Tara
Conocía la mirada y el brillo en sus ojos cada que mencionaba el nombre del demente psicopata al que llamaba "socio".
Un brillo que para la mala suerte de Edward Soto, decaía con cada mirada coqueta que Napoleón Stilinski conseguía al ponerla nerviosa. Ciel siempre tuvo una mala admiración por los tipos misteriosos, la muy tonta no se dio cuenta ni siquiera cuando reconoció que desde los siete años empezó su patrón, cuando Robin de los "Teen Titans" del 2003 apareció por primera vez en su televisor.
Verla juguetear con sus dedos mientras miraba por la ventana esta mañana fue más que suficiente para confirmar las sospechas que había empezado a idear desde que la encontré escondida en la oficina de Carter Stiliski días antes de reconciliarnos. Ay Ciel, por mas perra que seas, jamás lograrás ocultar esa cara de cachorro confundido que tienes cada que te gusta alguien. Amiga mía, fuiste demasiado obvia.
Ahora solo necesitaba averiguar, por mera curiosidad, si es que el psicópata de la ciudad sería igual de orgulloso que ella. Bien podría no meterme y dejar que ambos hagan su ridículo plan, pero Edward es muy tonto como para no darse cuenta en estos años de lo que pasaba entre ellos, y aunque me encantaria ver la cara molesta de Allison cuando se de cuenta de como destruyen lentamente su incomoda relacion, Ciel necesita algo mas que ser un paño de lagrimas de segunda, bueno, si es que su plan realmente llega a funcionar.
Había dos cosas que disfrutaba de ver en el bar: una, el pago cada quincena reflejado en mi cuenta de banco; y dos, las caras melancólicas de todos los desafortunados que sufren por un corazón roto tratando de ocultar sus penas detrás de un vaso de licor barato. Si pudiera traer mi cámara consigo, tendría un par de fotos cada noche que vengo a trabajar. Ver a las personas beber por un corazón roto era un gran estereotipo, uno que no creí apreciar tan pronto con alguien conocido.
Para mi no tan mala suerte, Poe estaba sentado justo en la barra, con un vaso de licor en las manos y la cara de alguien que acababa de abandonar una escena del crimen, igual a tantos otros clientes que lo único que buscan es olvidar buenos recuerdos pasados.
- ¿Que sucia Diana te ha atrapado el corazón esta vez, Poe?- me acerqué con lentitud, con el pretexto de rellenar su vaso aun cuando no le había bebido ni la mitad.
Apenas se limitó a verme y desesperado volteo para buscar al vocalista de su banda que hablaba con una de las groupies, como si aquel acto hiciera que su amigo lo llamara para abandonar el bar de su hermano y seguir embriagándose en otra parte, evitando así mi pregunta. Obvio, eso no le funcionó y no tuvo más remedio que girar a verme y responder.
- Así que ahora usas a Michel Jackson para interrumpir mi soledad. Buena técnica, Tara. ¿Quién te dijo que me gustaba?, ¿la abeja?- dio otro trago a su bebida, deseoso por que dejara de hablar.- Prefería cuando te interesaban más los problemas de la administración que mi vida personal.
- Creeme, no eres el único que extraña el solo preocuparse por cuanto me tocara de propina al terminar la noche, pero para mi mala suerte, ahora debo fingir que los tres vasos de licor barato que te servimos son por rebeldía y no por cierta castaña de ojos olivo la cual hago llamar amiga.
Alguna vez mi madre me dijo que ser directa era una virtud, pero en este momento creo que me adelante demasiado a las circunstancias. Ups. De todas formas le iba a preguntar tarde o temprano y que mejor que fuera temprano.
Poe le dio un gran trago a su vaso, casi bebiéndolo de golpe.
- Adiós Tara.- Poe se levantó con pesadez, como si el solo recordar a Ciel le provocará una dolorosa herida de bala. Si no estuviera fingiendo cubrir mi turno, ya hubiera ido delante de la barra para traerlo de regreso por los cabellos y exigirle una mejor explicación.
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Cuando vas a besarme...
Teen FictionElla era la niña que nadie notaba hasta que la conoció el popular... Al diablo con eso. Porque no hablar de la niña bonita. De la niña que es la abejita reina de un gran panal. De la niña rica. Las niñas bonitas también tienen sentimientos y se enam...
