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Ya había llegado al lugar. Para ser exactos diez minutos antes para que Aomine no descubra lo que haré. Si cree que jugaré un uno contra uno en las mismas condiciones que él, está muy equivocado. Eché un poco de lejía en un frasco cuando se haga de noche lo soltaría en el suelo y puse una cámara a grabar, escondida en mi bolso

Si vas a convertir a alguien en tu esclavo es mejor hacerlo bien. Pasaron algunos minutos y Aomine ya había llegado. Sonríe divertida cuando se trata de una apuesta no llega tarde

-Te lamentarás haberme hecho esa apuesta-comentó confiado, pobre ahora me da pena

-Entonces demuéstramelo-dije poniéndome en posición el se puso delante de mí, sonreí ahora la cámara grabará fácilmente su rostro. El me lanzó el balón e hice una mueca ¿que tan débil cree que soy?

Boté un poco el balón y cuando parecía que iba a desplazarme él iba a detenerme, hice una finta, caminé hacia atrás y lancé el balón el cual entró a la canasta. Le sonreí con autosuficiencia y él fue a por la pelota, desde ese momento Aomine se puso serio, me lastimaba el orgullo pero él era demasiado bueno

Seguimos jugando, la noche llegó e íbamos empatados. Aomine había hecho dos canastas de manera natural mientras que yo había usado el sudor y la falda en apoyo. Sentía como mis pulmones exigían aire y mi pecho dolía pero debía ignorarlo, cuando él me ignoró yendo hacia mi canasta sonreí le había dejado un regalito en el piso, no tardó mucho al escuchar el golpe de él cayendo al suelo, cogí rápidamente la pelota y metí canasta, ganando

-Bien Aomine-kun-me acerqué a él quedando a su espaldas él me miró enojado, apoyé mis manos en mis rodillas recuperando el aire y disimular mi dolor-He hecho tres canastas y tú dos, he ganado. Ahora me perteneces

-Ya quisieras, sigue soñando. No seré parte de tu juego cuando haces trampa-se quejó el chico con el ceño fruncido, sonreí, como me iba a divertir con él

-Vaya quien lo diría. El gran Aomine Daiki es un mal perdedor-él se iba a quejar pero continúe-Si tan seguro estás de que he hecho trampa, demuéstramelo-se quedó callado, obviamente no podía decir nada en mi contra la primera canasta fueron mis propias habilidades, la segunda fue por estar mirando la falda y la tercera por tal vez la trampa mayor pero me encargué de usar lejía transparente ya que el día anterior llovió mucho-No puedes ¿verdad?. Eres una decepción Aomine-kun

-Maldición, ya entendí. Tú ganaste-dijo molesto pude notar que apretaba los dientes con furia, es un milagro de que no me haya golpeado-Aún así si hubiera sido un partido oficial no tendrías ni la opción de tocar el balón-y siguió reclamando, llevé mi mano a su cabeza acariciándola provocando que de calle de golpe

-Si, si, eres el más genial de todos Aomine. Lo mío fue pura suerte, pero gracias a esa suerte-cogí su barbilla y lo hice mirarme-Ahora eres mi esclavo-el chasqueó los dientes para mirar a otro lado-Veamos si eres capaz de ejecutar órdenes. Ven a las clases mañana, ni se te ocurra faltar alguna-camine hacia mi bolso haciendo una mueca, el dolor me estaba matando y siento que casi no puedo respirar

-Y eso es una orden-dijo con burla ya levantado, lo miré por encima del hombro

-Y es absoluta-lo vi temblar por un momento pero puso su cara de molestia y se fue, me dejé caer al suelo-Al fin se fue-dije aliviada pero empecé a toser, esa era una mala señal. Saqué la cámara y después mis medicamentos para tragarlos. Mientras esperaba que hicieran efecto miré la cámara y sonreí, ahora sería mucho más fácil tener a Aomine acorralado

Espera un momento si Aomine ahora es mi esclavo puede hacer todo lo que yo quiera. Pero ¿que debería hacer exactamente? no tengo interés en el sexo o en convertirlo en un sumiso, aunque conociendo a Aomine la segunda es imposible. Me reí para levantarme ya no tenía dolencias por lo que ya me podía ir a casa, miré el charco de lejía por unos segundos y lo limpié con un papel. No puedo dejar evidencias

Después de unos minutos llegué a casa y mamá estaba viendo la televisión, papá probablemente esté en el trabajo todavía

-Ya llegué-comente cuando cerré la puerta

-Bienvenida. ¿Por que llegaste tan tarde?

-Estaba con un amigo-ella levantó la ceja

-¿Tú tienes amigos?

-Ignoraré el hecho de que me llamaste ermitaño indirectamente-dije para sentarme a su lado. Tal vez pueda preguntarle a ella-¿Que significa tener un esclavo?-pregunté y ella me miró con los ojos bien abiertos

-¿Ahora en que demonios te metiste?-la miré seria quería que me respondiera no que dudara-Depende qué categoría es-levanté una ceja sin entender-No será...tienes un exclavo sexual-hice una mueca, no puedo imaginarme a Aomine de esa forma, de que está bueno, si, pero por favor un poco descencia-Parece que esa no . De todas formas dime quién fue el alma en pena que se convirtió en tu esclavo

-Me haces parecer una chica que no tiene piedad-comenté y ella empezó a hacerme caricias en el pelo

Al día siguiente cuando llegué a la escuela me llevé una gran sorpresa al ver a Aomine acostado en su silla con los pies sobre su pupitre y su revista porno en la cara mientras Momoi le hablaba feliz. Me acerqué a ellos saludando a la pelirrosa, ella me devolvió el saludo y yo le quité la revista porno a Aomine, este me miró con ganas de asesinarme pero segundos después me ignoró cerrando los ojos

-Tenemos que hablar-el me siguió ignorando, así que doble la revista y le golpeé la frente haciendo que la silla termine en el piso junto con él por el desequilibrio-Ahora-dejé mi bolso en mi mesa y salí del aula para sentarme en una ventana cercana, Aomine salió molesto del lugar

-¿Qué es lo que quieres?-preguntó con una vena enojada en su cara-Ya vine a las clases como ordenaste-le acaricié el cabello poniéndome de puntitas

-Buen chico-dije y este se mostró avergonzado quitándose la mano de mala gana-Bueno, hoy pude ver que si puedes acatar órdenes. Entonces esta es mi siguiente orden-sonreí divertida-Iras a cada entrenamiento que tenga tu club

-Eh por qué haría eso. Tú no eres nadie que-le di play al vídeo que había grabado la cámara

-Bien Aomine-kun. He hecho tres canastas y tú dos, he ganado. Ahora me perteneces-el chico miró asustado el vídeo, le puse pausa y lo guarde

-Como puedes ver tengo pruebas de nuestro desafío. Dime Aomine-kun ¿Que pasaría si se llega a expandir este video?-el moreno parecía explotar del enojo-Pero no lo haré, no si cumples lo pactado y sigues mis órdenes hasta que me canse-estiré mi mano-¿Estas de acuerdo?-el chico chasqueó la lengua molesto para coger mi mano con fuerza

Domando a la panteraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora