A veces, había que gritarlo.
Sudar todos tu besos,
sacudirse de una, cada letra,
cada sueño, cada día.
A veces, había que gritarlo.
Gritarlo con odio, con angustia,
con ganas de olvido.
Y con suerte,
encontrar la calma.
A veces, había que gritarlo.
Sudar todos tu besos,
sacudirse de una, cada letra,
cada sueño, cada día.
A veces, había que gritarlo.
Gritarlo con odio, con angustia,
con ganas de olvido.
Y con suerte,
encontrar la calma.