2. XXVI

574 44 11
                                        

Ansiosa me remuevo en aquella fría silla del hospital y suspiro pesadamente. "Qué le diré a Lisa" se repetía constantemente en mi cabeza, en este momento sus hermanos entraron a verla y al cabo de dos horas se termina la hora de la visita.

Al verlos salir camino hacia ellos y me regalan una cálida sonrisa.

—Es tu turno, ya puedes pasar —me reconforta Seulgi tomando mi mano—. No olvides lo que hablamos.

Asiento y me abro paso entrando en completo silencio con el corazón en la boca. Un intenso pitido se oía de las máquinas, pude ver su rostro adormilado con heridas en sus mejillas y una que otra en su frente. Con miedo por... en realidad nada, nerviosa llego a su lado y delicadamente tomo su suave y fría mano. Una corriente me recorre la espina dorsal y doy un brinco por aquel intenso choque.

Mierda lo único que logro escuchar son los pausantes latidos de mi corazón que me ensordecen.

—Lo lamento Lisa. Lo lamento tanto —me desmorono en sus brazos—, todo esto es mi culpa.

Me permito sollozar hasta que siento un débil frote de su dedo. Me estremezco y miro a su cara.

Lentamente abre los ojos y su mirada refleja tristeza, su ojos apagados tenían un leve brillo, abrazo con cuidado su lastimado cuerpo.

—Lisa —un sollozo interrumpe y entierro mi cara en la cobija sobre su pecho.

—Jennie por favor no llores —su voz agrietada suelta—, mírame.

Hago lo que dice y su mano me recorre llegando a mi mejilla la cual toma su tiempo de acariciar.

—Lisa yo—tomo un respiro—, puedo preguntar qué hacías en medio de la calle

—Te vi —frunzo el ceño, ¿me vió? —, yo, estaba en mi auto hasta que te vi y como si me hubieras hipnotizado te seguí. Cuando vi que te detuviste besaste a, ese hombre yo no pude moverme. Fue como si hubiera quedado en shock y luego me percaté de que corría sangre de mi frente y tu rostro fue lo último que recuerdo ver.

Cabizbaja va susurrando cada palabra apretando mi mano. Verla en esta estado de vulnerabilidad me rompe el alma.

— ¿Quién es él? —sujeta con más fuerza mi mano, está molesta.

—Es, mi novio —me suelta y se recuesta en la almohada cerrando sus ojos—, ¿qué sucede?

—No pasa absolutamente nada, me alegro de que hayas encontrado a alguien.

—Lo mismo digo, tu prometida es hermosa. Se ve que te ama —cada palabra dicha lastima mi corazón.

—Lo es, me ha amado sin condiciones. Aunque, no es como si deba hablar de esto contigo.

—Estás en lo correcto —aquí vamos—, Lisa. Tengo algo que decirte.

Regresa su vista hacia mi e inevitablemente los vellos de mi cuerpo se erizan.

—Te escucho.

—Solo te pido que por favor trates con el amor que antes me tenías de no odiarme —respiro profundo y comienzo— ¿sabes la razón por la que realmente me fui?

—Si soy sincera ya no sé cuál habrá sido tu razón porque cada maldito segundo que sobrepensé en las cosas que vivimos no llegaba a ninguna conclusión coherente — su mano con la intravenosa tapa su vista—, la única lógica fue que, solo me dejaste de amar.

Mi corazón se parte.

—Jamás te he dejado de amar ni nunca lo haré —mi vista se nubla y aparto agresiva las lágrimas que se escapan—, me embaracé—solté de golpe.

Su mirada reflejaba dolor puro.

— ¿Es, es de él? —su voz agoniza y niego rotundamente.

—Es tuyo.

— ¿Qué has dicho?

—Me embaracé, hace cinco años —Lisa mantenía su boca cerrada con la mirada perdida—, tienes un hijo Lisa. Un maravilloso niño que me recuerda a ti todo el tiempo que lo veo y me hace cuestionar si realmente fue una buena decisión el haberte abandonado y ocultado el hecho de que estaba embaraza.

— ¿Por qué? —sollozó—, ¿por qué lo hiciste?

—Perdóname Lisa —mis lágrimas salían sin parar—, cuando me enteré llegué a la conclusión de que sería mejor no estorbar en tu futuro, mejor dicho, no arruinártelo, la vez que me dijiste que no querías un bebé yo... tomé una decisión. No echar a perder tu futuro.

—Egoísta. Eres una jodida egoísta —me mira con rabia—, sabías que haría todo por ti y lo que dije esa vez no... no lo entenderías. No tienes ni mínima idea de mi inmenso amor por ti porque en mis más profundos deseos quería formar una familia contigo. Con mi Jennie. Tú eras mi futuro.

Mi pecho sube y baja con azaro, como si la ropa no me dejara respirar, la tomo fuertemente tratando de sentir menos agobio.

—Vete.

—Lisa lo siento —jadeo con mis mejillas empapadas y seco mis ojos desesperada.

—Lárgate —cabizbaja intento tomar su brazo—, ¡que te largues acaso no oyes?! —grita y me alejo lento, destrozada.

—Por favor no, no me pidas eso. Podemos solucionarlo Lisa

—Jennie no me hagas esto, necesito tiempo. Esto es demasiado. Para mi corazón —su triste mirada se instala en la ventana y no hago otra cosa más que asentir.

—Me iré. Espero con toda mi alma que algún día puedas perdonar algo imperdonable como lo que yo he hecho —me incorporo y aliso mi ropa— Tu bebé se llama Jung Soo, si quieres conocerlo solo avísame ¿sí?

Sin ningún movimiento de aquella pelinegra, voy a la puerta y me detengo justo antes de abrirla.

"Lo siento... Te amo, mi Lili" susurro y me marcho.

Sin darse cuenta que la pelinegra escuchó de inicio a fin sus palabras.



_______

vtlalv me fui un buen, perdón amikos T-T, la vida de adulto es horrible.

Perdón si tiene errores, ya había escrito el borrador el año pasado, trataré de sacar tiempo para leerme la historia otra vez y retomar la escritura, realmente quiero terminar esta adaptación y quizás empezar otra pero esta vez haré toda la adaptación y ahí si la publicaré T-T

Voten:))

sex instructor; jenlisa g!pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora