17. 1912

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Miré la taza humeante en mis manos, disfrutando de su calor y el aroma a café, centrando mi atención en Alexandr para ignorar los corazones bombeantes de las personas.

—Entonces tienes una hermana—dije captando la información nueva—, y yo desciendo de ella, no de ti.

—Así es—Alexandr asintió en un acto que me recordó a Elijah, compartían cierta elegancia—era mi hermana menor, ella murió dando a luz. Su nombre era Katya.

Inconcientemente sonreí y no lo noté hasta que Alexandr preguntó:

—¿Qué?

—Nada—negué—, es solo que de niña tenía un muñeca, la llamé Katya y dije que ese sería el nombre de mi primera hija. Es raro.

Alexandr sonrió con un brillo en los ojos.

—Sí, lo es—concordó.

—¿Y qué pasó con el bebé?

—Mis padres decidieron que lo mejor era que creciera lejos de los Mikaelson, en especial de mi tío Klaus—respondió—, mi madre se lo entregó a una paria conocida y ella se encargó de cuidarlo, ella fue la unica que supo que fue de él.

—Supongo que hizo lo correcto—consideré y mi telefono sonó con una sorpresiva llamada de la Sheriff.

—¿Sheriff Forbes?

Entré a la alcaldía con apuro, llamando la atención de varias personas mientras buscaba a la sheriff, quien aparecio doblando el pasillo con Damon a su lado.

—Dime que no es cierto—pedí manteniendo mi vista en Damon.

—No lo es—me aseguró y la sheriff lo miró con reproche.

—Ciara, acompañame por favor.

La segui hasta su oficina y sin esperar a que cerrara la puerta, demandé:

—¿Donde está mi padre?

—Está a salvo—me aseguró llegando detrás de su escritorio—, pero hemos decidido que lo mejor será encerrarlo hasta que se demuestre su inocencia.

—¿Es una broma?—exclamé—¡No puedes creer en lo que Meredith dice!

—Meredith es un miembro del consejo y...

—Mi padre también—reproché—. Él no puede estar detrás de los asesinatos al consejo.

—Ciara...

—La persona detrás de los asesinatos también me asesinó a mi—Volví a interrumpir—¿En verdad esperas que crea que esa persona fue mi padre?

—Por supuesto que no—dijo con dureza—, pero ya tampoco sé en que creer, Ciara, y hasta que lo sepa, lo mejor seré que tu padre quede en un lugar donde podamos vigilarlo.

Negué sintiendome incredula.

—¿Puedo verlo?—pedí y ella me miró con pesar.

—Tu pdre no quiere que lo veas de ese modo.

—¿De qué modo? ¿Incriminado?—pregunté y Liz suspiro.

—Por favor Ciara, no me lo hagas más dificil.

Bajé la mirada asintiendo, quizas ella no tenía la culpa, quizas era el consejo presionandola.

—¿Le diras que vine?

—Por supuesto—me aseguró con una pequeña sonrisa antes de marcharme.

Me sentía molesta, odiaba la idea de haber confiado en Meredith, esa perra psicopata, debía ser alguna clase de venganza hacia mi por su hermano, de alguna manera ella lo había descubierto antes, ella sabía mi culpa en su muerte y ahora mi padre pagaba las consecuencias, pero yo detendría esto.

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