—Profesora, ¿acaso eso que estoy viendo es un anillo de compromiso?— preguntó una de mis alumnas apenas entré y me paré frente a ellos.
—Sí, Becca, es un anillo de compromiso— le respondí emocionada.
—¡No es justo, le dije que yo iba primero!— su comentario me hizo reír y más aun su actuación cuando se tiró hacia atrás en su silla con la mano en su pecho— me ha roto mi corazón profesora.
—Nada de corazones rotos, ¿repasaron lo que les pedí?— pregunté a toda clase, me respondieron animados la mayoría, hacía ya tres meses que había regresado a dar clases, pero ya solo de manera parcial, reduje mis grupos para poder cuidar a mi hija, Lisa trabajaba por las mañanas en casa y cuidaba de ella.
No quería dejar de trabajar, esto era lo que me hacía feliz, la enseñanza, me encantaba que, a cada fin de año o semestre mis alumnos me dieran retroalimentación de mi enseñanza, pero tampoco quería dejar tan pronto a mi niña en una guardería, por lo que Lis ame dijo que iba a apoyarme en cualquiera que fuera la decisión que tomase.
Amaba esto. Aunque también extrañaba mucho a mi niña, es por eso que solo trabajada 4 horas diarias. Antes de medio día ya estaba de regreso con ella, quería pasar el tiempo con ella al menos hasta que pudiera ir a una guardería.
Al llegar a casa todo estaba en un usual silencio, no ladridos, no gatos llegando a mis pies, no bebé llorando, no Lisa exigiendo mi atención, esto se me hizo sumamente raro.
Caminé con cautela, busqué en la cocina, temiendo ver un desastre, pero nada, ni una sola alma y todo estaba reluciente.
Pasé a la sala y al igual todo estaba en orden, nuestra habitación estaba completamente sola, estuve a punto de marcarle a Lisa para saber dónde se había metido, cuando abrí la puerta de la habitación de Ahyeon y ahí estaba Lisa, acostada en la alfombra con la niña recostada en su pecho, ambas, profundamente dormidas, al igual que Love, que se encontraba hecho bolita encima de las piernas de Lisa como podía, ya que a estas alturas, ya estaba enorme.
A su alrededor estaban todos nuestros gatos, igual de dormidos. Me reconfortaba que Love fuera un excelente guardián, nótese mi sarcasmo.
Al parecer irrumpí la hora de la siesta. La escena era sumamente tierna, así que tomé una foto y no dudé en colocarla en mi fondo de pantalla. Decidí dejarlas descansar y me dirigí hacia la cocina a preparar el almuerzo.
Pocos minutos después sentí unas manos rodeando mi cintura, me incliné hacia atrás recostando mi cabeza en su pecho.
—Hola mi amor, ¿cómo estás?— preguntó Lisa dejando un beso en mi cabeza.
—Tengo mis energías renovadas porque ya estás conmigo— respondí de manera empalagosa.
—¿Sí?— me acercó más a ella, y se abrazó más a mi. Acerco sus labios a mi oreja, me incliné hacia un lado para que tuviera acceso a mi cuello y empezó a llenarlo de pequeños besos— Ahyeon está dormida y aun no has puesto nada en el fuego.
Me habló con voz seductora, sabía lo que significaba eso, me iba a voltear para comenzar a besarla, pero tocaron el timbre.
—Suerte para la próxima— reí al ver su cara de frustración. Fue a abrir la puerta y en el camino iba refunfuñando.
—Más les vale que sea importante, ¿no saben que no deben interrumpir en una casa de recién casadas? Dios mío, estás personas sin educación— fue algo de lo que alcancé a escuchar hasta que la voz de la mamá de Lisa se hizo presente.
—Hija, ¡buenas tardes!— salí de la cocina y la encontré abrazando a su hija— ¡Jennie! ¿Cómo estás, hija?
—Muy bien, ¿y usted?
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Paper Rings |Jenlisa|
FanfictionLalisa Manobal es una mujer exitosa, siente que su vida está en el punto más alto de la felicidad, es una talentosa arquitecta con un despacho sumamente próspero, realmente hermosa, tiene un prometido bien parecido y está a punto de contraer matrimo...
