Aquellos ojos se tornaron tristes y se arrepintió de lo que había dicho. Después de todo, seguía siendo su mejor amigo.
- Perdóname, Aang, yo no...- Dijo, dando una pequeña reverencia- Lo siento
Zuko sabía que pese a la amistad, había un límite para faltarle el respeto al salvador del mundo. Estaba avergonzado y muy enojado. No debía perder la compostura.
Aang le sonrió. Nunca podría enojarse con él, no importaba lo cruel que pudiera ser con sus palabras. Él lo entendía. Estaba en lo cierto, había perdido a su esposo hace poco y él no paraba de decirle que lo amaba, queriendo ser optimista al creer que le correspondería. Era difícil. Y siendo realista, Zuko no le aceptaría.
- Lo que sentiste alguna vez por mi, ¿Crees que lo puedas volver a sentir algún día?- Pregunto el monje, acariciando su mejilla- ¿Podrías? En verdad quisiera que me dieras una oportunidad y mantener viva esa esperanza, sería--
- Aang, no me gusta que seas tan persiste y menos que me cuestiones sobre mis sentimientos por ti, no es correcto. Vas a casarte y me hablas de amor mientras ella está al otro lado del mundo, ¿Qué sucede contigo? ¿Por qué insistes tanto conmigo?
Aang lo acorraló contra el muro, estaban detrás del comedor, aquel que conectaba con el jardin. Podían oír a algunos empleados limpiar y, el caminar de soldados por el pasillo. Zuko guardó silencio al darse cuenta que al hablar más fuerte, podrían oírlo. Y él no quería que nadie lo escuchará y menos que lo viera tan pegado del Avatar, en una posición comprometedora y tratando de ocultarse. Sería motivo suficiente para chismes, así que guardo silencio.
Aang supo lo que quería mantener Zuko. Era entendible. Conociendo a la gente, hablarían mal de ambos, pero mayormente de Zuko. No por quién era o lo que hacía, sino por ser hijo de Ozai. Había muchas personas que aún consideraban a Zuko como el enemigo y lo despreciaban abiertamente. Y Zuko se hacía el fuerte, aunque eso le afectaba. Aang no quería causarle esa clase de problemas.
- Tengo que casarme, no es porque lo quiera. No con ella al menos- Aclara, soltándolo y sin dejar de mirarlo- es mi responsabilidad darle al mundo un hijo que pueda continuar con las enseñanzas del aire control. Mi felicidad no importa, por eso no te propuse matrimonio, pero de haberlo sabido, y-yo..--
- No lo digas Aang, no... Tú vas a tener un hijo con Katara y yo un hijo de mi difunto esposo. No podemos estar juntos, no es posible y lo sabes
- Me cuesta verte y no querer tomar tu mano, besarte y estar contigo cada día de mi vida, ¿Puedes entender lo difícil que es para mí, estando tan enamorado de ti?
- N-nosotros no estábamos destinados a estar juntos en esta vida, Aang. Yo no soy para ti
- Quiero besarte, me muero por hacerlo
Zuko puso sus manos sobre el pecho de Aang, quién creyendo que era una respuesta positiva, se inclinó para besarlo. Pero el mayor lo empujó tirándolo al suelo. Aang lo miró sin entender lo que había pasado.
- No volverás a intentar besarme... o tendré que detenerte a la fuerza y no te gustará
Para Zuko los límites eran necesarios. Lo eran si quería evitar problemas con Katara. Lo mejor era ser sensato e ignorar sus sentimientos encontrados y revueltos que le daban dolor de cabeza. Ignorarlos era lo mejor.
Aang no podía corresponder a su corazón, eso destruiría más de una vida, de un imperio y el equilibrio del mundo.
- No debes aferrarte al recuerdo de un muerto, por cruel que suene... Chen murió, él ya no está y deberías pensar en ti y en lo que quieres, ¡No puedes esperar a alguien que ya no volverá jamás!
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Hermoso Equilibrio
RandomAang no sabe que creer. ¿Lo que siente está bien o está mal? Sabe cuál es su deber con el mundo, pero... Lo que siente por Zuko también es grande. ¿Quedarse con Katara o escuchar su corazón? ¿Deber o amor? ¿Katara o Zuko?
