VÍCTIMAS CAP (117)

17 0 0
                                        


Uno aguanta, aguanta, y aguanta, hasta que llega el momento en que explota. Es en ese preciso instante cuando todo el mundo, sin previo aviso, se convierte en víctima. El peso de las expectativas, las presiones sociales y los conflictos internos se acumulan como un volcán a punto de erupcionar.

Durante mucho tiempo, intentamos contener ese flujo de emociones, pretendiendo que somos capaces de soportar cualquier carga. Pero la verdad es que todos tenemos un límite. Y cuando ese límite se alcanza, la explosión no discrimina; afecta a todos a nuestro alrededor.

La verdadera tragedia radica en que, muchas veces, quienes nos rodean no comprenden el origen de nuestra furia. Solo ven la erupción, el momento en que finalmente dejamos salir todo aquello que hemos reprimido. No ven las noches en vela, los pensamientos torturantes, ni las sonrisas forzadas.

Es fundamental aprender a reconocer nuestras propias señales de aviso y buscar ayuda antes de llegar a ese punto de quiebre. Porque aunque las erupciones son naturales, también pueden ser devastadoras. Y en ese caos, todos, sin excepción, se convierten en víctimas.

LO QUE PIENSOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora