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Era Isabelle, enmarcada en la puerta de la biblioteca. Tenía una cuchara en la mano, su cabello estaba atado en un moño, varios mechones se escapaban de él y le caían desordenadamente a lo largo del cuello.
-Lo siento si estoy interrumpiendo. -añadió como si se le acabara de ocurrir.
-Dios del cielo. -exclamó Jace. -La temida hora está próxima.
Hodge se mostró alarmado. Sabía que Troya no la había ayudado a cocinar y eso significaba que sería envenenado.
-To...to...tomé un desayuno muy sustancioso. -tartamudeó. - Quiero decir almuerzo. La pasta me llenó mucho. No podría comer...
-Tiré la sopa. -Informó Isabelle. -Y he pedido comida china a aquel lugar del centro.
Jace se desenganchó del escritorio y se desperezó.
-Fantástico. Estoy muerto de hambre.
-Tal vez podría comer un poco. - admitió Hodge dócilmente.
Troya miró a Isabelle con una sonrisa apenada.
-Ugh, yo pasaré esta vez, comí algo antes de venir aquí.- mintió.
-No te preocupes cariño, te guardaré para más tarde. - Le dio una sonrisa reconfortante. -En cuanto a ustedes dos. - Señaló a los hombres en la habitación. -Son unos mentirosos terribles. - Bromeó sombría. -Sé que no les gusta lo que cocino...
-Pues deja de cocinar. - Le aconsejó Jace con toda la razón, pero eso no evitó que Troya lo golpeara disimuladamente. -¿Pediste cerdo mu shu? Ya sabes que adoro el cerdo mu shu.
Isabelle miró al techo.
-Si; está en la cocina.
-Formidable.
Jace se escabulló por su lado alborotandole cariñosamente el cabello. Hodge lo siguió, deteniéndose solamente para dar una palmada afectuosa a Isabelle en el hombro en el hombro; luego salió agachando la cabeza con un divertido gesto de disculpa. Clary fue tras ellos, moría de hambre y el cerdo mu shu le hizo agua la boca.
Isabelle seguía con la mirada a Jace, Hodge y a Clary, haciendo rodar la cuchara en sus dedos pálidos y llenos de cicatrices.
-Ahora si. - Miró a Troya. - ¿Por qué no quieres comer? - La señaló con la cuchara.
-Como dije comí hace...
-Eres peor mentirosa de lo que creía, Troya. - Isabelle la interrumpió.
No le quedó más remedio que soltar un suspiro y se acomodó en el sofá.
-Tengo la cabeza revuelta.- Se pasó las manos por el cabello y vio como Isabelle se acercaba luego tomar asiento a su lado.
-Todo este mundo es complicado, será difícil acoplarse pero lo estás haciendo bien. - Colocó una de sus manos en el hombro de Troya.