HISTORIA ELIMINADA POR WATTPAD
Cuenta original: Elizabethnainory12
DISPONIBLE: AoTres, Inkitt, Fanfiction
Vaggie sabía que era un ángel caído, pero no sabía porque, dios le había borrado esas memorias y su tarea era descubrirlo, sin saber que aún...
La idea era algo que venía pensando hacía mucho cuando por fin me animé a proponérselas a mis padres por primera vez. Obteniendo dos reacciones completamente diferentes. Mientras mi padre se mostró reacio a la idea, mi madre la apoyó con vehemencia.
Y por supuesto seguí el consejo de mi madre, para el disgusto de mi padre. Él insistía que de hacer algo lindo por ellos, terminarían por arruinármelo. Quizá tuviera razón, pero aún así quería intentarlo. Ellos se merecían ese intento. Por lo que me dedique durante meses a la elaboración del plan de un hotel que pudiera asegurar la redención de los pecadores.
Mi madre al inicio se quedo a mi lado aportando ideas, de como atraer a más pecadores. Entonces, pronto se fue separando de mí, hasta que un día me dijo que se iría durante un largo tiempo a recorrer los otros circulos para ayudarme a difundir mi Hotel.
Eso me habría parecido una excelente idea, si no fuera por que ella se fue durante años. No volví a verla.
Mi padre por otro lado, aunque lo veía de vez en cuando, parecía cada vez más abstraído en si mismo. Cada vez más solo y amargado. Aunque intentaba disimularlo fallaba horriblemente y eso me hacia sentir mal a mí, ¿Por qué no podía tratar de ser feliz ahí abajo? Llevaba más de 10,000 años viviendo entre demonios y pecadores, ¿Por qué continuaba extrañando el cielo? ¿era tan bueno lo que había quedado atrás?
Fue entonces que por primera vez me atreví a preguntarle.
—Padre, ¿Por qué odias a los pecadores?
—Mi niña, yo no los odio, es solo que ellos... míralos linda —apunto mirando desde el ventanal de su taller, varios incendios a lo lejos y explosiones acompañaban el panorama—, tuvieron una vida, cada elección que hicieron y tomaron, culmino aquí. Este lugar, no era originalmente para castigar a la almas. Era para darles otra oportunidad después de la muerte.
—¿Qué? —pregunté confundida.
—Hay ciertas cosas que no entiendes, hija —me aseguro dolido—, hace años, cuando comenzó la purga, me opuse rotundamente a que todo esto ocurriera, porque pese a que los veo como algo nocivo para los habitantes nativos y para aquellos que realmente quieren vivir una vida normal, ellos siguen vivos, pero... tu madre por otro lado-
—¿Qué tiene ella? Padre...
—Su poder proviene de todos los pecadores. Al ser la pecadora original, cuántas más almas allá acá abajo, es mejor para ella —me dijo volviendo la vista hacia mi—, ella acepto eso, dejando la purga a una vez por año. Ella negoció ese acuerdo a mis espaldas y me prohibió aclarar eso con los habitantes del infierno. De ese modo, les daba tiempo a los pecadores de cuidarse pues sabían perfectamente cuando llegaría la purga y su poder no se vería afectado por esas visitas.
—No... pero... ¿por qué hizo algo cómo eso? ¿Entiendes lo que eso significo para ti? Padre, eso quiere decir que-
—Hija, hubo un motivo para eso, el cielo quería exterminarnos por completo —me aseguró sujetándome por los hombros sutilmente—, ellos no solo querían disminuir la sobrepoblación, querían acabar con todo de una vez por todas.
—Tu tenías el poder para detenerlos.
—Es cierto, pero no podía arriesgarme
—¿A qué le temías tanto, papá?
—A perderte a tí —soltó dejándome sorprendida—, eres lo que más amo y adoro. Mi último rayo de luz en medio de la oscuridad. Aquello que yo más adoro, por lo que aún sueño despierto.
Al escucharle, retrocedí. La verdad de aquellas palabras hizo mi mundo temblar.
—Ellos me advirtieron que si impedía eso, tu seguridad y la de los míos se vería comprometida —me dijo intentando que entendiera, siguiéndome por aquel estrecho lugar—, los ángeles no hubieran dejado de venir si... tu madre no aceptaba ese trato.
—¿Por qué ninguno me lo dijo? Eso quiere decir que... ¡ellos mueren por mí!
—No, Char Char, no lo veas así —me pidió con su mirada oscurecida por el amargo recuerdo de aquel trato—, se tomó una decisión y quien carga con ese pecado soy yo, por no haber hecho nada en su momento y ahora, ¿con que cara podría decir algo?
—Entonces, ¿por qué te opusiste a la idea de mi hotel? Si podemos ayudar de alguna manera-
—Porque tenía miedo de que eso atrajera la atención del cielo —confesó tras soltar un suspiro—, de que te pusiera en la mira de ellos de nuevo. No quiero perderte tal como perdí a tu madre... lo siento.
Su voz se había apagado, pero la mía había ganado fuerza con esa afirmación.
Ese día había entendido muchas cosas y otras más habían quedado pendientes.
Lo único que de pronto tenia sentido para mi era que no todo era como lo había pensando hasta ese momento. Como me lo habían contado.
Mi madre, que solo Dios sabía donde estaba se había marchado muy lejos. Mi padre, había sido dejado atrás como un chivo expiatorio y yo, ahora tendría que decidir cuales serian mis próximos movimientos si quería que las cosas que estaban por venir, realmente funcionaran.
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