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Una semana ha pasado, la relación de amistad y amor entre Jungkook y Jimin marcha bien. Se complementan el uno con la cercanía del otro.

Sí, hay cosas que él castaño jamás había hecho y sentido, pero para eso está el detective Jeon, para romper esas barreras y mostrarle cosas nuevas y hermosas que Park nunca había presenciado.

No importa la hora, el detective le pedía al castaño que se vieran, caminaban en las frías calles de Inglaterra tomando sus manos, simplemente contándose como les fue su día, que les había molestado, y lo felices que se sentían cuando se juntaban.

No había día que ambos no se vieran, al inicio solo Jeon se esforzaba por ver al castaño, pero luego Jimin pensó que sería lindo si él también lo hacía, luego de haber visto la película de Bridget Jones, y ver el entusiasmo y la osadía que la chica tenía.

Eras lunes y Jimin está estresado, se encuentra en una junta escuchando los reportes de envíos que tiene, un nuevo mensaje por parte de Nam llega a su recibidor. La chica que lleva la junta deja de hablar al escuchar el sonido del celular de su jefe.

—Continúa —le pide Jimin.

La chica sigue hablando, por su parte, el castaño abre el mensaje que su amigo le ha enviado, pasando por alto el mensaje del detective Jeon.

Ralph Anderson, empresario

Mueve su cabeza y luego observa a la chica que continúa hablando.

Aeropuerto de Inglaterra, su vuelo sale a las diez con treinta.

Mira la superficie derecha de su celular la hora, y se percata que tiene aproximadamente un poco más de una hora.

Alza un poco su mano llamando la atención de su asistente más cercana, la mujer se acerca a toda prisa y se agacha un poco para quedar a la altura de su jefe.

—Necesito que a cortes esto.

La chica asiente y pregunta.
—¿Algo más?

El castaño niega.

Su asistente le hace una señal a la chica que lleva la junta y termina su presentación.

—Veamos ahora las ganancias —dice la asistente de Jimin, dejándole en claro a todos que la junta está por llegar a su fin.

Jimin, escucha las cifras de sus ganancias acompañadas por unas pequeñas pérdidas, busca el contacto de Emma y le llama.

—Mi bolso y mi ropa, colócate un par de guantes con los que haces el aseo en casa —se pone de pie sin retirar su vista de la diapositiva con sus ingresos—. Irás a mi jardín, en la bodega tomaras el frasco que dice; Dieffenbachia

—Claro —escucha los pasos de la chica, por la forma en la que arrastra sus pantuflas sobre la cerámica de su casa.

—Para tomar el frasco utiliza una tela, introdúcelo en mi bolso y sal de mi jardín lo más rápido que puedas. No toques ninguna de mis bebés —le ordena Jimin.

—¿Los llevo a tu trabajo? —pregunta Emma.

—No, pasaré a recoger mis cosas —el castaño cancela su llamada y vuelve a tomar asiento.

—Eso ha sido todo, señor Park —dice su asistente.

Jimin, sonríe complacido por la agilidad y compromiso de su asistente.

—Pueden descansar, y luego volver a sus trabajos habituales —les indica Jimin al resto de sus trabajadores. —Gracias... —le agradece el castaño a la mujer.

—Soy Grace, señor —la mujer se acerca cautelosamente a su jefe.

—Lo siento, tengo muchas asistentes —se disculpa apenado, Jimin.

Alias Black SwanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora