HISTORIA ELIMINADA POR WATTPAD
Cuenta original: Elizabethnainory12
DISPONIBLE: AoTres, Inkitt, Fanfiction
Vaggie sabía que era un ángel caído, pero no sabía porque, dios le había borrado esas memorias y su tarea era descubrirlo, sin saber que aún...
-¿Un hotel? -volví a preguntar, pues aquello me sonaba a locura.
-¡Si! La dueña de este lugar durante décadas intentó sin éxito redimir demonios, sin embargo, hace unas semanas como verás, lo logró -dijo un querubín observando hacia los redimidos, como muchos en el cielo les llamaban erróneamente.
Yo por mi parte, no podía creerlo.
-Impresionante -alcance a decir escuchando la risa de los que me rodeaban.
-Debes admitir -prosiguió aquel ser sin dejar de ver a los redimidos-, que es una acción muy noble, en especial viniendo de un demonio.
-¿Habías escuchado algo así antes? -preguntó entonces mirándolo-, ¿que la bondad de un demonio libere un alma?
-¡Impensable! -soltó una chica a mi derecha-, esos seres no tienen amor ni decencia por nada ni nadie, aún me es inaceptable que realmente alguien ahí abajo pueda hacer una acción tan bondadosa.
Permanecí estática en mi sitio, pensando en sus palabras.
¿Los demonios eran realmente tan malos como los pintaban?
Una vez más, los pensamientos erróneos comenzaron a acudir a mi cabeza. Eran ese tipo de ideas las que me podían condenar, pero me era imposible detenerlas.
-Es una hermosa labor la suya -dije por fin, sintiendo las miradas de mis compañeros sobre mi.
-Lo es, pero es una pena que un ser sucio como ese lo haga.
-No creo que haya diferencia alguna entre un demonio que ayuda a un ángel, ¿no? -sin darme cuenta, aquellas palabras abandonaron mis labios y pude sentir, como el silencio que le sobrevino, casi acabo con mi compostura que luchaba por mantener.
-Debes cuidar lo que dices, querida Vag -me dijo el querubín cuyo nombre ya había olvidado- no deseas seguir los pasos de Lucifer ¿verdad?
La pregunta voló tortuosamente entre ambos, antes de que me atreviera a negar con la cabeza, sorprendida inclusive por siquiera haberlo pensado.
-Definitivamente no -afirme dando un paso hacia atrás-, debo volver a mis labores, con su permiso -dije haciendo una leve reverencia aún sintiendo el desconcierto en sus miradas por mi actuar.
No espere a una respuesta y simplemente batí mis alas para alejarme de todos ellos. Nunca me caractericé por ser un ser extremadamente sociable, el tener una tarea eterna no me permitía mucho abandonar mi puesto y por ende, mis relaciones se restringieron a un par, contando a mi señor. Aterrice frente a la capilla de vigilancia varios minutos después, sintiendo cómo de pronto un sutil vacío se apoderaba de mi estómago cuando supe lo que iba hacer.
Decidida a acabar con aquella curiosidad que amenazaba con incendiar todo en mi interior, entré en la capilla y me incliné sobre el pozo colocando mis manos a cada lado de este.
-Por el poder que se me fue conferido, te pido me muestres Hell -apenas las palabras abandonaron mis labios, la culpa me comió como si del mismo fuego infernal se tratara, sin embargo, ya era muy tarde para arrepentimientos.
El espejo al mundo terrenal tardó un poco más en llegar hasta las profundidades del abismo que era el infierno, pero apenas podía hacerlo, la oscuridad y todos lúgubres absorbieron la imagen. Aquella era todo lo que esperaba encontrar y aún así, me sentí decepcionada. Gente matándose unos a otros, pecando en cada esquina. Era un caos sin fin.
-Bueno, por algo viven ahí -murmuré observando como todo en ese lugar parecía un caos eterno.
Sin embargo, recordé mi motivo para querer ver hacia el único sitio que me habían prohibido vigilar. Durante lo que me pareció una eternidad, busqué entre los nueve círculos del infierno, aquel lugar del cual las almas que provenían de Hell tanto hablaban y cuando estaba por rendirme sintiéndome torpe de haber creído en una fantasía así, lo mire.
Un antiguo lugar, mezcla de varios escenarios, pero eso no fue lo que más me llamó mi atención, si no la persona que caminaba con una radiante sonrisa de un lado a otro en medio de aquel caos.
Apenas verla, algo en mi interior comenzó a tener una revolución, algo que pensé que no servía y que durante siglos no necesite, comenzó a latir, expandiendo algo cálido por todo mi cuerpo.
Sentí como si todo mi mundo fuera empujado hacia abajo al verla sonreír, no tenía explicación alguna para la bruma que cernía sobre mí. Aunque tampoco la necesitaba, fue casi como si por instinto lo supiera.
Había caído enamorada de un demonio.
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