Ciel
Anda, baja del auto y demuestra quien es la que manda, "Regina George".
Ahí estábamos, mirando el exterior de una casa maldita en la que entraban y salían adolescentes tambaleándose por el alcohol o besándose desenfrenadamente mientras usaban algún disfraz patético. Recordaba la casa de Allison más pequeña y menos atemorizante, ni siquiera estuve tan nerviosa la primera vez que vine.
Tara se aclaró la garganta e hizo alguna extraña maniobra con sus brazos para colgarse la pesada mochila de cazafantasmas más realista que Alex le pudo ayudar a hacer.
- Ustedes pueden quedarse toda la noche en la frialdad del Jeep, pero yo necesito ir al baño y desde aquí veo una mesa de Beer Pong que no me pienso perder. No voy a quedarme aquí sentada sin hacer nada otros cinco minutos. Nos vemos, tortolitos.
¿Tortolitos?
- Para mi mala suerte, tiene razón- Poe apago el motor del auto, que por algún extraño motivo dejo encendido los últimos cinco minutos, supongo por si daba alguna señal de salir huyendo como otras veces.- No podemos quedarnos aquí adentro todo el tiempo, abeja.
Como robots, los dos salieron del auto casi al mismo tiempo, y yo...
Yo estaba aferrada al asiento del copiloto sin quitarme el cinturón de seguridad observando todo lo que hacían.
<<Piensa en lo que dijo la psicóloga la última sesión, Ciel. Tienes que superarlo. Tranquila, tú puedes. Poe estará contigo y Tara también. >>
Poe rodeo el Jeep para acercarse a la puerta del copiloto, mientras mi amiga cruzaba la acera al mismo tiempo que le gritaba algo. El corazón me empezaba a latir como si un asesino en serie fuera quien se acercara a la portezuela.
Sentí el frío del exterior cuando la abrió, o quizá eran los escalofríos que me causaban ansiedad.
- ¿Te ayudo con el cinturón, abeja?- él se recargo sobre el auto, coqueto y con una tranquilidad aparente que me ponía más ansiosa, y no precisamente por la fiesta cruzando la calle. Poe intentó dar clic al cinturón de seguridad y por inercia mi mano fue hasta la suya para evitarlo.
- Espera- dije sujetando con firmeza su mano. Su rostro se iluminó brevemente por la luz del farol pegando sobre el Jeep y por un ligero momento juraría que la expresión de su cara disfrutaba del fuerte apretón nervioso que le daba mi mano. - ¿Has visto Scream?
¡Qué pregunta más estúpida Ciel! En serio no pudiste pensar en alguna otra cosa para evitar salir del auto.
Alejo su mano del cinturón de seguridad, para tomar la mía de vuelta y empezar a hacer círculos en mi palma con la intención de tranquilizarme.
- Si querías que me disfrazara de Ghostface para fungir de tu guarda espalda esta noche, solo tenias que pedirlo, abejita.
- No seas ridículo...Y-yo me refería a que si no la has visto, aún podemos volver a mi casa y maratonear la saga. María hace muy buenos snacks y no creo que Tara nos necesite para divertirse.
Negó con la cabeza y una sonrisa burlona se formó en su rostro.
- Ciel, tus intentos de huida son pesimos.
- Ya lo sé... ¿debía intentarlo no?
- Hagamos esto, piensa en esa película cuando estés ahí adentro.
- Claro, ¿pensar que un asesino con máscara blanca quiere matarme es mejor que esperar aquí el resto de la noche? tus métodos de motivación dan miedo, Poe.
ESTÁS LEYENDO
Cuando vas a besarme...
Novela JuvenilElla era la niña que nadie notaba hasta que la conoció el popular... Al diablo con eso. Porque no hablar de la niña bonita. De la niña que es la abejita reina de un gran panal. De la niña rica. Las niñas bonitas también tienen sentimientos y se enam...
