No es fácil poner en palabras lo que siento, porque ni yo misma logro comprenderlo del todo. Hay días en los que la carga emocional se vuelve tan pesada que parece que mis fuerzas no serán suficientes para soportarla. Me siento incomprendida, sensible y, sobre todo, sola. Es como si estuviera atrapada en un torbellino de pensamientos y sentimientos que no logro desenmarañar.
He dedicado tanto tiempo y esfuerzo en ser el pilar para los demás, en arreglar sus mundos rotos, que he olvidado cómo cuidar del mío. Me he convertido en esa persona a la que todos acuden en busca de apoyo, pero ¿quién está ahí para sostenerme cuando me tambaleo? Es un papel que he asumido con amor y dedicación, pero en el fondo, no puedo evitar sentir un vacío cuando veo que nadie se preocupa por entender mi propio caos. Es tan notorio, tan evidente, y aun así, parece que mis gritos silenciosos se pierden en el viento.
A veces, me pregunto si algún día encontraré a alguien que pueda ver más allá de la fachada fuerte y comprensiva que muestro al mundo. Alguien que se detenga a mirar dentro de mi alma y descubra las grietas que intento ocultar. Anhelo ese entendimiento profundo, esa conexión genuina que me haga sentir que no estoy sola en este viaje. Hasta entonces, seguiré navegando en mi mar de emociones, tratando de encontrar un equilibrio entre ser el refugio de los demás y no perderme en el proceso. Porque, aunque me sienta cansada y incomprendida, sé que en algún rincón del universo, debe haber alguien que pueda ver y comprender mi verdadero ser.
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LO QUE PIENSO
RandomHi con mucho entusiasmo, les presento mi libro, una obra nacida del corazón de una chica de 16 años que busca cumplir sus sueños a través de las palabras. En estas páginas plasmé mis emociones, mis pensamientos y mis anhelos, con la esperanza de que...
