Capitulo 15

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—Si ellos ya están muertos. ¿Por qué se aferran a vivir tanto? —cuestione, mirando a mi padre organizar su colección de patos.

—Eso es sencillo hija —apunto tras soltar un suave suspiro—, desean vivir. Sonara ilógico para nosotros, pero para ellos eso es todo lo que tienen.

De pronto mis visitas con mi padre se habían vuelto recurrentes y el deseo irrefrenable de hablar con mi madre mas grandes, pero ella jamás atendía mis llamadas, por mas que la buscara.

—¿Para seguir sufriendo?

—Este lugar, se convirtió en una prisión para ellos, pero es un hogar para los nativos de aquí —aseguro—, pero eso no quiere decir que todo deba de ser malo. A lo largo de los años, pese a sus propios deseos autodestructivos, les he dado todo. Ciudades donde vivir, servicios de agua, luz e internet. Todo aquí esta diseñado para que la vida sea como en Heart, pero tu dime, ¿será que este es realmente un castigo? ¿o una forma de ver otra oportunidad de vivir?

Entonces lo pensé detenidamente. Vivir en Hell no era diferente de su vida en Heart, simplemente era como una extensión de esa corta vida.

—Creo que entiendo —susurre—, ¿realmente todos ellos fueron malos padre?

Entonces mire a mi padre reír mientras negaba y me pasaba un pequeño patito amarillo con sombrero blanco.

—¿Yo lo fui? —me preguntó de regreso y al ver hacia el pato, sentí una opresión en el pecho.

Fui una mala hija por años. Olvidándome de mi padre y su dolor.

—¿Al darles libre albedrío? —inquirí acariciando suavemente el patito—. No, ¿Cómo sabrías para que lo usarían?

—Ahí esta tu respuesta, amor —me dijo con una sonrisa—, Heaven no siempre es justo. Pueden llegar a ser muy imparciales con sus reglas para entrar y que te expulsen. Siempre ha sido así y siempre será así.

—¿No debería serlo? Justo, me refiero.

—Debería, pero honestamente con los siglos se fueron perdiendo los valores. Yo fui un ejemplo para el resto —me aseguro—. Lo que pasa cuando un libre pensador alza la voz. Nunca quise caer, nunca quise una guerra santa, simplemente... pensé que podía hablar. Me equivoque, pero ahora se puede remediar.

Ante eso, eleve mi mirada hacia mi padre que me sonreía, como cuando tenía pocos años de vida y me lastimaba. Una sonrisa conciliadora.

—¿Realmente seguirás apoyándome?

—Me negué a hacerlo en el pasado, pero ahora que tu hotel a entrado en funcionamiento, creo que no puedo seguir evitando lo que vendrá después.

—¿Es posible redimirse? —y esa era mi pregunta más crucial.

Nunca tuve la seguridad de que así fuera, pero eran mis propias añoranzas las que me seguían impulsando en ese sueño que podría no llegar a ningún lado.

—Claro, siempre lo ha sido, pero amor, ¿crees que para ellos valdría la pena si deben de vivir cada día como si fuera el ultimo? Es cierto que muchos aquí están porque realmente se ganaron su lugar en el infierno y deberán de trabajar el resto de la eternidad para seguir con vida, sin embargo, también están quienes no se lo merecen en lo mas mínimo, gente que por un leve error, están aquí pagando por le eternidad pese a haber sido buenos toda una vida.

—No es justo —termine por aceptar que mi papa tenía razón, entonces ¿realmente era tan bueno como yo creía Heaven? ¿realmente era buena idea enviar a mi gente allá?

—Como te dije, Heaven no siempre lo es, pero nosotros podemos cambiarlo, podemos remediarlo, hacer lo correcto. Un paso a la vez.

—Pero ellos tienen miedo, miedo de Heaven. Los he escuchado hablar entre ellos en el lobby del hotel —dije recordando el temor con lo que lo decían.

—Es obvio corazón, Heaven ha enviado durante años ángeles exterminadores, ¿Cómo confiar en un lugar que te quiere ver muerto? No es posible hacerlo de la noche a la mañana, pero para eso me tienes a mi —suavemente coloco su mano derecha en mi hombro izquierdo.

Sentí mis ojos aguarse. Mi padre estaba para mi, ni siquiera cuando fui creciendo mire ese hermoso brillo en sus ojos. El hombre que ame de niña comenzaba a regresar, sin embargo, no todo estaba en su lugar.

—Papa, ¿Qué pasara con mama? —pregunte dudosamente.

—¿A qué te refieres? -me preguntó.

—Mama fue clara con lo que me pidió. Ella quería que yo resguardara pecadores, no que los rehabilitara, eso... fue tu idea, no mía —confesé un poco avergonzada. Si era sincera, en parte quería lo que papa quería, pero a su vez, deseaba cumplir lo que mi madre me había pedido.

—Bueno, entiendo porque pide eso —dijo tras unos instantes en silencio.

—¿Por su poder?

—Claro, tener el hotel funcionaria de dos maneras —me explico sentándose a un lado mío—. Durante las purgas, el numero de muertos disminuiría. Así mismo, esas almas al no perderse seguirían generando poder para ella. No es tonta, ha vivido tanto como yo aquí y sabe muy bien como funciona todo.

—Entonces, ¿se enojaría conmigo? —solo imaginarlo, me hizo estremecer.

No quería seguir decepcionando a mis padres.

—Probablemente —aseguro tomando mi mano—, pero me tendrías a mi y te juro que no volveré a decirte que no por temor a nada más. Tu palabra será mi verdad y tus peticiones mis deseos. No debes de preocuparte por nada más —me prometió sin dejar de sonreírme—. Del resto me encargare yo.

—Papa... tengo miedo.

—Yo también, pero nos tenemos a nosotros.

Y solo eso basto para que mis dudas se disiparan. Fuera lo que me deparaba el destino, no lo afrontaría sola. Tendría a mi padre conmigo y eso era todo lo que debía importar.

 Tendría a mi padre conmigo y eso era todo lo que debía importar

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Caída al pecado [Chaggie]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora