—¡Lucifer!
—Alastor no te preocupes no te voy a dejar caer— aseguraba el ángel al demonio que clavaba sus garras en la piel del rey por miedo de caer a la nada, estaban demasiado alto como para que el Alastor pudiese distinguir el suelo sin encontrarse con las nubes, Lucifer no se le ocurrió otra idea para alejarlos de las cámaras y sobre todo, de las personas por lo que solo tomo a Alastor en sus brazos y se lo llevó.
—No sé qué quieres probar o si quieres molestarme, pero bajemos, ¡podemos hablar en el hotel! — decía el demonio de la radio con un temblor en su voz distorsionada, se movía en los brazos de Lucifer, pero solo temía caerse.
—Si te mueves mucho podrías caer— dice agarrando fuerte a Alastor pues empezaba a vacilar en el aire, el demonio lo tomó como amenaza mas que otra cosa por lo que se encogió de hombros tratando de controlar los temblores inconscientes que tenía.
Lucifer lo mira de reojo, en el estado en que se encuentra se ve tan vulnerable, ya no es el temible demonio, ni su "compañero" que ayuda a cuidar a su hija, es una nueva fase que retuerce su corazón por ser él quien es causante de ello. En un tono más tranquilo le habla:
—No mires abajo, mírame a mí o cierra los ojos.
No quiere arruinar el momento, no es cierto que su cuerpo se tensa cuando Alastor cierra sus ojos como le sugiere, además sus brazos lo rodean y oculta su rostro en su cuello. El rey se da una libertad y dirige una de sus manos al cabello de Alastor, su cuerpo parece relajarse al tocar sus orejas y acariciar al demonio.
Parece ser una zona sensible para Alastor, escucha pequeños sonidos que provienen del demonio.
—Cuando bajemos de aquí, te voy a matar—rompe el silencio el hombre vestido de rojo.
—Si, Alastor, ya mismo podrás hacerlo—no puede hacer nada más que seguir, aun estando cerca del lugar a donde se dirige, encuentra ese tiempo demasiado personal como para darle fin, Lucifer quería pasar más tiempo con Alastor, pero sabe que no puede hacerle esto a un tembloroso ciervo que al parecer le teme a las alturas.
Para alegría de Alastor, ya se encontraban en el castillo de Lucifer, no comprende por qué el apuro y la falta de tacto con el que se lo llevó, pero lo único que le importaba era tocar el suelo.
—Mira, ya estamos en tierra—susurro Lucifer muy cerca de la oreja de Alastor que se mantenía aferrado a él—Alastor ya puede matarme si quieres...
—Si lo hiciera Charlie me mataría a mi— la respuesta vino entre dientes, ahora expresando su molestia ya que se encontraba fuera de peligro, el demonio trató de mantener su compostura cuando bajo de los brazos de Lucifer y este no hizo comentario alguno por cómo sus piernas parecían débiles—Puedo saber, majestad, ¿por qué me ha traído aquí?
—Ah... quería enseñarte mi jardín...? —dice no muy convencido.
—Pudo preguntarme antes y no llevarme de esa forma tan vergonzosa y frente a todos—dijo molesto, Alastor empieza a caminar por el jardín. Alastor miraba a todos lados por la hermosa vista de arbustos gigantes podados como animales o figuras excéntricas, era un espectáculo digno de ver junto con la fuente que se encuentra en el centro del lugar— debo admitir que es muy hermoso.
—Si, aquí se encuentran varias plantas y flores que no son tan vistas en el mundo humano—dice orgulloso, sigue a Alastor que se queda viendo un específico tipo de flor—Es un Lycoris radiata, también llamada flor del infierno—empieza a contarle a su invitado, toma de su mano la delicada flor—suelen ser tóxicas, hay que tener cuidado de con estas
—Al parecer no eres un rey tan tonto como creí— Lucifer brota el pecho orgulloso de esas palabras, pero luego se desinfla al entender que le ha dicho tonto, Alastor sigue recorriendo el lugar— ¡Tienes una planta carnívora gigante!
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¡Devuelve a mi hija! ; appleradio
FanfictionDespués de la batalla contra Adán todo parecía volver a la cotidianidad, claro con el cambio de tener a Lucifer viviendo en el hotel hazbin y un problema con el estrés de Charlie llevándola a tener una regresión y a ser una niña de 1 año. Ahora todo...
