§18§

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—¿No irás con Momoi?—le pregunté mientras caminábamos

—¿Tú no irás?—me respondió con otra pregunta mientras tomaba mi mano

—No, yo también pienso que Seirin ganará—el soltó una risa y nos detuvimos en una cancha—¿Cómo eras en la escuela media?—el me miró con una sonrisa—Curiosidad

—Te lo diré si tú me cuentas sobre tí—sacó una pelota de basquet y sonreí negando

—Esta bien pero no pienso empezar—me mostró el puño jugamos piedra papel o tijera, y perdí al sacar papel y él tijeras. Bufé y él se rió divertido

—No hay nada especial que contar de mi no era buena en los deportes, siempre aprobaba los exámenes y pasaba desapercibida

—Suena a que tenías una vida aburrida—se desabrochó la la corbata para ponérmela

—Si lo era—recordé esos momentos ver como todos ignoraban tu presencia era algo con lo que vivía cada día—Aunque recuerdo que una vez hice una obra de teatro, bueno no la hice yo realmente la chica que hacía de protagonista se enfermó de la garganta por lo que se necesitaba un remplazo pero no lo había, como yo estaba ayudando a los actores leí los bocetos por lo que pude recordar las líneas—una sonrisa triste se posó en mi rostro—Me pusieron detrás del escenario y hablaría por ella mientras ella actuaba moviendo los labios como si hablara. Tal vez nadie descubrió que era yo o ni siquiera me vieron siendo al menos un árbol pero fue lo único que hice fuera de esa aburrida vida—sentí como se acercó a mí por lo que levanté mi vista, sentí sus labios en los míos

—Tu vida pasó de aburrida a tragedia—me reí ante lo que dijo

—Puede ser, pero cuando no te tienes metas sueles probar de todo—volvió al centro para deliberar la pelota

—¿Qué obra era?

—¿Conoces la sirenita?

—La mujer de cola de pez—asentí y el se rió—¿No les habrás destruido los tímpanos a algunos?—preguntó divertido

—La verdad, les gustó mucho—respondí—Ahora te toca

—La mía si es un poco interesante. Desde pequeño siempre me ha gustado el Basquetball—corrió hacia la canasta y saltó metiendo la pelota—Todos los días estaba en la cancha jugando baloncesto callejero contra los adultos y obviamente les ganaba. Cuando entré a la escuela media fui unos de los titulares del equipo de de Basquet de la escuela Teiko

—Lo sé, el jugador estrella de la gran Generación de los Milagros—me sonrió con orgullo volviendo al centro

—Tienes razón era genial pero descubrí que no existiría una persona que me igualara. Los equipos eran débiles y perdían las ganas de seguir jugando

—Es por eso que no entrenas, porque tu ego ha sido tan alto en todos esos años. Bueno tampoco es que hayas cambiado mucho

—Oye no te burles

—Por que iba a burlarme—sonreí—Daiki es el chico más genial que conozco—el se sobresaltó—Aunque eres un pervertido

—No me llames por mi nombre de la nada no es bueno para mi corazón—dijo desviando la mirada mientras seguía botando la pelota

—Entonces ¿quieres algún apodo?—el no me miraba, puedo aprovechar esto para burlarme un poco—¿Que te parece Querido*?—la pelota se fue para otra dirección cuando el se quedó estático—No, entonces Amor—se volteó y caminó hacia mí para volver a besarme

—Daiki está bien—dijo y su voz se oía avergonzada

—Daiki—él asintió para volver hacia la pelota. Jugó un rato más y empezó a llover—En tu casa o en la mía—sonrió pervertido y fruncí el ceño

—En la mía—respondió para agacharse—Sube llegaremos más rápido si corremos y todavía no puedes hacerlos

—Estas enterado de todo

—Soy tu novio tengo que cuidar tu salud—sonreí para coger los bolsos y subir a su espalda, era tan ancha

