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—¡Steve dice que deben apurarse! —gritó Erica mientras entraba corriendo a la habitación.
—¡No me digas! —contestó Dustin con su típica ironía.
—Lo estamos intentando. No hay nada aquí —dijo Max a mi izquierda mientras revolvía una caja de zapatos llena de cassettes, como si fueran las grabaciones de la noche de karaoke de mi tía.
—Cuidado con ese, esa edición es súper valiosa —le advertí en un tono más bajo que el ruido general, cuando sacudió el cassette de Ride the Lightning de Metallica, versión deluxe con grabaciones caseras de la banda. Había intentado conseguirlo por meses y ahí estaba, en una caja de zapatos debajo de la cama de Eddie. Dios le da pan al que no tiene dientes.
—¿Qué es esta mierda? Necesitamos algo y rápido —Robin también revolvía como loca entre la enorme colección de vinilos de Eddie mientras negaba con la cabeza.
—¿Qué estamos buscando exactamente? —preguntó Eddie.
—¿Madonna, Blondie, Bowie, Beatles? ¡Música, necesitamos música! —A pesar de lo grave de la situación con Nancy, no pude dejar de enojarme por el comentario.
—¡Esto! —dijo Eddie mientras alzaba en alto el cassette de Piece of Mind de Iron Maiden—, ¡esto es música!
—Si planeas encontrar algo mejor que lo que tienes en tus manos, entonces la búsqueda será muy, muy larga —contesté, evidentemente ofendida.
De pronto, se escuchó desde el salón la voz de Steve —¡Ya despertó! —Se oyó un suspiro general de alivio en la habitación y lentamente fuimos saliendo para encontrarnos con los chicos de nuevo.
Nancy seguía conmocionada, pero era capaz de responder preguntas como su propio nombre, el nombre de los demás y el lugar en el que se encontraba, así que supusimos que solo se estaba recuperando del shock.
Max nos ofreció su casa para estar más cómodos y para pensar cómo proceder ahora que estábamos débiles y sin un plan. Cuando estuvimos todos reunidos en la sala y Nancy se hubo recuperado casi del todo, el primero en romper el silencio fue Steve —¿Qué sucedió? —preguntó a Nancy.
La chica dejó unos segundos de silencio antes de responder —Él... me mostró su historia. Es como Once, el primero, de hecho. —Nancy nos contó todo lo que recordaba acerca de su experiencia. Por alguna razón, Vecna quería que supiéramos sus orígenes. Nos contó a través de Nancy desde donde venía y todos los sucesos que lo llevaron a actuar de este modo, quizás una especie extraña de justificación de sus actos. —Me mostró cosas que aún no han pasado. Cosas espantosas. Vi una nube oscura que se expandía por Hawkins. Todo el centro de la ciudad en llamas. Soldados muertos. Y una... criatura gigante con la boca abierta. Y la criatura no estaba sola. Había muchos monstruos. Un ejército. Estaban entrando al pueblo, en nuestros barrios. Nuestras casas. Y luego... me mostró a mi madre... a Holly... a Mike... estaban todos... —Nancy no pudo terminar. Tampoco lo hubiera hecho de estar en su lugar.
Steve decidió hablar, quizás para detenerla de hundirse en su tristeza —Está bien, pero solo intenta asustarte, Nance. ¿No? Quiero decir... no es real.
—Todavía no. Pero había algo más. Me mostró portales. Cuatro portales esparciéndose por Hawkins. Y estos portales se parecían al del tráiler de Eddie, pero no dejaban de crecer. Y no era el Hawkins del Otro Lado. Era nuestro Hawkins. Nuestro hogar. —Nancy contestó entre pequeños sollozos.
—Cuatro campanadas. El reloj de Vecna. Siempre suena cuatro veces. Cuatro exactamente —dijo Max con la mirada baja.
—Yo también las escuché —Nancy parecía estar atando cabos sueltos en su mente.
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𝕁𝕦𝕤𝕥 𝕝𝕚𝕜𝕖 𝕄𝕦𝕤𝕚𝕔 | 𝙴𝚍𝚍𝚒𝚎 𝙼𝚞𝚗𝚜𝚘𝚗
أدب الهواةLas cosas cambian sin avisar y eso era algo que Alice Blackwood tenía muy en claro. Tuvo la desgracia de mudarse a donde los cambios nunca son para bien, Hawkins, Indiana. En adición a esto, la mala suerte de amistarse con los principales implicado...
