El día de la operación llegó y me siento muy nerviosa, ¿saldrá todo bien o ocurrirá algo?
No podía dejar de pensar, sentía que me iba a desmayar de los nervios
—Como me gustaría que Aomine estuviera aquí—al percatarme de lo que dije negué para golpearme las mejillas ¿Que hacía pensando en Aomine en una situación como esta? Él no lo sabe y nunca lo sabrá
—Yukine-chan—por la puerta apareció Teppei con unos dulces—Quería dártelos pero las enfermeras me dijeron que no podías comer porque usarán anestesia y eso provocaría un episodio bronquio algo
—Gracias por la intención Teppei-san. No debiste molestarte y más cuando ya saliste de alta—él se sentó al lado de mi camilla
—Hoy es un día especial por supuesto que iba a venir. ¿El chico que te gusta va a venir?—me sonrojé pero negué
—Él...no lo sabe. Y nunca lo sabrá
—Pienso que te sentirías más tranquila rodeada de las personas que te quieren
—Ya lo estoy. Tengo a mis padres
—Me refiero a otras personas—me quedé callada la única que sabía sobre mi condición es Momoi. Pasaron algunos minutos en silencio y la puerta se volvió a abrir mostrando a una enfermera
—Ya es hora—dijo con una sonrisa y detrás de ella llegaron los doctores y enfermeras
Me despedí de Teppei mientras era arrastrada en la camilla. Me ayudaron a cambiarme y me volvieron a acostar para ponerme el oxígeno
—Cuenta de diez para atrás conmigo—pidió la enfermera y yo asentí ella empezó a contar y yo solo movía los labios
En mi mente solo estaba la incógnita de que va a pasar conmigo durante la operación, los nervios me consumían y por segundos me imaginé una vida sin tener que pasar por esto y el como me hubiera gustado volver a conocer a Aomine en esa vida. Cerré los ojos cansada la anestesia ya había hecho efecto y quedé completamente dormida
El sonido de la lluvia fue lo que primero que llamó mi atención, lentamente abrí los ojos encontrándome con el techo blanco del hospital. Me sentía desorientada como si hubiera dormido mucho quería mover mi mano pero sentí algo detenerla
Volteé a ver qué era y abrí los ojos sorprendida al ver a Aomine sentado en una silla mientras dormía recostado en la cama sujetando mi mano. Me reincorporé lentamente ya que sentía un fuerte dolor en el pecho, me quité la máscara y con mi mano libre toqué su cabello se sentía real por lo que no era una ilusión
Aomine empezó a despertarse por lo que me separé un poco iba a hacer lo mismo con la mano que tenía sujeta pero él la apretó. Abrió sus ojos y estos me vieron, sentí como si el mundo se detuviera quedándome perpleja, no reaccioné hasta que sentí como me abrazaba con fuerza
—Aomine, me duele—susurré con la voz rasposa
—Oh—se separó de mí pero en ningún momento soltó mi mano
—¿Qué haces aquí? ¿Como supiste que
—Espera un momento—dijo para soltar mi mano y salir por la puerta. Miré mi mano, el calor que sentía cuando el tomaba mi mano había desaparecido
—¡Yuki!—miré hacia la puerta y mi madre se lanzó a abrazarme
—Mamá, duele—me quejé dándole palmaditas en la espalda
—Lo siento—se disculpó separándose para dejar que mi papá me abrazara, miré la puerta y allí estaba Aomine con una débil sonrisa
Después de unos minutos mi padre tuvo que llevarse a mi mamá para que se calmara porque ella no paraba de llorar y me quedé sola con Aomine, ninguno de los dos hablaba formando un silencio incómodo
—¿Qué haces aquí?—me golpeé mentalmente ante la pregunta
—Gracias, a mi también me da gusto verte—se sentó en la silla fruncí el ceño
—Aomine—el rodó los ojos con una sonrisa
—Llegué hace poco. Momoi me dijo dónde estabas en un arranque de ira—recostó la parte superior de su cuerpo en la cama
—Aomine ¿que le hiciste a Momoi?
