ESTRELLAS ROJAS

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El sudor caía por la frente de Chan mientras entrenaba junto a Daenna. El sonido de sus espadas resonaba en el espacio de entrenamiento, marcando el ritmo intenso de su práctica. A pesar del esfuerzo y el calor sofocante, ambos jovenes continuaban con determinación, cada uno esforzándose por mejorar sus habilidades de combate.

—¿No te vas a rendir? —preguntó Daenna, con una sonrisa desafiante.

—¡Nunca! —respondió Chan, con determinación, mientras redoblaba sus esfuerzos.

Daenna lanzó un golpe rápido, pero Chan logró bloquearlo a tiempo.

—¡Cuidado con eso! —exclamó Chan, con una risa, antes de lanzar su propio contraataque.

Daenna esquivó con elegancia el golpe y contraatacó con un movimiento rápido.

—¡Tienes que ser más rápido que eso! —bromeó Daenna, mientras continuaban su entrenamiento.

La intensidad del combate alcanzó su punto máximo. Ambos se esforzaban hasta alcanzar su límite, cada uno buscando una oportunidad para superar al otro.

Después de varios intercambios de golpes rápidos y precisos, Daenna logró desarmar a Chan con un movimiento hábil y bien ejecutado. Chan, sorprendido por la destreza de su amiga, se detuvo momentáneamente, dejando su espada caer al suelo.

—Bien hecho, Dae. Me has vencido —exclamó, con una sonrisa sincera, reconociendo la victoria de su amiga.

Daenna sonrió, con el rostro radiante de satisfacción por su logro.

—Gracias, Chan. Aunque para ser sincera tú tampoco has estado mal, has mejorado mucho también —respondió, extendiendo la mano para ayudar a Chan a levantarse del suelo.

—Gracias —Respondió Chan con una sonrisa mientras recogían sus cosas—. Tenemos que ir rápido a las duchas, Dae —sugirió—. No quiero que lleguemos muy tarde a la clase de Talitha. Además tenemos que buscar a Jisung.

Al escuchar el nombre de Talitha, Daenna sintió una repentina sensación de desagrado y repulsión. Para ella, la general era más que una simple figura autoritaria; era una mujer sumamente desapacible la cual no merecía ningún tipo de respeto.

Los recuerdos de su último encuentro no fueron muy gratos, dado que ambas mujeres tenían su carácter.

Daenna siempre se consideró una chica que le gustaba defender y proteger a los demás, por lo que no dudaría en describir a Talitha como una depredadora. 

La general había demostrado una actitud que no se alineaba con los valores de la joven osa. A pesar de su respeto por la jerarquía que ostentaba la mayor, no podía evitar sentir una profunda antipatía hacia Talitha.

Daenna no dudaría en defender a sus demás compañeros de cualquier insinuación o toqueteo por parte de la mayor. No toleraba ningún comportamiento inapropiado, especialmente si provenía de alguien con un rango importante como Talitha.

—¿Todo bien? —preguntó Chan, notando la expresión sombría en el rostro de Daenna mientras sacaba a la muchacha de sus propios pensamientos.

Daenna asintió lentamente, con gesto preocupado. —Sí, solo que... —suspiró, desviando la mirada por un momento antes de volver a encontrarse con la de Chan—. ¿Qué opinas de Talitha?

Chan frunció el ceño, reflexionando por un instante antes de responder. —¿Talitha? —Daenna asintió, esperando su respuesta—. Creo que es muy extraña. La última vez que entrené con Jisung, Akira la echó del campo de entrenamiento.

Jinetes y Dragones ¹ (MINSUNG)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora