§3§

595 55 2
                                        

—Momoi-san—la llamé llegando a su lado—Cumplí lo que prometí, Aomine-kun irá a las prácticas

—¿En serio? Gracias—me abrazó feliz

—Aunque necesito que hagas algo—ella me miró sin entender—No confió en Aomine-kun así que espero que tú puedas ayudarme y avisarme si el cumple su promesa

—Si, cuenta conmigo—levantó su pulgar—Por cierto ¿por qué tienes la revista de Dai-chan en las manos?

—Es su castigo hasta que no sepa que estuvo entrenando no volverá a ver a su querida vaca—dije moviendo la revista

—Creo que se llamaba Mai-chan

—No me importa cómo se llame, sigue siendo una vaca—saqué mi teléfono—Dime tu número así me contarás—la pelirrosa asintió para sacar el suyo

Después de intercambiar de números seguí las clases con normalidad, Aomine estuvo durmiendo todo el día pero al menos no faltó. A la hora del almuerzo iba a comer sola pero Momoi me arrastró hasta la azotea donde Aomine siempre estaba acostado

Y allí el susodicho estaba descansando de lo más normal, me pregunto qué es lo que hace por las noches como para dormir todo el día

—Oye plana—llamó Aomine, yo lo ignoré, sabía que era conmigo porque de entre las dos yo soy la que menos tiene pero tampoco era para que me llamara plana—Devuélveme mi revista—siguió reclamando su tan preciada revista mientras yo habría mi almuerzo

—Yukine-chan se ve delicioso—comentó feliz la pelirrosada al ver mi almuerzo

—Gracias. Hoy mi mamá tuvo que trabajar temprano por lo que tuve que hacerlo yo

—¿No estará intoxicado?—preguntó Aomine con una mueca yo rompí los palillos para coger un poco de comida

—¿Quieres descubrirlo?—el iba responderme pero le metí el pedazo de comida—Bien como no estás muerto se ve que no está envenenado. Ahora cállate—ordené y sonreí al ver como me escuchaba mientras masticaba

—Que bien entonces podemos compartir almuerzos—la de menor estatura abrió su almuerzo y juro que vi un alma salir de allí—Es mi mejor receta

—Por su puesto. Mejor aún cómete la mía—le quité esa comida del diablo intercambiandola—La verdad es que hice mucho y no tengo tanto apetito—hice como que buscaba algo—Maldición, olvidé que no traje nada para beber—bajé con el bolso de almuerzo—Vuelvo después

Cuando desaparecí de la vista de ambos destapé el almuerzo pero me dieron ganas de vomitar así que lo volví a tapar. Bajé y fui al basurero a desechar esa comida, me acerqué a una máquina expendedora y compré un jugo

Una gran mano cogió la lata por detrás asustándome. Miré mal a la persona y resultó ser Aomine quien bebió de la lata

—En serio eres toda una actriz Yu-ki-ne—levanté una ceja quien le había dado permiso de usar mi nombre

—Piensa lo que quieras Da-i-ki. Simplemente salvé a tu mejor amiga de una posible intoxicación—le quité la lata, para beber de ella e irme de allí

Llegué al aula antes de que acabará el almuerzo por lo que decidí terminarme la lata mirando la ventana, vi disimuladamente la revista porno de Aomine la cual estaba debajo de mi mesa. Los pechos de la chica abarcaban gran cantidad de la carátula eso hizo que recordará que Aomine me dijo plana. Apreté la lata con furia haciendo que expulse el líquido y caiga encima de mí. Maldije por lo bajo para levantarme no sin antes llevarme la revista, si Aomine cree que voy a quitarle la vista de encima que lo siga creyendo

Después de cambiarme la camisa por la de educación física volví al aula encontrando a Aomine buscando en mi bolso y debajo de mi mesa. Garraspeé y este me miró, con una sonrisa y una de mis manos en mis caderas balanceé la revista en mi otra mano, el me gruñó como si de un animal se tratara

Es demasiado predecible

Me reí en silencio caminando a mi silla para después darle una sonrisa mostrándole mis dientes. Él bufó para mirar hacia adelante

Las clases transcurrieron con normalidad y llegó la hora de ellos clubs, Aomine se levantó y salió por la puerta, yo por mi parte me quedé en mi silla. No estaba en ningún club por lo que podía volver a casa pero debía de quedarme aquí ante cualquier idea de Aomine

La noche estaba haciéndose presente cuando llegó un mensaje

Dai-chan vino al entrenamiento pero estuvo dormido todo el tiempo.

Creo que debería ser más directa con él—dije con molestia para levantarme y coger la revista con fuerza. Aomine descubrirá que no debe jugar conmigo

Entré a la enfermería y cogí un poco de alcohol, salí al patio y recogí ramas secas para llenarlas de alcohol y prenderle fuego haciendo una pequeña hoguera le envié un mensaje a Aomine y a los minutos ya estaba aquí

—¿Que demonios quieres? Ya fui a los entrenamientos como ordenaste—sonreí macabra, ahora quería engañarme

—Ya veo, si estabas en el entrenamiento ¿por qué viniste?—el se quedó en blanco—Recuerdo que en el mensaje no decía ninguna orden de venir aquí—el chico se sobresaltó—Vaya, Aomine estás hecho todo un mentiroso—le mostré su revista arrugada—¿Recuerdas lo que dije sobre tu premio? Si ibas al entrenamiento y lo realizabas tendrías a tu querida vaca de vuelta, pero que lástima, en vez de premio recibirás un castigo—lancé sin pensarlo la revista al fuego y está se fue consumiendo. El moreno se rió a todo pulmón

—¿Crees que con eso me vas a asustar? Puedo comprar más revistas

—Exacto, así como yo te las puedo quitar y volver a quemarlas. ¿Lo olvidas? tengo muchas armas en mi poder—el gruñó molesto porque tenía razón, caminé lentamente hacia él—Escuchame bien Aomine ya que no lo volveré a repetir—lo cogí del cuello de su ropa jalándolo a que ambos quedemos cara a cara, por desgracia mido 1.68—Eres mi esclavo y harás todo lo que yo diga, no soy muy tolerante a las mentiras y las faltas de respeto. Así que pórtate bien, si no, tendré que ponerte un collar y que conozcas mi lado malo

Domando a la panteraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora