« En ese tiempo tú eras demasiado, pero créeme que de alguna forma te entendía. »
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Hoy es un día extraño, sin duda no muchos niños de aquí le toman importancia a esta celebración. Así que decidí preparar algo especial para todos, aunque claro está que lo haría con ayuda de las cocineras.
El día de la madre, es aquella festividad en la que agradeces a tu amada progenitora el haberte dado la oportunidad del vivir, sin embargo estos niños nunca pudieron sentir el amor completo de una madre. Si bien sus madres murieron o los abandonaron, nunca lo sabré.
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Preparé todo lo que quería demostrar con esta festividad.
¿Por qué? Porque la vida me dió una segunda oportunidad, una que siempre estaré agradecida. Sentir el verdadero calor de una madre es la cosa más atesorada por cada infante, algo que nunca pude sentir del mundo del que provengo.
Me dirigí a la cocina para poder acomodar y guiar los preparativos y cómo debían estar colocados en el comedor de este orfanato.
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Los niños al entrar al comedor quedaron confusos por las decoraciones, pero pude notar un ligero rasgo de felicidad en sus rostros.
Me encaminé al centro del comedor y respiré hondo, agarré un micrófono para poder hablar más alto.
— Buenas noches a todos ustedes, hoy es un día tan especial como extraño ¿Verdad? Muchos se preguntarán por qué celebramos algo que no tenemos...— Hice una pausa y miré de reojo aquellos rostros melancólicos.
— Seré sincera, puede que ya no tengan la calidez o puede que nunca la hayan sentido, pero en algún momento la volverán a sentir... ¡En algún momento sentirán ese calor abrumador! Por eso celebramos esto, no porque tengamos la obligación de hacerlo, sino porque pronto podremos decir aquellas tan anheladas palabras como lo es un « Te quiero, mamá. » —
Dejé de hablar, muchos estaban aplaudiendo todo lo que dije y otros estaban sonriendo.
Me senté en una de las mesas, sin notar quien estaba a mi lado.
— Fue demasiado bueno. — Volteé para mirarlo y darme cuenta que era Matt.
— Gracias. — Sonreí.
— Te diré que hace tiempo que no nos vemos así de felices... — Agachó su cabeza.
— ¿Por qué me dices eso? — Pregunté con curiosidad.
— No muchos de aquí recuerdan a su familia, como yo. —