué tan rápido como pude y me dirigí a la entrada a paso veloz, maldiciendo cuando tuve que esperar a que un tipo me hiciera un cateo. El aire del bar me golpeó espeso, pegajoso
con olor a alcohol viejo y humo. Las luces de neón parpadeaban y proyectaban sombras que se movían como avisos de peligro.
Entré. El lugar se veía solemne a esa hora, mucho más solitario que la primera vez que estuve aquí. Avancé entre las mesas esquivando a un mesero que, con la sonrisa ensayada del que no quiere problemas, intentaba sentarme en una mesa.
No me detuve. El humo dificultaba la vista, pero caminé directo hacia la barra, mirando cada rincón con la tensión del que busca una herida reciente.
Entre la bruma distinguí a Naruto. Abrí los ojos sorprendido cuando vi a un tipo en la barra abofetearlo y después tirar de su cabello, susurrándole algo al oído que no alcancé a oír. Me moví sin pensar.
—¿Qué sucede? —pregunté.
Los dos me miraron de inmediato. Naruto pareció sobresaltado pero guardó silencio; su rostro se tensó y bajó la mirada. El hombre de la barra soltó bruscamente el cabello de Naruto y me ofreció una sonrisa plastica
—Permítame ofrecerle una mesa... —dijo con voz profesional, como quien ofrece negocios y no admite contratiempos.
—¿Naruto? ¿Dónde está? —insistí.
El tipo de la barra mantuvo la pose; su tranquilidad era calculada. Miré a Naruto: apretó los puños y me respondió con voz muy suave
—No sé.
Naruto pasó a mi lado y fue directo a sentarse en una mesa, evitando mi mirada. El tipo en la barra se volvió a mí, ofreciendo la misma cortesía falsa.
—¿Qué puedo ofrecerle... cerveza o whisky? —preguntó.
Respiré hondo. No tenía tiempo para diplomacias.
—Busco a alguien. Deidara. Lo quiero. —mi voz fue corta, firme
—Oh —dijo el hombre con fingida lástima—, lamento informarle que no podrá atenderlo, pero puede elegir a cualquier otro.
—Quiero a Deidara. ¿Dónde está? —insistí.
—No está... lo siento.
No lo conocía, pero la mentira salía de él con la misma naturalidad con la que otros respiran. El modo en que Naruto evitaba mirarlo me confirmó lo peor. Me acerqué a la mesa donde estaba Naruto.
—¿Dónde está? —repetí, más duro.
Se le llenaron los ojos de lágrimas; quiso decir algo y, en su lugar, volvió a mirar al hombre en la barra y bajó la cabeza. Su silencio me confirmó que no iba a hablar. Miré entonces al chico de cabello café sentado a su lado.
—¿Dónde está el VIP? —pregunté.
—Por ahí —señaló, con la barbilla—. Pero necesita comprar una botella.
No perdí tiempo: corrí por el pasillo señalado y abrí la primera puerta. Vacío. Trasteé otra; vacío. Al tercer cuarto, lo encontré:
Tirado en el suelo, y Hidan golpeándolo salvajemente con la correa en sus manos, Deidara no se defendía; su cuerpo se doblaba como si llevara peso dentro.
Empujé a Hidan con todas mis fuerzas, separándolo de Deidara.
Deidara me miró sorprendido, se limpió la sangre de la nariz; sus ojos se llenaron de lágrimas. Hidan, con la boca torcida, se justificó con fingida cortesía.
—Lo siento —dijo—, pero deberás esperar su turno.
Lo miré con rabia.
—¡¿Pero qué mierda crees que haces?! —le grité.
ESTÁS LEYENDO
Intocable
FanfictionLo primero que vi fue su gran sonrisa, esa que solo acentuaba mas las arrugas en la comisura de sus ojos, pero lo que mas me impacto es que en cuanto me vio se lanzo a abrazarme Jiraya- oh! Dios... Eres igualito a tu padre (miro a naruto) tu tambien...
