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Caminaba a la escuela sin ganas. Ya tenía una advertencia definitiva sobre los deportes, las noches eran cada vez más dolorosas por la falta de aire, todo se estaba acumulando

Choqué contra algo blando pero duro no sabía que era pero estaba tan cómoda que no me moví, creo que podría dormirme ahí mismo

—Yukine-chan, buenos días—levanté mi cabeza observando al capitán del club de Basquetball, Imayoshi

—Buenos días Senpai—nos quedamos mirando por unos segundos—Usted es muy cómodo

—Ya veo, gracias supongo—sentí como se tensó al parecer lo incomodé. Sentí una gran mano en mi hombro que me empujó hacia atrás y mi espalda tocó algo duro mientras vi como un brazo fuerte pasaba sobre mi hombro

—¿Que demonios están haciendo ustedes en medio de la puerta?—conocía esa voz a la perfección, miré hacia arriba y Aomine miraba con molestia al mayor quien soltó una carcajada

—De verdad que eres un tonto Ahomine—dije para separarme y seguir mi camino, escuché como el senpai reía más. Rodé los ojos ¿que era ese cambio en Aomine?, hasta parecía estar celoso

Me detuve de golpe ¿Aomine celoso? La falta de sueño me está afectando, negué para entrar a mi aula y sentarme en silencio. Momoi vino a mi lado

—Yukine-chan—la miré—¿Cómo te fue en el hospital?

—Estresante. Como les fue a ustedes, Aomine me dijo que fue un fastidio pero para él todo lo es por lo que no puedo confiar en su criterio—vi como él me miraba mal para sentarse en su silla, Momoi lo vio divertido

—Nos fue bien. Dai-chan estuvo despistado todo el tiempo—levanté una ceja—Estaba distraído no hacía más que chocar con alguien y pelearse con los demás

—No es eso que hace normalmente—el mencionado chasqueó la lengua

—Si, no sabíamos por que ayer estaba más inestable que antes. Pero ya descubrí el por qué—esperé a que me lo dijera pero simplemente sonrió burlona—¿Por qué no lo descubres Yukine-chan?

—Momoi-san—le reclamé en un suspiro cansado—Odio el suspenso

—Pero si te lo digo ahora no es divertido—respondió con una sonrisa para volver a su asiento, miré a Aomine y este también me miró, nos quedamos mirando por un tiempo hasta que la voz del profesor me sacó de esa burbuja

Intenté poner atención a todas las clases pero no fue fácil, por los dolores que sufría en las noche no podía dormir mucho y digamos que soy de las personas que duerme hasta parada. Hubo varios momentos en los que me dormí apoyada en mis brazos pero en la clase después del almuerzo fue la que me dio el golpe final y no desperté hasta que Momoi lo hizo

—¿En serio estás bien? Sabes que puedes faltar a la práctica—me dijo mientras yo bostezaba

—Estoy bien solo trasnoché, no es la gran cosa—me estiré mientras caminaba. En el entrenamiento Momoi y yo estábamos hablando sobre la copa no sé qué, no soy amante del Basquetball

Bufé observando a Aomine dormido plácidamente en el piso del escenario. Me levanté para ir a despertarlo pero me detuve al estar a su lado, se veía muy tranquilo y sereno, hasta podría decir que parecía un chico bueno. Miré su pecho y recordé la espalda del Capitán ¿El pecho y la espalda en los hombres serán igual de cómodos?