—¿No peso?—pregunté mientras el iba corriendo

—Deberías comer más si no esas manzanas no crecerán nunca—levanté el puño enojada pero bueno así era Aomine, me recosté en su espalda con los ojos cerrados aunque no fue mucho tiempo ya que los abrí sorprendida sintiendo sus manos en mi trasero

Quiero golpearlo

Pensé molesta, no lo golpearía hasta llegar a su casa. Cosa que hice cuando llegamos y entré a la casa ignorando sus reclamos

—Dios están empapados—dijo la mujer preocupada—Tomen un baño rápido antes de que se enfermen

—Gracias—dije y caminamos hacia el baño—Yo entraré primero si no te molesta—el negó, entré y empecé a quitarme la ropa mojada y maldije al ver que mi ropa interior también se mojó y en ese momento me di cuenta. No tenía ropa mía en la casa de Aomine, tendré que pedirle algo de ropa iba a ponerme algo encima para volver a salir pero la puerta se abrió

—Yukine te traje una camiseta y shorts, no tienes ropa así que—Aomine había entrado mientras miraba la ropa y se quedó callado al verme

Me sonrojé demasiado y con nervios me tapé todo lo que podía mientras soltaba un grito y me agaché

—¿Qué sucedió?—gritó la señora Aomine y escuché sus pasos apresurados, yo tenía los ojos cerrados de la vergüenza—Daiki vete—escuché como la puerta era cerrada así que temerosa abrí los ojos mirando esta allí estaba la morena

—Todo está bien, el pervertido ya se fue puede bañarte con tranquilidad—asentí para levantarme. La mayor salió del baño

Quiero llorar

Pensé para meterme a bañar después de unos pocos minutos me puse la ropa que me trajo Aomine la camiseta me quedaba como un vestido y los Shorts se me caían así que decidí no usarlos. Salí del baño para entrar a la habitación de Aomine quien estaba sentado en el piso con la cara en la cama, cuando escuchó la puerta abrirse me miró y yo me puse nerviosa intentando bajar un poco más la camisa. Sentí su mirada por unos segundos, se levantó y salió de la habitación. Me senté en la cama abrazando mis piernas, todo es un desastre.

Aomine me vio desnuda

Pensé mientras lloriqueaba, desde un principio no me sentía segura de mi cuerpo y ahora que tengo una cicatriz menos me gusta. Pero Aomine lo vio ¿qué pensará? Mejor no lo descubro. La puerta se abrió y escuché pasos

—Yukine—levanté la cabeza encontrándome a Aomine extendiéndome una taza, asentí avergonzada para cogerla. Él se sentó a mi lado pero no dijo nada formándose así un silencio incómodo—Si te sirve de consuelo solo vi la cicatriz

Era obvio que estaba mintiendo pero el hecho de que también la vio hizo que mi ánimo decaiga más de lo que ya está

—Perdón por gritar de esa forma—susurré sin mirarlo podía sentir como ambos estábamos nerviosos

—No te preocupes por eso—respondió y sentí su mano en mi hombro aunque su toque era algo torpe y delicado

—¿Qué te pareció?—pregunté, esa pregunta podría ser mi salvación o mi perdición—Mi cuerpo. Se que estás acostumbrado a ver a chicas con cuerpos perfectos así que quería saber

—Tu cuerpo es perfecto—me interrumpió haciendo que me recostara en su pecho—Porque es tu cuerpo. Todo lo que está relacionado contigo me gusta—me sonrojé—¿Por qué a tí no te gusta?

—Cuando vives ignorada empiezas a pensar que es lo que tienes mal. Pensé que el causante era mi cuerpo, no soy bonita por lo que no llamo la atención, no tengo un cuerpo de ensueño del que enorgullecerme cuando siempre hay alguien que es mejor que tú. Pero tampoco tuve las fuerzas para cambiar y me quedé como estaba. Demonios del pasado—sentí como besaba mi frente—Pero mi vida dio un gran cambio en el momento en que te conocí, gracias Daiki

Domando a la panteraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora