Capítulo 18: Interludio

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"INTERLUDIO"

Cuando el sol llegó a su punto más alto, decorando con tonalidades brillantes las hojas de los árboles y las corrientes de agua en el río, una flecha atravesó por el centro el círculo de madera colocado sobre la rama más alta del roble más robusto del bosque. Lo hizo cortando el aire, con la precisión de un cirujano que realiza la incisión precisa para garantizar el éxito de una operación. Un silbido resonó suave en los confines del lugar, como si un pequeño animal hubiese cantado por un instante deleitante. Y al final, cuando la tabla se balanceaba ligeramente luego del encuentro con la afilada punta de la flecha, un suspiro apenas audible, lleno de emoción y asombro, escapó de los labios de Scarlett.

El verdoso pasto de primavera apenas hizo ruido cuando sus botas avanzaron hacia el flanco que había colocado Jean hace unos días. En su incredulidad, apenas atinó a dar unos cuantos pasos antes de girar la cabeza a sus espaldas en busca de la portadora del arco, cuya figura se alzó a contraluz. Rayos de sol atravesando su cabello castaño, volviéndolo una cascada de chocolate derretido.

Antes de dejarse llevar por la mirada de su asombrada compañera, Sasha había adoptado una extraña pose que reflejaba —de una forma u otra— su orgullo y sus ganas de pavonearse frente a Scarlett, acompañándola con una sonrisa de suficiencia que solo fue capaz de mantener unos instantes antes de soltar una carcajada.

Agitada, dio unos saltos en su lugar, sosteniendo el arco con fuerza.

—¿Lo viste, no? ¿Viste eso? — gritó con voz aguda, apuntando hacia el flanco.
—¿Que si lo vi? ¡Lo sentí! — exclamó la otra, acercándose a ella.

Sus brazos alcanzaron los hombros de Scarlett para apoyarse en ellos e impulsar sus varios saltos de emoción. La de ojos azules la siguió con la mirada, sus ojos achicándose por la enorme sonrisa que constituía la mayor parte de su expresión, mientras soltaba ligeras risas que acompañaban los gritos de Sasha.

A lo lejos, en una banca de madera rugosa, Armin, Jean y Connie observaban la escena. La mesa frente a ellos estaba decorada con los restos de la comida del almuerzo, un pequeño mantel rojo brillante, y el resto de las flechas de Sasha. Las siluetas achicadas de las dos chicas bailaban lejanas a los ojos del rubio, que no se percató del sonrojo que adornaba lo más alto de sus mejillas, impulsadas por la sonrisa que tampoco había sido consciente de poner.

—Tienes que enseñarme.

Sasha se quedó en silencio un instante, procesando la petición. —¿Enserio? — balbuceó tímidamente, recuperando el aliento. Sus grandes ojos parpadearon haciendo bailar sus pestañas, y su rostro perdió todo signo de seguridad para sustituirse por incredulidad.

Titubeó, dudosa. ¿Scarlett? ¿Esa Scarlett? ¿Aprender de ella?

—¡Claro que hablo enserio! — la pelinegra, con su habitual cabello despeinado, agitó sus manos para sacar a Sasha de su dubitación —. Nunca he visto un proyectil más certero que ese — apuntó.
—Bueno, yo... — Sasha se puso la mano en la nuca, notando la piel erizada. Su pie derecho empezó a moverse en pequeños zapateos.

Scarlett frunció el ceño, abrió los labios en señal de aparente ofensa. — ¿Quieres guardártelo para ti sola? — bromeó, apuntándola con el dedo índice.

Sasha no supo inmediatamente si ella hablaba enserio o no, pues Scarlett no era del tipo de persona que bromeaba así. Al menos no lo era cuando la conoció.

Desde su lugar, Armin vio a Sasha luchando consigo misma por saber qué decir. Hasta que lo hizo, tan energéticamente como pudo.

—¡Tal vez!
—¡Qué cruel!
—Quizás no estás al nivel de... ¡Oye, suéltame!

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⏰ Última actualización: Jan 15, 2025 ⏰

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𝐆𝐔𝐀𝐑𝐃𝐈𝐀𝐍𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐓𝐈𝐄𝐌𝐏𝐎 ; 𝐀𝐫𝐦𝐢𝐧 𝐀𝐫𝐥𝐞𝐫𝐭Donde viven las historias. Descúbrelo ahora