Sin pensarlo mucho y con sueño me acosté a su lado para apoyar mi cabeza en su pecho, el suave sonido de su calmado corazón hizo que cayera dormida en cuestión de segundos

Cuando desperté todos me estaban mirando con una sonrisa pero lo extraño es que yo los veía desde otro ángulo. Me reincorporé sintiendo un peso en mi cintura, miré mi cintura encontrando una mano morena, con miedo miré al dueño de la mano, Aomine dormía muy tranquilo o eso parecía ya que vi sus ojos cerrados apretarse

Estaba fingiendo dormir y no sabía desde cuando. Decidí hacerle una broma, miré sonriente al equipo para acercarme al oído del moreno

—Daiki—susurré y el se sentó rápidamente llevando su mano a su oído, me miró sorprendido y a pesar de que su piel sea oscura pude ver un leve sonrojo

—¿Por qué demonios hiciste eso?—me preguntó alterado, yo lo ignoré para levantarme mientras me desperezaba—Oye Yukine, te estoy un hablando—era extraño que el dijera mi nombre, normalmente me llamaba plana o simplemente oye. Lo ignoré para recoger mis cosas al parecer la práctica había terminado

—Yukine-chan—Momoi venía hacia mí dando saltos de alegría—¿Puedes venir a mi casa? Últimamente no estoy bien en los estudios y necesito ayuda urgente

—No hay problema ¿Primero le preguntaré a mi madre?—la pelirrosa asintió y salí del gimnasio podía escuchar los susurros de los chicos pero no lo que decían

—Ayudaré a una amiga a estudiar. Creo que llegaré tarde—escribí y a los segundos recibí una respuesta

—No hay problema, si no te molesta mejor quédate a dormir allá—una vena marcada apareció en mi mejilla mi madre con la edad que tiene a veces se comporta como una adolescente

Volví a entrar al gimnasio y me acerqué a la chica y le pregunté si podía quedarme en su casa, ella con felicidad aceptó. Ahora estábamos caminando por la calle, Aomine estaba a unos pasos detrás de nosotras

—Yukine-chan gracias por ayudarme. Dai-chan es muy malo en clases—sonreí un poco. No lo dudaba si se pasaba todo el día durmiendo—¿Por qué no lo sumamos a él también?

—No me metan en sus mierdas—se quejó con molestia

—Creo que está bien. Si quiere jugar Basquetball tendrá que al menos sacar la puntuación suficiente para aprobar

—Genial, entonces iremos a casa de Dai-chan—el chico y yo nos detuvimos, ir a la casa de Aomine. No suena mal. Seguimos caminando mientras el chico intentaba quitarnos la idea de la cabeza pero que lástima para él

Habíamos llegado a la casa del moreno, iba a tocar la puerta ya que él se negaba entrar con nosotras. Me detuvo cogiendo mi muñeca e interponiéndose entre la puerta y nosotras

—Vamos Aomine tampoco es que le contemos a tus padres las cosas vergonzosas que haces en la escuela, ellos han visto peores—dije burlona y Momoi rió mientras su amigo fruncía el ceño

—¿Qué parte no entienden? No las quiero en mi casa—quería burlarme de él ordenándole que abriera la puerta pero eso ya sería ser cruel

—Vale prometo no tocar la puerta—dije levantando las manos y el chico suspiró aliviado bajando la guardia, sonreí para tocar el timbre y ahora sí Aomine me quería matar, saqué el teléfono y le tiré una foto—Nunca prometí no tocar el timbre

Retrocedí alejándome del de piel oscura pero el se acercaba más rápido cuando iba a correr me tomo de la cintura imposibilitandome escapar, estiré mi teléfono lo más que pude para que él no lo cogiera mientras me quejaba. Pero vamos, es imposible que una chica de 1.68 pueda contra uno de 1.92

—Lo tengo—dijo feliz robándome el teléfono

—Oye devuélvemelo—dije estirando la mano pero él era demasiado alto

—Y listo está eliminada—me quejé cuando me devolvió el teléfono, exactamente como dijo había borrado la foto y no solo eso, también el vídeo que le hice. Me reí un poco en serio cree que con borrar el vídeo de mi teléfono se salva, que ingenuo

Escuchamos una risita y miramos a la casa encontrándonos con tres pares de ojos mirándonos, nos miramos notando que todavía Aomine me tenía agarrada de la cintura. Nos separamos rápidamente, eso fue vergonzoso

Domando a la panteraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora