Me duele ver cómo sigue su vida con la misma serenidad y alegría, mientras yo me desmorono en cada paso que doy. No hay una sola noche en la que no me desvele pensando en el, en lo que pudimos haber sido y en lo que hemos dejado atrás.
Su ausencia se ha convertido en mi eterno compañero de insomnio, una sombra que no me permite cerrar los ojos ni descansar el alma.
Cada vez que veo sus fotos, su sonrisa resplandece como si nunca hubiera existido un nosotros, como si mi presencia hubiera sido un simple capítulo pasajero en su vida.
Me invade una mezcla de tristeza y envidia al ver que puede dormir tranquila, mientras yo lucho contra los fantasmas de nuestra historia. Me pregunto si alguna vez piensa en mí, si alguna vez se pregunta qué estaré haciendo o si estoy bien. Pero esos pensamientos solo agravan mi desvelo, porque en el fondo sé la respuesta.
La realidad es que su ausencia me ha enseñado más sobre mí misma de lo que jamás imaginé.
He aprendido a vivir con este vacío, a aceptar que algunas personas simplemente no sienten de la misma manera. Aunque me consume la tristeza, también me esfuerzo por encontrar un sentido a mi dolor.
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LO QUE PIENSO
RandomHi con mucho entusiasmo, les presento mi libro, una obra nacida del corazón de una chica de 16 años que busca cumplir sus sueños a través de las palabras. En estas páginas plasmé mis emociones, mis pensamientos y mis anhelos, con la esperanza de que...
