Pasa el aire por mi,
por mis pulmones.
Pasa entre mis dedos,
por mi piel reseca
y los nudillos rojos
que con él aponen.
Pasa por mis sueños,
por mis piernas.
El aire pasa entre mis brazos
me despeina, me envuelve.
Me inunda de vida
aunque a veces me ahoga.
El aire me pasa siempre,
me provoca,
y se siente fresco,
como aliento
de tu boca.
