Conformidad

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A la mañana siguiente después de la celebración, Sokka fue el primero en levantarse. Quería hablar con Aang sobre su hermana. Fue a buscarlo con Katara, pero ella estaba durmiendo, sola. Buscó a los alrededores, sin suerte. No quiso despertar a su hermana, estaba cansada y a partir de ese momento debeía guardar sus fuerzas y cuidarse el doble, así que decidió preguntar a la gente si habían visto a Aang, uno de los niños le dijo que lo vio cerca del barco de guerra. Sokka fue a buscarlo, y si. Estaba a unos metros del barco, lanzando bolas de nieve al aire. Parecía enojado. Le dio mala espina.

- Aang, ¿Acaso pasaste la noche aquí? ¿Qué sucede contigo? ¿Estás bien?

El joven monje no volteó, tenía puesta la mirada en el cielo, sobre el hielo, lo que fuera menos en su cuñado. No podía mirarle sin sentirse culpable.

- ¿De verdad quieres saberlo? No creo que ya importe, ¡Ya no más!- Lanzó con furia una fuerte ventisca, esparciando la nieve a su alrededor

- ¿Qué es lo que pasa? Puedes decirme

- No te va a gustar, Sokka. No puedo

- Habla conmigo, Aang, ¿O prefieres hacerlo con Toph? Ella estará encantada de sacarte todo lo que tienes

- Yo... yo le dije a... no...- Aang lanzó esta vez una ráfaga de aire, queriendo desahogarse- no puedo Sokka, no creo que pueda con esto. No puedo ser padre, ni quiera estuve con los mios para saber lo que significan esos lazos, ¡No puedo!

- Hey, hey... Lo dices como si fuera lo peor que te ha pasado, ¿Tan malo es que tengas un hijo? ¿Tienes miedo?- Su tono de voz se suavizó con lo último

- No se trata de eso- Aang finalmente mira al mayor- es que no puedo, por... Zuko. Creí que dos años alejados serían suficiente, pero me equivoque. Todo está mal

- ¿Lo sigues amando?

- Y cada día que pasa, mi amor por él crece. No te imaginas cuanto lo extraño... es doloroso

- Vas a tener un hijo con mi hermana. Ya no puedes pensar sólo en ti, Aang- El joven guerrero tenía una mirada distinta, más pesada- no vas a dejar sola a mi hermana ahora que están esperando un hijo. No puedes hacerlo

- Si, lo sé... Ya me fui dejando a Zuko, huí de él, no haré lo mismo con Katara. Solamente me habría gustado que todo fuera diferente

- También a mi, creéme que hubiera preferido cualquier cosa para ti y mi hermana. Pero ya no se puede y debes enfrentar la situación como hombre

- No le voy a romper el corazón a tu hermana, eso no pasará. Lo prometo

- Lo sé, además te patearía el trasero si lo hicieras

- Ya... Es mejor volver a la aldea, Katara ya debe estar despierta

- Si, es buena idea, vamos

....



























Zuko y Chen estaban en la plaza, disfrutando de unos bocadillos en un puesto pequeño, con los soldados alerta ante cualquier posible ataque y el viejo Jiayi cuidando de Zuko como siempre. Les habían avisado que llegaría una circo ambulante. Era pequeño, de una familia mixta.

Zuko estaba emocionado por ello, de niño nunca pudo disfrutar del circo. Principalmente por su hermana, ella no lo dejaba disfrutar de esas cosas, lo metía en problemas o acusaba de algo y no iba. De todas formas le sirvió, con ese tiempo se enfocó en otros intereses.

- Manzanita, ¿Seguro que no quieres otro trozo de carne? ¿O prefieres vino?

- Oh no, no quisiera beber de más estando en el centro de la plaza

Hermoso EquilibrioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora