El amor.
Una mezcla de sentimientos y emociones.
La droga más adigtiva.
El elemento más poderoso.
Y el arma más destructiva.
El humano ha encontrado muchas formas de describirla y aun así para el propio ser sigue siendo un enigma, tan misterios...
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Encantadora y seductora, la ninfa se pasea entre la gente llamando con todos sus encantos a cada alma perdida. Su belleza inspira al amor, una musa en cuestión. Blanca como la nieve, contrasta su sensualidad con la pureza absoluta qué porta.
Es hermosa pero intocable. Una obra de arte prohibida para el ser humano. Es una semidiosa perfecta nacida de las estrellas que cayó a la tierra.
Todo mundo tenía la boca abierta, Geno había cambiado de peinado, hoy despertó con ganas de probar algo nuevo y se le ocurrió la maravillosa idea. Llevaba un partido en medio, en forma de libro abierto qué le quedaba espectacular, los adolescentes no podían evitar voltear a ver este evento tan único. Su rostro pálido y suave completamente descubierto, no habían obstáculos que impedían ver con mas detalle sus rasgos perfectos. Desde sus cejas hasta esos ojos casi cerrados, muy pocos sabían que eran azules y muchos más pocos sabían de su decolorado ojo izquierdo. Su palidez se debió a la ceguera parcial de ese ojo, no veía muy bien y no medía la profundidad de la realidad. Esto plantea desafíos en situaciones tan cotidianas, como verter una bebida o estrechar la mano. Chocaba con objetivos o personas. Error lo cuidaba todo el tiempo, mantenía una decoración sencilla en la casa y pocos muebles, cuando era niño regularmente se pegaba contra ellos al ser demasiados.
En la escuela nadie podía cuidarlo, excepto Renrik qué iba pegado atrás de el. Hace poco había notado el pequeño problema del albino y le preocupaba que se diera en la madre por accidente si lo descuida tan siquiera un poco.
Había mucha gente pasando, vio el hombro de otra persona caminando demasiado cerca, casi impactando. Sus reflejos reaccionaron agarrando los hombros del pequeño muchacho apartándolo del camino. - Wow cuidado. - Dijo sonriendo nervioso al que le ofrecía una mirada afilada. Aquí venía un regaño.
- Si lo vi, déjame en paz. -
- Claro, lo note. - Apartó sus manos antes de que lo corrieran por agarron. Geno era delicado con el toque, no le gustaba mucho y el no lo respetaba del todo por eso huía constantemente. - Hey, hey precioso tranquilo vas a arruinar tu bonito peinado. - Reaper corría detrás de el y hacia malabares para evitar que tuviera cualquier accidente.
- Puedo solo, no estoy discapacitado. - Hacia todo lo posible por ignorarlo y caminar más rápido. Acostumbraba saludar a todos y hoy por culpa del morocho lo estaba dejando pasar. Eso encendía más los corazones abandonados qué dejaba esperando por su sonrisa deslumbrante como el sol.
- Entiende, solo quiero cuidarte. - Dijo cuando al fin lo rebaso mirando su carita enojada. Eran tan bonitas sus expresiones, sus cejas caídas le daban un aire de melancolía que se mezclaba con otra emoción siempre. Sus frágiles expresiones no duraban porque constantemente cambiaban, debías tener mucho cuidado de no romperlas con un toque agresivo, por eso Renrik lo trataba con tanta delicadeza. Para cuidar la frágil sonrisa de su ninfa blanca.