Hay heridas tan profundas que destrozan el alma en fragmentos pequeños, tanto, que es impensable volver a unir esos pedazos. Algo similar sucedía en el interior de Zuko. Sentía una gran presión en el pecho, que a cada segundo le quitaba el aliento. Era un dolor que jamás creyó sentir. Diferente y abrumador, tan agotador que quemaba.
Ya habían pasado los doce días de luto y era tiempo de volver a sus deberes. Zuko se vistió esa mañana y comió una manzana. Su apetito seguía inactivo. Estaba tan cansado. Aquel joven alegre iba desapareciendo debido al dolor. Le era difícil aceptar la muerte de su esposo.
El general Iroh estaba desesperado, igual que Suki. Tenían miedo de que Zuko no pudiera recuperarse de la pérdida. Toph era la única que había logrado sacarlo para hacer un poco de ejercicio. Aang pidió consejo a sus vidas pasadas, pero no obtuvo lo que esperaba.
Por la tarde, Aang fue a pedirle a Zuko que lo acompañara a cepillar a Appa. Una vez en el establo, Zuko no aguantó el dolor y casi se desvanece. Aang lo sostuvo, dando suaves caricias al dorso de su mano izquierda, la más cercana a su corazón, tratando de transmitirle su amor.
- Me siento tan débil, Aang, estoy cansado... Estoy mal, y...- Comenzó a llorar- Extraño mucho a Chen
- Dime que hacer, Zuko... Y-ya no soportó verte así, ya no
- Creí que era más fuerte. Me equivoqué.
No lo soy
- Perdiste a quién amabas, es normal que el dolor te derrumbe, pero te levantarás. Como siempre lo haces
- Anoche pedí no haberme casado con Chen, de esa forma, ahora no estaría sufriendo tanto. No puedo describir lo mucho que el corazón me duele...- Ante esas palabras, Aang comienza a llorar
Aang quiso darle la razón, pero no era correcto. Zuko sentía un gran dolor y eso le hacía decir incoherencias. No era él, sino el dolor hablando por la pérdida.
- No digas eso. Porque casarte con Chen fue lo mejor que te pudo pasar, Zuko. Te enamoraste de verdad, de la forma más pura que puede existir y muy pocos tienen esa suerte. Fuiste afortunado por haber amado de esa manera
Zuko rompió en llanto ante tales palabras. Era verdad. Tuvo suerte de casarse con Chen y amarlo con todas sus fuerzas. De haberse entregado incondicionalmente. Siendo tan puro ese amor. Sin retornó.
- Ya no llores Zuko, yo estoy contigo
Para Zuko era demasiado difícil digerir la partida del capitán. Sentía una gran roca sobre él, como estar bajo el agua y no poder respirar, era estar suspendido.
....
Luego de unos días, Zuko por fin entró a su antigua recámara. Sobre la cama estaba el uniforme de Chen, las lágrimas brotaron al sentir la tela en sus manos. Olía a él, ese exquisito aroma a canela.
- Te extraño tanto, mi amor
Un fuerte estruendo asustó al joven, había sido la ventana al abrirse por el fuerte viento. Zuko se levantó para cerrarla cuando una mariposa se posó en su hombro.
- Oh, Chen... Ay no, no... ¡Aaahhh!
Cayó de rodillas al suelo, gritando. Gritó y lloró hasta el cansancio. Iroh no permitió que nadie lo molestará. Su sobrino necesitaba desahogarse, sacarse el dolor del pecho.
Al caer la noche, Aang fue a verlo. Estaba acostado sobre el piso, con lágrimas secas en sus mejillas. Aang lo alzó y cargo hasta la cama. Limpio su cara y lo arropó, estaba por irse pero una mano lo sostuvo.
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Hermoso Equilibrio
De TodoAang no sabe que creer. ¿Lo que siente está bien o está mal? Sabe cuál es su deber con el mundo, pero... Lo que siente por Zuko también es grande. ¿Quedarse con Katara o escuchar su corazón? ¿Deber o amor? ¿Katara o Zuko?
