§7§

545 50 0
                                        

Las preeliminares intercolegiales empiezan pronto por lo que los chicos han estado muy concentrados en entrenar. Bueno casi todos, miré a Aomine acostado, me encogí de hombros para ignorarlo, pasé por encima de él obviamente no iba a pisarlo

—Chicos ya sabemos contra quién jugaremos—les entregué las hojas y ellos empezaron a leer

—Para que vemos eso, al final ganaremos como siempre—dijo Aomine y le golpeé la cara con las hojas que me sobraron

—Y ya habló el Dios de la cancha—suspiré cansada cuando escuché un gruñido—Por muy buenos que sean no deben bajar la guardia. Nunca saben cuándo el depredador puede ser devorado—el se quitó las hojas de la cara. No sé por qué pero últimamente Aomine se ve bastante tranquilo

Los días en que las pre-eliminales continuaron Too le dio una paliza a sus contrincantes como hicieron a los inicios de los juegos, y en esos días pude notar que Aomine disfrutaba ver las caras de miedo de ellos, esa parte de él si parecía un animal

—Aomine—lo llamé inclinándome un poco para verlo, teníamos tres días libres por lo que no había entrenamiento así que el subió a su lugar favorito

—¿Que demonios quieres?—dudé de lo que iba a hacer pero bueno tampoco es que él pueda hacer algo. Cogí su cabeza con delicadeza y puse mis piernas bajo de esta

—¿No podrías disfrutar un poco más el juego?—pregunté apoyando una mano en el suelo mientras la otra viajaba a su cabello, ya se me había hecho costumbre

—Ya lo hago

—Sonreir ante el sufrimiento ajeno no es disfrutar. Además se como es tu expresión después de acabar un partido—él me miró—Te muestras desepcionado

—Ya veo. Soy demasiado evidente

—Solo un poco—respondí. Cuando la campana sonó iba levantarme pero Aomine quien había cambiado de posición abrazando mis piernas y no pude moverme—Aomine suéltame—solo escuché como roncaba suspiré cansada—Esto no puede estar pasando—susurré molesta, cogí todo el aire que podía—¡DAIKI!—el chico se levantó rápidamente con cara de espanto, cuando no vio nada me miró con el ceño fruncido—Lo siento—bajé con velocidad para correr hacia mi clase, sabía que Aomine vendría por lo que debía llegar antes que él

Llegué al aula intentado recuperar el aire y disipando el dolor con la imaginación. Debería de empezar a hacerle caso al doctor. Entré y por milagro el profesor no notó mi ausencia, en silencio me senté en mi silla. Aomine llegó unos minutos después pero a él si lo regañaron y de mala se sentó en su silla y me miró con una vena alterada yo solo me recosté en la mesa mirándolo

Las clases transcurrieron y llegó la hora de salida, Momoi, Aomine y yo caminábamos juntos creo que eso se hizo costumbre

—Yukine-chan quieres acompañarme a la piscina mañana—miré a mi amiga—Quiero aprovechar los días libres que tenemos

—Si, ¿Tú también irás Aomine?—vi como el hizo una mueca, tanto le desagradaba—Es la piscina de seguro hay chicas con pechos grandes a la vista—intenté endulzar el tema y la mueca se hizo presente en él, ahora sí que está raro, Aomine nunca rechaza algo que tenga que ver con pechos grandes

Me acerqué a él y me puse de puntillas para tocar su frente y con mi otra mano la mía, sentí como el moreno se sobresaltaba

—¿Q... Qué haces?—preguntó mirando mi mano

—Compruebo tu temperatura, el Aomine que conozco nunca se negaría a los pechos grandes—respondí y a los segundos sentí su frente caliente—Parece que tienes un poco de calentura, descansa un poco, es una orden

—Si, Dai-chan debes cuidar tu cuerpo—por alguna razón la voz de Momoi sonó burlona, el chico la vio mal—Nosotras disfrutaremos de un tiempo de chicas en la piscina. Yukine-chan de seguro hay chicos guapos

—Lo dudo, aún así, es poco probable que se interesen en ustedes—habló molesto Aomine. Sacando algo de su bolso, era su camiseta y me la lanzó—Usen esto

—No se para que lo haces—dije para entregarle la camiseta a Momoi—¿Pero por qué me la lanzas a mí?  Entre las dos soy la que menos atractivo tiene, deberías de preocuparte por tu mejor amiga

—¿Y que usarás tú, Yukine-chan?—me preguntó la pelirrosa

—Simplemente le pediré una camisa a mi padre—respondí para retomar el camino

—Pero no creo que sea necesario yo ya tengo una sudadera para eso—me entregó la camiseta y suspiré cansada encogiéndome de hombros—Por cierto ¿Qué traje de baño usarás?

—Lo más simple unos shorts y la camiseta—levanté esta y la menor me miró mal

—Es una piscina no puedes ir de esa forma—Momoi estuvo insistiendo todo el camino que llevara un bikini, como me estaba cansando acepté y ella se alegró. Cuando llegué a mi casa mi madre estaba en la cocina mi padre viendo el televisor me acerqué a mi madre

—Hola—la saludé y ella me lo devolvió, tenía mis dudas de contarle o no—Mañana iré a la piscina con una amiga—ella se detuvo de manera abrupta para mirarme sorprendida, después se dio cuenta de la camiseta negra que llevaba en mis manos pero no le dio importancia

—¡Querido, nuestra Yuki va a pasar el día con una amiga!—gritó contenta acercándose a mi padre, este tenía los ojos brillosos

Por favor que no empiece a llorar

Pensé y gracias a Dios no lo hizo pero si se pusieron a bailar lo que ellos llaman el baile de la felicidad. Sonreí, mis padres a veces parecían ser unos niños en vez de adultos pero puedo asegurar de que se aman, ¿Cómo sería estar enamorada? Por un momento el rostro de Aomine pasó por mi cabeza dejándome perpleja ¿Por qué pensé en él?

—Estamos felices por tí, hiciste amigos y ahora hasta actividades con ellos. Pero recuerda nada de esfuerzos—me reclamó mi padre después de terminar su baile

—Ella ya está enterada

—Eso me alivia. Y otra cosa ¿de quién es eso?—señaló la camiseta que tenía en mis manos

—Oh esto es de Aomine—respondí y ellos se quedaron callados mirándome hasta que mi madre chasqueó los dedos

—Es ese chico ¿verdad?—asentí y ella sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas

¿Ahora que trama?

—¿Por qué un chico te daría una camiseta?—preguntó mi padre con seriedad, se perfectamente que mi padre no es celoso ni sobreprotector

—Es la estrella del club de Basketball del la escuela y también el mejor amigo de mi amiga. Cuando hicimos la salida él nos dio esto. Aunque sigo preguntándome por qué si indirectamente me dijo que no era interesante

—Oh el club de Basquetball ¿Entonces es muy bueno?—preguntó esta vez mi madre

—Es bueno la verdad. Pero lo remata su egoísmo, pereza y entre otras cosas

—Pero es un buen chico—dijo mi padre cruzando los brazos con una sonrisa miré la camiseta

—No es el más bueno del mundo pero de vez en cuando tiene su lado bueno—sonreí

—Me gustaría conocerlo. Crees que se pueda—levanté la vista para ver a mi papá

—Si creo. Yo ya conocí a los suyos así que no veo el problema

—Yuki que rápida—dijo mi mamá ocultando su sonrisa tras su mano y yo la miré sin entender

Domando a la panteraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora