HISTORIA ELIMINADA POR WATTPAD
Cuenta original: Elizabethnainory12
DISPONIBLE: AoTres, Inkitt, Fanfiction
Vaggie sabía que era un ángel caído, pero no sabía porque, dios le había borrado esas memorias y su tarea era descubrirlo, sin saber que aún...
Corría la primera década del siglo XXI. Me encontraba en los países suramericanos buscando una vez más, por una respuesta que sabía no obtendría.
De alguna manera, aferrarme aquel vago recuerdo que ahora venía con cada vez menos frecuencia, me impulsaba a continuar. Aunque fuera por muy poco, era todo lo que tenía. Lo que me unía a lo que una vez fui.
Sin embargo, un día de aquella década, algo extraño paso. Algo que ni siquiera yo pude prever o pensar tras tantos siglos en tierra.
Un portal se abrió en tierra. De este, diablillos, seres del infierno, escapaban a su tierra natal. Así como no había caído en cuenta de ese mundo, la gente en tierra pronto comenzó a tachar el video de falso y con el tiempo fue olvidado. Pero no para mí. Por supuesto que no.
Aquel incidente fue una revelación para mi. La apertura de un posible nuevo camino que parecía podría llevarme a lo que tanto anhele por siglos. Ante esa mínima posibilidad, una idea surgió en lo más profundo de mi mente. Una idea que brillo con un oscuro tono. A ella se le sumaron las palabras que Alastor me dijo décadas atrás. En ese momento, sentí como si se tratara del destino que de un momento a otro me gritaba que ya había llegado la hora.
Alastor podría tener razón. Y quizá si la tenía, aquello que buscaba quizá vivía donde aquellas extrañas criaturas que alguna vez mire con curiosidad, residían. Siempre me pregunte a que se refería Alastor en aquel entonces, ahora podría llegar a saberlo. Muy en el fondo me dije que si aquella persona no estaba en heaven, debía estar en Halo o en Hell. Ahora parecía que ya tenía una respuesta definitiva.
No obstante ir hasta Hellno era un viaje de ida y vuelta. Era un camino que no podía recorrer dos veces. En primera instancia ni siquiera estaba segura de que pudiera caminarlo, ¿podría hacerlo pese a mi longevidad? Era algo que siempre me pregunte, ¿alguna vez podría morir? ¿algo podría matarme?
En el pasado llegue a herirme como cualquier humano. De mi cuerpo salió sangre roja como la de cualquier mortal, entonces ¿era posible? Una cosa era herirme y otra muy diferente era morir. Además ¿y si me equivocaba? ¿y si no estaba ahí o ya había sido eliminado de la faz de la existencia aquello a lo que me aferraba con locura?
Cada pregunta no hacia más que atormentarme.
Era relativamente fácil llegar a Halo, lo difícil era llegar a Hell o en su defecto, Heaven.
Estaba casi segura que en este ultimo no estaba, porque de haber sido así, no habría sido expulsada desde un inicio, por lo que solo le quedaban dos opciones.
Halo me esperaba con un pequeño salto, pero Hell. Era mucho más complicado. No era solo el hecho de morir, era ganarse un lugar en ese sitio. Parecía algo graciosos que luego de una vida entera cuidando al mundo y procurando ser buena ahora considerara severamente la posibilidad de pecar al grado de que al morir, mi alma fuera enviada al infierno. Si es que contaba con una.
Estaba más que perfectamente consciente que solo las almas atormentadas como las de Alastor iban a Hell, sin embargo conocía de casos excepcionales que pararon ahí, por culpa de una mala decisión. Y yo tendría que recurrir a ese grupo, porque difícilmente me veía cometiendo alguno de los pecados capitales que llevo a cabo Alastor.
—Para recuperar mis memorias —musite mirando la soga entre mis manos—, debo dar un ultimo salto de fe, padre, ¿es esto lo que querías? —aunque mi voz sonó estrangulada y salió en un tenue murmullo, sabía que mi padre escuchaba.
De alguna manera estaba segura de eso.
Mientras preparaba lo que posiblemente sería mi ultima locura, me pregunte que se sentiría desaparecer. La muerte nunca me preocupo; realmente ni siquiera fue algo de lo que debiera pensar con detenimiento, pero ahora que estaba a minutos de visitarla, me preguntaba que sucedería conmigo, ¿iría a Halo? ¿a Hell? o simplemente ¿desaparecería de la existencia misma?
Miles de preguntas llegaron a mi cabeza. Una detrás de otras y todas sin respuesta. Al menos hasta que la soga hiciera su trabajo.
—Padre —llame mirando la soga, la cual ahora pesaba toneladas entre mis manos—, desconozco si soy una simple marioneta vacía que fue creada solo para servirte. Pero estoy por averiguarlo. Deseo saberlo, padre. Pido perdón, por lo que haré.
Por aquellos ojos negros patee la silla sobre la que me sostenía, tras pasar la soga por mi cabeza y ajustarla correctamente a mi cuello. El miedo, dolor, temor y desesperación cayeron como plomo en mi estomago e hicieron un caos en mi cabeza. La caída no fue tan alta como para romperme el cuello, me causo dolor que gradualmente paso a segundo plano cuando mis pulmones comenzaron a arder.
Vaghata
Un escalofrió me recorrió cuando aquella voz que ya no recordaba, sonó en mi cabeza.
Vaghata, ríndete.
Pero no había compasión en su voz, era dura tal como alguna vez la conocí y eso logro por un instante que el dolor, así como mi miedo a la inexistencia pasaran a segundo plano. Si él quería detenerme, era entonces porque mi persona especial, residía en Hell.
Mientas mi mundo se volvía negro, la sutil sonrisa en mi rostro fue decayendo al tiempo que mis sentidos se fueron apagando, ¿la muerte era tan placentera? Me lo pregunte mientras al mismo tiempo pensaba, que una vez más había pecado.
Al menos ese fue mi último pensamiento antes de que la oscuridad misma, me hiciera su prisionera.
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