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Desde esa noche decidí no ser tan dócil con Aomine por lo que debería de estar vigilándolo, al menos en los entrenamientos lo que haga con su vida afuera de estos es su problema

Por eso decidí convertirme en mánager asistente ya que Momoi es la mánager principal. Ahora el moreno me veía la cara todos los días

Es muy satisfactorio ver como se sobresalta cuando su mirada se fija en mí, creo que lo asusté

-Yukine-chan-miré a Momoi quien al igual que yo estábamos rellenando los termos-Después del entrenamiento vayamos juntos a comer algo

-Por mi está bien ¿Quién más irá?

-Dai-chan-sonreí, ni siquiera sé para qué pregunté-Últimamente lo veo muy estresado y malhumorado, quiero hacer que se relaje

Momoi conmigo allí, eso es imposible

Pensé y caminamos hacia el gimnasio observando a los chicos jugar, bueno a casi todos. Suspiré cansada para dejar los termos en el piso a excepción de uno, subí para quedar al lado de Aomine quien estaba dormido, puse el termo frío en su cara haciendo que se sobresalte quedando sentado

-Buenos días bella durmiente-le dije con una sonrisa girando el termo en mi mano, se dio la vuelta y me miró molesto-Fui misericordiosa, quería despertarte de otra forma, pero podrías haber acabado en el hospital-señalé a los chicos-Ahora vete a entrenar-este gruñó-Aomine-le reclamé y este de mala gana se levantó para unirse-Por cierto, Momoi-san-la chica me miró-Mañana tengo un turno con el médico, no estaré en todo el día tampoco vendré para el entrenamiento

-Ya veo, gracias por avisarme-comentó, el entrenamiento pasó con naturalidad, Aomine no quería jugar o cuando lo hacía ganaba rápidamente. Salimos del lugar-Yukine-chan que quieres comer helado, malteada, pastel

-Son todos dulces-dije con una sonrisa viendo a la de menor estatura contar-Cualquier cosa que sea vainilla-respondí y ambos se me quedaron mirando-¿Qué? Es uno de mis sabores favoritos

-Nada que te importe-respondió arisco Aomine y lo pisoteé haciendo que se queje, Momoi se rió

-Siempre me lo he preguntado, ¿Por qué no son pareja?-al parecer mi pregunta los sorprendió y disgustó ya que me miraron con una mueca

-¿Por qué crees eso Yukine-chan?-preguntó nerviosa Momoi

-Porque eres exactamente el tipo de chica que le gustan a Aomine, de pechos grandes y sumisas. En cuanto tu por Aomine-me encogí de hombros desinteresada-Dudo mucho que alguien se fije en él pero bueno digamos por la amistad de infancia

-Yukine-chan también tiene pechos grandes

-Ja, que mentira más buena-hablamos con sarcasmo Aomine y yo al mismo tiempo y ambos nos miramos mal

-Además eso es imposible. En mi corazón ya hay un hombre-comentó sonrojada

-Auch, eso debió dolerte Aomine-le dije burlona y él me frunció el ceño. Llegamos a una heladería-Aomine, compralos por nosotras-dije y él me miró de manera asesina

-Vayan ustedes yo solo fue arrastrado

-Aomine, es una orden-dije y esta vez suspiró para entrar a la tienda, con el paso del tiempo se acostumbró a mis demandas que por cierto son casi nulas e inofensivas

-Yukine-chan-miré a la pelirrosa-Gracias, todavía no sé qué le hiciste pero debió ser algo importante para que Aomine confíe en ti

Le gané un partido con trampas, lo manipulo y le ordeno a mi antojo y por si fuera poco lo extorsiono. Más que confianza debe querer enviarme al infierno

-¿En serio? Yo creo que me odia con todo su ser-respondí mirándolo a través del cristal, miré sus manos ¿Que tan grandes eran?

-Por supuesto que no, si Dai-chan te odiara, creo que te daría una paliza

Entonces estoy a salvo por ahora

-Aquí están-dijo el moreno con la caja de helados, cogí uno

-¿Cuanto costaron?-pregunté comiendo el helado

-Lo de siempre-respondió y yo asentí para meter la mano en mi bolsillo y sacar el dinero, lo de siempre querrá referirse al precio en todas las heladerías

-Mi parte. Gracias por comprarlos-le dije para seguir caminando

-Quien te entiende. Me mandas a comprarlos y luego pagas tú parte, para eso ve y cómpralos tú-se quejó aunque creo que se escuchaba algo avergonzado, me reí suavemente ante eso

-Esta bien, para la próxima no te daré nada

-¿Quién dijo que habrá una próxima vez?-preguntó alterado

-Yo-le respondí con una gran sonrisa mirándolo-Estira la mano-él me miró desconfiado-Estira la mano-el soltó un bufido para llevar su helado a su boca y estirar su mano con lentitud uní la mía con la suya, sentí como se sobresaltó-Increíble, tienes las manos enormes-exclamé mirando la gran mano morena y la mía que era pequeña y blanca. Hice una mueca-Aomine ¿estás bien? Tu mano de puso caliente de repente

Él la apartó de repente provocando que alce una ceja confundida. Aomine se adelantó a paso apresurado mientras que Momoi nos veía con una sonrisa

-Yukine-chan-la miré con mi helado en la boca-Tampoco creo que Dai-chan quiera estar en una relación conmigo cuando se está enamorando de otra persona-juro que mi helado por poco se me cae de la boca. ¿Aomine? ¿Enamorado? Suena a maleficio

-Si tú lo dices-me encogí de hombros para seguir el camino ella se posicionó a mi lado hablándome del chico que le gusta, un tal Kuroko Tetsuya, nunca había escuchado de él.

Mientras Momoi hablaba yo miré la espalda de Aomine, era grande y ancha, el chico volteó su cabeza mirándonos por encima del hombro, lo miré a los ojos el rápidamente miró hacia adelante, levanté una ceja sin entender ¿que mosca le había picado?

Al día siguiente estaba en el hospital por mi chequeo. Hice una mueca odiaba este lugar siempre que venía era para darme malas noticias. Mi mamá y yo entramos al despacho de mi doctor, el hombre me sonrió como si quisiera darme ánimos. Si supiera que eso es lo que me falta

Mejor que ya me dé las condolencias

Pensé y fui a hacer todos esos chequeos que odio y lo peor era tener que esperar el diagnóstico. Estaba sentada en una de las sillas en la gran sala de espera cuando mi teléfono sonó. Con duda lo vi

-¿Por qué no me dijiste que estabas en una consulta?-levanté una ceja ante eso, desde cuando Aomine se preocupaba por mí

-Y darte la oportunidad de faltar a los entrenamientos. Sigue soñando-respondí y la respuesta no tardó en llegar cosa que me sorprendió

-Podrías habérmelo dicho. No era tan difícil. Por tu culpa el entrenamiento fue todo un fastidio-negué con la cabeza con una sonrisa Aomine tenía un don para molestarme, pero, al menos hace que olvide en dónde estoy

-Yuki-miré a mi madre quien tenía una sonrisa triste, ya era hora de ver el diagnóstico. Entramos al despacho

-No tengo buenas noticias, Yukine-dijo doctor mirando unos papeles

¿Y me lo dice usted?

-Tu corazón está en mal estado, tendremos que acelerar la cirugía

Domando a la panteraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora