Si alguien me pierde, es porque realmente quería perderme. A veces me pregunto qué es lo que hice mal, qué fue lo que falló en nuestra conexión. Me considero de esas personas que aguanta hasta lo que no tiene que aguantar, que se esfuerza por mantener vínculos fuertes y duraderos.
Pero a pesar de todos mis esfuerzos, parece que no fue suficiente. Me duele pensar que tal vez fui demasiado para esa persona, que mi amor y mi dedicación resultaron abrumadores. Quizás mi entrega fue interpretada como una amenaza, y en lugar de valorarla, prefirieron alejarse.
Duele ser de esas personas que dan todo de sí y aún así no reciben la reciprocidad esperada. Me pregunto si será mi falta de valía, mi incapacidad para mantener a las personas a mi lado. Me cuestiono si soy digno de amor, si merezco la lealtad y el compromiso que tanto anhelo.
La tristeza se apodera de mi corazón al reconocer que hay quienes simplemente no están dispuestos a luchar por mí. A veces me pregunto si es más fácil dejar ir que arreglar las cosas, si es más cómodo rendirse en lugar de enfrentar los obstáculos y trabajar en la relación.
Pero a pesar del dolor y la decepción, sé que valgo más que las personas que me pierden. Merezco ser apreciado y valorado por quienes estén dispuestos a ver mi verdadero valor. Aunque duela, tengo que recordar que no puedo aferrarme a quienes no están dispuestos a quedarse, porque en última instancia, merezco ser amado y aceptado en mi totalidad.
Así que, aunque me duela haber perdido a alguien, seguiré adelante con la esperanza de encontrar a quienes se queden, de encontrar a aquellos que valoren mi esencia y estén dispuestos a luchar por mí. Porque soy una persona digna de amor, una persona capaz de dar y recibir de manera auténtica.
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LO QUE PIENSO
De TodoHi con mucho entusiasmo, les presento mi libro, una obra nacida del corazón de una chica de 16 años que busca cumplir sus sueños a través de las palabras. En estas páginas plasmé mis emociones, mis pensamientos y mis anhelos, con la esperanza de que...
