Ciel
En la vida alocada de Allison existían dos reglas inquebrantables para cada una de sus fiestas.
Uno: estaba estrictamente prohibido escabullirse al cuarto de sus padres y hacer cosas indecentes, para eso estaba la habitación de su desvergonzado hermano...
Y dos: su armario y habitación eran intocables. Era su lugar sagrado en todo el universo, valiente el que se atreviera a siquiera respirar cerca de él y hasta el momento esa amenaza se había quedado así. Al menos por ahora.
¿Tenía buen gusto?, a veces, cuando no se colaba a mi casa y pedía "prestado" alguno de mis vestidos, para usarlo "lo suficiente" y después causarme la conmensurada vergüenza de vestir algo "repetido" por ella, robaba mi ropa y la llevaba sin siquiera sufrir la pérdida económica, bueno tampoco es como yo perdiera tanto, pero la tarjeta de papá es mi tarjeta o mas o menos. Hasta Alice era más discreta con esos detalles.
Más que su habitación, aquella regla estúpida era específicamente para su armario, tres metros cuadrados bien resguardados detrás de una puerta de madera blanquecina y cerradura de oro, decorada con estanterías repletas de bolsos, zapatos, vestidos y joyería, igual a una pequeña tienda de ropa cara. No es que le interesara demasiado que entraran a su habitacion para tener sexo, al final siempre terminaba cambiando las sabanas despues de cada fiesta aunque nadie entrara en toda la noche para prevenir descuidos; lo que realmente importaba era su armario, literalmente cerrado con llave despues de que en una de las parrandas de su hermano desaparecira un bolso edicion especial y sus zapatillas favoritas. Allison siempre llevaba colgando una llave en su cuello cada que organizaba una fiesta en su casa y el repuesto, por si mientras bailaba la llave desaparecía en el aire, estaba guardado en uno de los cajones de su alhajero musical de bailarina encima de su cómoda.
Grave error revelar el dato en una mala faceta de ebriedad.
Edward había tenido la suerte de detener a Allison antes de que ella subiera las escaleras, pude ver incluso como la jalo del brazo para llevarla a hablar a un lugar más aislado supongo, y yo aproveché la distracción para romper la regla más importante de toda la maldita fiesta.
Escabullirme a su armario.
- Creí que seguías en el "baño"- Poe rompió el poco silencio que había por la música una vez entró al pasillo. Apenas note que me había seguido.
- Mierda. - pegue un brinco - Y yo que te habías quedado con Tara a jugar una última ronda de Flip Cup.
- De hecho, fue ella quien me mandó a evitar que hicieras alguna locura después de que tu ida al "baño" excediera diez minutos. Un baño puede estar ocupado por mucho rato, pero supongo que conoces otro después de tanto tiempo que has pasado en esta casa.
- Demonios que intuitivos.- rodé los ojos- ¿Qué locura podría hacer?
No puedo creer que llevara tanto tiempo ahí parada sin hacer nada.
<<¿Es que no quieres recuperar el vestido o estás evitando a Napoleón para no tener la incómoda conversación del casi beso que tuvieron hace rato?>>
Conciencia estupida.
- No lo sé, eres tú quien está parada frente a la puerta de la que supongo es habitación de Allison, después de decir que querías irte, pero antes necesitabas ir al baño. Tienes muchas facetas abeja, pero no esperaba que el usurpar cosas ajenas fuera una de ellas.- gire a ver su rostro. Poe estaba recargado al inicio del pasillo con una amplia sonrisa ladina, expectante de cómo mi mano giraba con cautela la perilla de la puerta.- ¿Hace cuánto llevas ahí parada?
ESTÁS LEYENDO
Cuando vas a besarme...
Teen FictionElla era la niña que nadie notaba hasta que la conoció el popular... Al diablo con eso. Porque no hablar de la niña bonita. De la niña que es la abejita reina de un gran panal. De la niña rica. Las niñas bonitas también tienen sentimientos y se enam...