—Acabas de despertar y ya estás reclamándome, eres molesta—dijo con aparente molestia volviendo a tomar mi mano, ¿a este que le picó?—Pero eso significa que estás bien, es un alivio—sintió mi mirada molesta y desvió la mirada—Durante el partido contra el Kaijou me lesioné el hombro—me preocupé y miré ambos hombros lastimosamente no puedo saber cuál es, pude ver una sonrisa en sus labios—Gracias a eso Satsuki le dijo al entrenadores que no participara no pude jugar las finales—ahora habló molesto—Hace algunas horas tuve una pelea con ella, le dije que no necesitaba niñera y que la odiaba—le golpeé la cabeza con fuerza
—¡Eres un idiota! Por qué no—me quejé del dolor imposibilitándome seguir regañandolo, llevé mis manos a mi pecho y sentí algo extraño
Levanté la ropa para mirarlo y me asusté. Me había preparado mentalmente para ver la cicatriz en mi cuerpo pero al parecer fue en vano. En el momento en que la vi, de un tono algo rosado y con hilos temblé para dejar la tela en su lugar. Me veía horrible
—¿Que sucede? ¿Se te abrió la herida?—preguntó preocupado Aomine, yo negué pero al parecer mi rostro demostraba otra cosa—Déjame ver—puse mis manos en la ropa con miedo imposibilitándole su objetivo, no quería que él entre todas las personas la viera
—No—tomó mis manos separándolas de mi pecho, me resistía pero aún así él me superaba demasiado en fuerza—No la veas, está horrible—comencé a negar con desesperación mientras las lágrimas salían de mis ojos, mis manos pasaron a ser tomadas por una de sus manos y la que liberó fue hacia mi ropa y la bajó mostrando la cicatriz cocida—No la veas
—No está horrible, solo sanando—respondió simple y abrí los ojos
—Pero...me quedará cicatriz
—¿Y eso que?—dejó de ver la herida para bajar mis manos
—No lo entiendes, para una chica tener una cicatriz en su cuerpo es como—las palabras se quedaron atoradas en mi boca ¿por qué el tenía que ver este lado mío?
—No veo problema en que una mujer tenga una cicatriz. Eso significa que superó algo que le dolía—respondió simple y lo miré—No digas esas cosas que te pones más fea de lo que ya estás—dijo con una sonrisa y yo le fruncí levemente el ceño
—Idiota. Eres un idiota, Ahomine—dije y seguía diciéndole idiota pero el en vez de ofenderse parecía disfrutarlo porque sonrió—Deja de disfrutarlo—me quedé estática recordando algo—¿Por qué estás aquí si ya te dije que se había acabado?—su rostro pasó a ser uno de enojo haciendo que tiemble
—Ah sobre eso. ¿Cómo se te ocurre mandarme ese mensaje cuando ignoraste mis llamadas?
—¿Estás enojado?
—Lo estaba. Y ese mensaje fue la gota que volcó el vaso, pero yo tenía razón. Si hiciste trampa para ganarme—me reí cuando me señaló, como si fuera un niño pequeño—Pero me alegró—una mueca de disgusto apareció recordando que le dije que todo había terminado—Dijiste que te gustaba—recordé las palabras y me sonrojé, tapé mi rostro rápidamente—Al menos no era el único que sentía cosas
—¿Tú?—abrí un hueco entre mis dedos mirándolo—¿Tu estás enamorado...de mí?
—Pensé que era muy obvio. Hasta Satsuki se dio cuenta—volví a cerrar el hueco
—Pensé que no sentías nada y que sólo estás desesperado para que la apuesta acabara
—Satsuki me contó, escuchaste nuestra conversación—me encogí en mi lugar avergonzada—Pero no lo escuchaste todo. Estaba desesperado de terminar la relación que teníamos porque quería tener una más seria contigo—no pude mirarlo la vergüenza era demasiada—Vamos Yukine esto ya es difícil, sabes a lo que quiero referirme—negué eso era lo único que podía hacer, escuché como se quejó por lo bajo—Yukine ¿Serías mi novia?
Con vergüenza y lentitud destapé mi rostro mientras observaba mis manos
—Si, quiero
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Domando a la pantera
FanficAomine Daiki x Oc Quién diría que por una apuesta podría encontrar el amor y de una enfermedad el soporte que nunca tuve Pero nunca esperé que sea Aomine Daiki, aunque no me arrepiento
